¿Colonización o evolución del ajiaco cultural?
- Por María Karla Abreu Sablón / Estudiante de Periodismo
- Hits: 104
Actividad de Banzai, grupo holguinero de aficonados al cosplay. Foto: Grupo de Facebook BANZAI!!!
El paisaje cotidiano de los parques holguineros ha cambiado. Entre las cuadrículas de mármol y las sombras del Calixto García, el ruido de las patinetas y las melodías del K-pop conviven con el eco de tradiciones que, para algunos, parecen estar bajo asedio.
El fenómeno de las tribus urbanas en Holguín —frikis (entusiastas de la ciencia ficción, los videojuegos y los cómics); otakus (aficionados al anime y el manga), reguetoneros (influenciados por la música urbana latinoamericana) y k-popers (impulsados por el fenómeno de la música pop de Corea del Sur)— no es solo una cuestión de moda juvenil; es el reflejo de una transformación social profunda en la era de la globalización y la identidad cultural.
Aunque sectores de la sociedad aún observan con escepticismo o prejuicio a estos jóvenes, tildándolos de "raritos" o cuestionando su higiene bajo mitos infundados, la realidad es que estos grupos buscan algo universal: identidad y pertenencia. Para muchos, como los adolescentes de entre 14 y 25 años que conforman el núcleo de estas comunidades, pertenecer a una tribu es un estilo de vida que les permite procesar su realidad y encontrar instantes de felicidad a través del arte, la tecnología y la cultura pop.
Rueda de casino en la ciudad de Holguín. Foto: Alionuska Vilche
Sin embargo, surge una tensión inevitable: ¿están estas influencias extranjeras apagando la cultura cubana? Si bien existe el temor de una "colonización cultural", la mirada más acertada parece ser la de la integración.
Instituciones como la Casa de Cultura Manuel Dositeo Aguilera y la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín ya trabajan en proyectos que buscan fusionar los códigos de estas tribus con elementos de la cubanía. Desde artes plásticas con paisajes locales hasta la formación de jóvenes en música urbana bajo temáticas nacionales, la apuesta es por un diálogo intercultural en lugar de un rechazo frontal.
El reto actual radica en la comunicación. Mientras algunos jóvenes sienten que carecen de espacios propios, instituciones como la AHS mantienen puertas abiertas que no siempre son aprovechadas por desconocimiento o desinformación. En una universidad y una ciudad que se perciben cada vez más vibrantes, es imperativo entender que la cultura no es un bloque estático, sino un proceso dinámico.
No se trata de ver a las nuevas tendencias como agresoras, sino como ingredientes frescos para nuestro "ajiaco cultural". Al final del día, la identidad cubana ha demostrado ser lo suficientemente fuerte como para absorber lo foráneo, transformarlo y fortalecerse en la diversidad. El objetivo debe ser crear una identidad compartida donde todos se sientan cómodos y, sobre todo, libres.
Ajiaco cultural. Foto: Collage de la autora
Artículos relacionados:
Banzai: "Yo no me disfrazo, hago Cosplay"
Asociación Hermanos Saíz: 38 años junto al arte joven
