Cuando un trabajador tiene la percepción de que el Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) es un ardid del empleador para someterlo o mantenerlo en una posición de inseguridad algo no funciona bien en su entorno laboral.
Han pasado muchos años, lo sé, pero intentemos recordar. La mañana, invernal. La Habana, atractiva como siempre. El ir y venir de los automóviles por la avenida. El olor a mar.
Ponerse en los zapatos del otro o, sentir el dolor ajeno como propio, lamentablemente, no los saben hacer todos. Resulta tan necesario al ofrecer una respuesta o hacer una acción que lleven intrínsecas el gesto humanitario de comprender lo sentido por los demás.
De emocionales, irracionales, inmorales y cualquier otro adjetivo con esa terminación, si es despectivo, se nos ha tildado. Sin embargo, la ciencia nos ha absuelto, pues nosotras llevamos la verdad de los hechos y demostramos que en “libertad” somos extremadamente “poderosas”.
Ella sonríe, me suelta un disparate, y gozamos, porque nos entra la locura al mismo tiempo. Así, sin ponernos de acuerdo, nos atacan las historias y las fotos de antes, nos da por “inventar”.