Las malas costumbres

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Una vecina, apurada, bota la basura de su casa antes de llegar al microvertedero y, contribuye a la mala higiene del barrio, otros rompen una cerquita frente a un restaurante, acabado de inaugurar, por las calles vocea sin ningún recato, maltratan en una cola, prolifera la violencia física, indisciplinas de todo tipo.

Las malas costumbres, lamentablemente, crecen, casi sin frenos, como poner música a altos decibeles, no respetar la luz roja de los semáforos, manejar en contra del tránsito como algo normal ya y, quien proteste pobre de él, transgreden espacios privados y ocurren disturbios en cualquier lugar.

Son algunos ejemplos de falta de civilidad y como tal entendemos la carencia de las pautas mínimas de comportamiento social que nos permiten convivir en colectividad. Hay un deterioro de las buenas formas y eso atenta contra la organización de la sociedad en contra de la convivencia pacífica.

Al irrespetar a los demás, actuamos sin urbanidad ni cortesía y contribuimos a convertir la cotidianidad en una inmensa selva, extremadamente peligroso para nuestros sueños y aspiraciones.

Alguien decía: Con tantas escuelas en Cuba y proliferan los déficit de cultura. No quiero restarle responsabilidad a los planteles en tan importante cometido, como la correcta formación de niños, adolescentes y jóvenes, pero sigo defendiendo la idea que lo enseñado en casa, como el reflejo de la cuna, se reafirma en los centros escolares, porque instrucción no es lo mismo que educación.

Mientras lo primero representa conocimientos, lo segundo trata sobre los modales y valores inculcados por la familia y afianzados en la escuela. Esos chicos, que desde las primeras edades, los mismos padres contribuyan a crecer irrespetuosos y sin obligaciones, quienes no aquilatan a las personas con canas, para comportase con tremenda irreverencia.

El síndrome de las aceras ocupadas es otro caso extendido de incivilidad, porque se invaden esos espacios y se obstruye el paso de la gente, ya sea con mesas, para jugar dominó o parqueo de bicicletas y motorinas.

Las calles son objetos de ilegalidades al picarse, sin ningún permiso, solo para instalar una acometida de agua o utilizarse como campo deportivo, mediante dos tanques y una soga en cada esquina, para impedir el paso. Todo lo hacen inconsultamente.

Palabras como gracias, permiso, buenos días, discúlpeme o perdón perdieron su uso y las malos hábitos se generalizan. Hay un deterioro de los buenos modales y necesitamos, por la tranquilidad de nuestros días, ponerle coto a ese desbarajuste.

De autor anónimo: “Mucho dinero y poca educación, es la peor combinación.”

Del italiano Giorgio Nardone: “Ser amable desarma no sólo al desconfiado, sino también al maleducado, porque es el modo de matar la serpiente con su propio veneno.”
 
 
 Hilda Pupo Salazar
Author: Hilda Pupo Salazar
Periodista especializada en temas de educación y valores. Autora de las columnas Página 8 y Trincheras de ideas.
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Comentarios  

# VENTURA CARBALLIDO PUPO 27-05-2018 11:09
No dejo de hacer reposada lectura de todos los materiales de Hilda Pupo Salazar, por el fuerte componente sustanciado en sus mensaje de paz, buscnado la cocordia, la armonia, el buen hacer ciudadano. En este artículo tomo de ella para ilustrar ''al irrespetar a los demás, actuamos sin urbanidad ni cortesía y contribuimos a convertir la cotidianidad en una inmensa selva, extremadamente peligroso para nuestros sueños y aspiraciones'' Ella que trabaja sobre los aconteceres, ve manifiestamente estas conductas negativas, a veces letales; y tambien trata de combatirla por el daño que genera a la sociedad. Muy buen trabajo Hilda, gracias
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# Agustín Garcells 08-06-2018 16:36
Excelente comentario, Hildita. Sí, instrucción no es lo mismo que educación y en Cuba tenemos mucha gente instruida pero también mucha gente mal educada. Cuando voy de vacaciones y estoy en casa de mi madre, suena el teléfono y cuando descuelgo algunas personas no me dan ni tiempo para decir ni una palabra y casi me espetan un grosero: ¿Qué es eso ahí?
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