Timadores por cuenta propia
- Por Maribel Flamand Sánchez
- Hits: 4021
Caricatura: Martirena Ante cada visita, una evasiva: “Vuelva dentro de unos días que estoy cogío”. “No he podido hacer nada, tengo mucho trabajo”. ”Mandé a hacer una pieza dañada”. “No está, vuelva otro día”… Pasaron días, semanas… tres meses hasta que el exceso de bilis segregada ante tanta patraña la hizo estallar.
Le desvalijaron la batidora pero, amén de su irascibilidad coyuntural, no supo qué hacer, a dónde ir para que aquel reparador-estafador de electrodomésticos por cuenta propia le remediara los daños a su equipo y recibiera un correctivo por su desvergüenza.
Buscó información sobre cómo actuar en casos como el suyo y en sus averiguaciones supo que entre el trabajador por cuenta propia (TPC) y las entidades estatales es lícito establecer relaciones contractuales para el amparo de ambas partes, pero se preguntaba de qué instrumentos dispone el cliente común para protegerse, por ejemplo, de quienes estafan o engañan al cliente sustrayendo piezas,o cambiándolas por otras inservibles,de equipos confiados para su reparación.
Encontró, internet mediante, las normas implantadas en diciembre del 2017, que responden a solicitudes de quienes practican esa forma de gestión, así como a la necesidad del gobierno cubano de perfeccionar las medidas que ratifican la voluntad de continuar impulsando el TPC como parte del proceso de actualización del modelo económico del país.
“Descubrió” medidas para la protección al consumidor que contemplan las entidades a las cuales acudir ante derechos vulnerados ya sea en un establecimiento estatal o privado, así como la disposición de vías y mecanismos para tramitar cualquier insatisfacción, reclamación o conflictos entre consumidores y proveedores por daños tanto por la vía administrativa como judicial.
Reflexionó que el trabajador privado no entrega, salvo excepciones como el reparador de espejuelos, comprobantes ni facturas por el servicio prestado o producto adquirido, o la descripción del estado en que se le entrega un aparato o dispositivo, por lo que se preguntaba cómo demostrar que se es víctima de un timo, un mal servicio, un maltrato.
Asimila que el TPC es una modalidad de empleo que facilita la vida de la gente al incrementar la diversidad de bienes y servicios con niveles de calidad aceptables, ha contribuido al rescate de oficios tradicionales necesarios, además de que sus tributos constituyen fuente de ingresos para los presupuestos municipales.
Reconoce que el TPC debidamente organizado y fiscalizado posee muchas más bondades que perjuicios y constituyen mayoría, quienes optan por la excelencia en sus prestaciones con el afán de ganar prestigio y clientela, pero por desdicha hacia allí se han trasladado también timadores e insensibles para quienes lo único importante es ganar dinero a toda costa y a todo costo.
Optó por la solución menos juiciosa: la crítica de pasillo, de parada de ómnibus, de cola de bodega, esa que sólo contribuye a exacerbar ánimos, infundir desconfianza y alimentar la impunidad.
Reflexión: Del TPC no puede valorarse únicamente su impacto económico y en el ámbito de los servicios, es imprescindible también el tratamiento ideológico con ese sector en desarrollo para obtener, además, garantías y compromisos éticos como contraparte de los desenfrenos, que provoca la carrera tras el don dinero o su tenencia suficiente.

Comentarios
Tampoco nos llamemos a engaño, el timo está también en talleres estatales, si no lo cree, vaya al taller de refrigeradores sito en Narciso López esquina a Aguilera y deje allí su "refri", para que vea como admiradores de David Coperfield le birlan el termostato y otras piezas y luego con mucha seriedad aseveran "esas piezas ya estaban defectuosas". No es cuento, lo viví en carne propia y luego tuve que pagar a un "particular" recomendado por ellos, la pieza que, estoy seguro, salió de allí mismo.