Fue, precisamente, José Martí quien vislumbró el camino de la prensa cubana y sus funciones como plataforma de comunicación en la sociedad, cuando escribió para el presente y futuro de esta profesión que “El periódico debe estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano, y la espuela en el tacón (…) Debe ser coqueta para seducir, catedrático para explicar, filósofo para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir.
Debe ser útil, sano, elegante, oportuno, saliente. En cada artículo debe verse la mano enguantada que lo escribe, y los labios sin mancha que lo dictan”.