“La admiración a Frida Kahlo y a su pintura me hizo conocer a su enfermera, llamada Judith Ferreto, quien la cuidó en sus últimos años de vida. Luego, ella se convierte en enfermera de Diego Rivera, y posteriormente se queda viviendo en México, con una sobrina que la cuida hasta que muere. Esta sobrina es testigo de cómo su tía se vestía como Frida Kahlo, se pintaba el entrecejo, hablaba y cantaba sus canciones e incluso tuvo un accidente que le causó fracturas similares a las de la artista mexicana.