El enemigo a derribar

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El Aedes aegypti, desde hace tiempo contrincante público, ha querido llegar a Holguín para quedarse. De que su estancia sea de paso tenemos que encargarnos nosotros. Perder la percepción del riesgo es el principal obstáculo de su enfrentamiento.

Creernos que estamos exentos, individualmente, es otro espejismo, pues las picaduras no llevan nombre, se producen, casi siempre, de mañana y al atardecer, cuando el insecto hembra infecta en mayor cuantía.

Ver al dengue, el chikungunya y el zika, como enfermedades que pueden rebasarse bajo un mosquitero hogareño, es otra de las debilidades de esta batalla por todos.

El primero de estos padecimientos puede ser mortal, si los serotipos agravan sus síntomas.
 
Recoger desechos sólidos, mantener los tanques tapados y llenar de peces los depósitos de agua, entre otras muchas medidas, ayudan a aniquilar al vector.

Pocas son las familias holguineras libres de pacientes pasados y actuales. Ya son cinco o seis años escuchando el característico sonido de los equipos de fumigación, expandiendo humo y derramando líquido.

Sin embargo, la amenaza continúa y apresura que el período lluvioso se acerca, etapa “dulce” para los mosquitos, porque encuentran condiciones idóneas de existencia y propagación.

Pasé por el zika y el dengue y, aunque de ambas fui víctima por pocos días y quedé sin ningún tipo de secuelas, no subestimo el alcance y la gravedad de un asunto como este, que entre los míos solo ha perdonado al niño; en buena hora lo diga.

Es verdad que inspectores y fumigadores a veces te dejan sin siesta, interrumpen tu disfrute de un Real Madrid-Barcelona o se aparecen con el potaje de mediodía servido, mas son un bien necesario. Si no fuera por su constancia, muchas veces echada a menos, tirada a broma inclusive, quién sabe cuántas muertes habrían ocurrido, cuántos enfermos se totalizarían.

Sus “fatalidades” eliminan fatalidades. Que en algunos casos requieren de mayor preparación técnica y hasta perfección en su trato, es cierto, pero conozco a muchos con varias campañas en su haber, verdaderos hombres y mujeres comprometidos.

Los cuales andan por las calles vestidos de gris, movilizados o con batas blancas. Con linternas, tizas y sus respectivas laticas repletas de guajacones, pidiendo el visto (papel que notifica la visita).

Con la motomochila o bazuka uno de ellos quemó una cortina en casa, que hemos reparado.
 
Después de la incomodidad, con la cabeza más fría, entendimos que el hombre, bastante mayor, cumplía su tarea y hacía un gran esfuerzo por controlar su medio de trabajo, pesado en demasía para su edad y peso corporal.

Quizás en este apuro han estado otros holguineros, pero, por experiencia, si les ocurre tal accidente, respiren profundo, cuenten hasta 100, eliminen el foco del patio y coloquen la trampilarvas.

Monosuero, leucocitos, plaquetas… forman parte de mis incorporaciones lexicales frecuentes, complementadas desde mi niñez y adolescencia con incubación, cepa, rash, petequias y hemorragias, por haber llegado al mundo gracias a una pareja de estomatólogos, con conocimientos más allá de la salud bucal.

Epidemiológicamente, estamos en un momento crucial. Donde bajar la guardia implica otros significados diferentes a los que nos vienen a la mente cuando defendemos esa consigna cederista.

No basta con abate y repelente. Es conciencia lo que cabe en estas circunstancias. Si nos estancamos en la contienda, estaríamos cediéndoles espacio a los virus, cuyos aliados con alas y patas rayadas tienen que ser el enemigo a derribar.
 
Nelson Rodríguez Roque
Author: Nelson Rodríguez Roque
Licenciado en Estudios Socioculturales Periodista Deportivo y de temas Históricos y Políticos
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Comentarios  

# Guest 15-03-2019 14:01
Es cierto que en ocasiones llegan en momentos nada agradables, pero hay que ser con ellos corteses y facilitar que realicen su trabajo y que lo hagan bien. En fin de cuenta ellos cuidan de nuestra salud. Nosotros tanto en la casa como en en los centros de trabajo debemos realizar periódicamente el auto-focal para hacerle la vida imposible a ese enemigo y derribarlo, (entiéndase el mosquito) eliminando todo aquello proclive para su reproducción.
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# L4R4 18-03-2019 08:48
Deberían tocar un punto crucial: la pésima situación higiénica de unas cuantas zonas de Holguín (ya sea la capital provincial o los municipios). Creo q si se eliminan los salideros en las calles, las aguas albañales, etc. se mejorará la situación con el mosquito.
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