Dos sobrevivientes de la agresión a Venezuela cuentan su testimonio
- Por Yanela Ruiz González
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Gregorio Romero. Fotos: Alexis del Toro
Deme Venezuela en qué servirla, ella tiene en mí a un hijo, dijo José Martí hace más de un siglo y hoy el teniente coronel Gregorio Romero Osorio lo reafirma como convicción que guió su presencia en la nación suramericana.
"Con ese principio apoyábamos al hermano país cuando el día 3 de enero fuimos sorprendidos por un artero, cobarde y vil bombardeo de la Fuerza Armada de Estados Unidos. Soy de los que pudieron sobrevivir a la invasión y todavía no me explico cómo fue posible", relata.
Con tono pausado cuenta la experiencia de aquella madrugada cuando el cielo venezolano se vio surcado por drones y helicópteros en una zona cerca de Fuerte Tiuna, donde permanecían durante su descanso.
"Casi destruyen por completo el campamento". Sobreviene un silencio por unos segundos y vuelve. "Hoy he venido a acompañar a los hermanos de lucha, a los que ayudé a rescatar allí, donde quedaron sus cuerpos, entre escombros y el humo de los explosivos. Honor y gloria a ellos. Los llevaré por siempre en mi mente, en el recuerdo, y cada obra que realice de ahora en adelante será en homenaje a su ejemplo, de revolucionarios dignos y valientes", afirma.
Abel Guerra.
A su lado el teniente coronel Abel Guerra Perera, otro de los sobrevivientes testimonia: "Nos encontrábamos cumpliendo una misión especial. Prácticamente no teníamos armamento y éramos poco personal, un pequeño grupo. Nos bombardearon las cinco viviendas y una cocina comedor. Ocurrió entre las dos y tres de la madrugada. Nos cogieron durmiendo. Yo me desperté con las explosiones y los escombros de las paredes que me cayeron encima. No sé cómo pudimos sobrevivir".
"Se ensañaron con los cubanos. Nos tiraron con todo, nos masacraron con aviones F-35 y no tripulados, los mejores que tienen ellos y helicópteros apache. Perdimos allí a 11 hermanos. Ese mismo día rescatamos ocho compañeros y al siguiente los tres que nos faltaban. Nunca los abandonamos", asegura Abel, mientras en sus ojos se asoma la huella del dolor por sus compatriotas caídos.
"Pero aquí estamos firmes, dispuestos a seguir en la primera línea de combate, y eso lo reconoce hasta el mismo Trump. Los cubanos somos herederos de las tradiciones de lucha de Maceo, de Martí, de Gómez y de tantos héroes que dieron la vida por esta Cuba socialista", sentenció.
