Nuestro General de Ejército
- Por Liban Fernando Espinosa Hechavarría
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La mañana del 13 de agosto de 2025 amaneció en Birán con esa luz tamizada del trópico que se cuela entre los cañaverales como un presagio tibio. La finca de los Castro Ruz, ese caserón de madera noble sostenido sobre pilotes de Caguairán que desafía el paso de los años, abría sus puertas al peregrinaje. El techo de tejas francesas, enrojecido por el sol de casi un siglo, resguardaba una ceremonia distinta: no se lloraba una ausencia, sino que se celebraba la terquedad de un espíritu. Las buganvilias trepaban por los aleros con ese descaro magenta que solo se da en el oriente cubano, y el viento arrastraba un olor dulzón a mango maduro mezclado con el polvo rojizo del camino que conduce al batey.