El alcance de una madre

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Mi madre se me fue cuando más la necesitaba, justo cuando me estrenaba como mamá, cuando aprendía a disfrutar del más maravilloso e incondicional de los amores.
 
El dolor por su pérdida, me produjo, entre otras frustraciones, la imposibilidad de amamantar a mi bebé. La congoja secó mis pechos. Me plantó ante la cruda realidad de no tenerla ahí, como muchas veces soñé, enseñándome a ser madre, ayudándome a salir de los entuertos en que cae una primeriza.

La recuerdo en mis momentos felices, imagino su sonrisa, sus halagos, sus palabras de aliento para que no me detenga y siga siempre adelante.

También en mis momentos tristes la evoco y siento desamparo cuando no encuentro sus brazos para que me sostengan. Ahora cuando mi hijo atraviesa la etapa de la desobediencia es otro de los momentos cuando más la necesito, ella seguro sabría qué hacer, qué decir. Así de imprescindibles son las madres.

Fue una supermamá, trajo al mundo una larga descendencia, 12 muchachos y muchachas bien formados, a pesar de carencias materiales, porque la espiritualidad nunca faltó y en eso el valor fue todo de ella.

Podría ocupar muchas cuartillas escribiendo sobre sus cualidades, su firmeza, su fuerza física y emocional, sus desvelos ante la enfermedad de alguno de sus hijos... esté donde esté nunca dejará de ser mi madre ni dejará de buscar lo mejor para mí, tal es el alcance de una madre.

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Comentarios  

# Guest 16-05-2018 11:29
Maribel esté donde éste tu madre seguro estará feliz y orgullosa de tener una hija tan buena persona y profesional.
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