Oda al Guayabero

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El pasado 4 de junio el Guayabero hubiera cumplido 107 años. Faustino Oramas Osorio continúa diciendo sus bromas cantadas, haciéndonos reír o sonrojar gracias a quienes tuvieron la buena luz de eternizar en fonogramas sus sones y guarachas chispeantes y en los muchos intérpretes, que en casi todo el mundo perpetúan su música.
 
Nítida mantengo la imagen quijotesca del bardo holguinero, inseparable del Tres que parecía adherido a su cuerpo, el sombrero “jipi japa”, sus botines y su traje oscuro que lo representaban como detenido allá por los años 30 o 40 del siglo pasado.

Aunque escuchar su música es un antídoto contra la tristeza y la energía negativa recuerdo también que lo vi muchas veces con la mirada perdida y la melancolía reflejada en su rostro, en su rincón en la Casa de la Trova, bautizada con su nombre en 2002, aunque armonizando siempre el peculiar tumba´o que llegaba con el punteo de su guitarra de tres cuerdas.

Pero prefiero recordarlo alegre, porque como Rey del Doble Sentido, el chiste le salía fácil y hacía humor hasta de sus momentos embarazosos, como el pasaje que dio nombre al son que lo inmortalizó e hizo que Faustino no fuera más su nombre, sino El Guayabero, sitio de donde tuvo que poner “pies en polvorosa por andar de zalamero con una linda trigueña, esposa de un cabo de la guardia rural”. “Trigueñita del alma no me niegues tu amor… en Guayabero mamá me quieren dar…” , dicen estrofas de la canción que lo lanzó a la fama en su propia voz y otras como la de Pacho Alonso.

El Premio Nacional del Humor (2002) confirmó su peculiar picaresca y aunque siempre dijo que “el doble sentido lo pone usted”, él inducía a esas “malas interpretaciones” por cantar cosas como estas: “…Marieta a mí me pidió/ tres pesos con disimulo/ y dijo que me pagaba/con el tiempo y sin apuros…”

Cuentan que en una ocasión el músico holguinero Tony Pérez tomó su Tres para tocar funky, Faustino se le acercó como un bólido y le dijo: “Dame acá el Tres que le estas enseñando malas palabras”. El incidente causó risas, pero es muestra de su cubanía auténtica. “Él proyecta como nadie la cubanía de su verso y lo hace con maestría…creo que no habrá otro como él”, declaró Pablo Milanés.

Con su biografía “El Guayabero, Rey del Doble Sentido”, el investigador Zenovio Hernández salvó para la posteridad y el presente la memoria de “el último representante de aquella generación de soneros que vivieron la música y para la música, y supieron trasmitir a su obra la idiosincrasia del cubano que siempre se reconoce en sus canciones...” consideró Leonardo Padura.

El Festival de Música con Humor que por muchos años fue homenaje a su ser y su obra debería mantenerse como salvaguarda del legado musical de un holguinero que hizo época.

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Comentarios  

# Ventura Carballido Pupo 22-06-2018 15:51
Siempre he tenido presente al Junglar Mayor por su virtuosimos al hacer uso de la musica para incorporar el rico humor criollo que tanto nos gusta a los cubanos. No se me olvida porque '' el pasado 4 de junio el Guayabero hubiera cumplido 107 años'' fecha coincidente con el día que mi madre me trajo al mundo, y que acabo de arribar a los 76. Me encanta el buen humor, soy de los que convensido estoy que reir es una forma de ganar salud, y justamente ''Faustino Oramas Osorio continúa diciendo sus bromas cantadas, haciéndonos reír o sonrojar gracias a quienes tuvieron la buena luz de eternizar en fonogramas sus sones y guarachas chispeantes y en los muchos intérpretes, que en casi todo el mundo perpetúan su música.'' En esa fecha 4 de junio, mi estimada Maribel Flamand Sánchez, tambien festejan su cumpleaños el héroe Gerardo Hernandez, la Gloria deportiva Antonio Pacheco; y otras personas mas. No se me olvida que en dos cumpleaños 96 y 96 personalmente fuimos a hsta el hogar del ''Guayabero'' a felicitarlo, y llevar obsequios como el se merecía en nombre de las Peñas Deportivas; por estas razones comparto con la autora de que '' recordarlo alegre, porque como Rey del Doble Sentido, el chiste le salía fácil y hacía humor hasta de sus momentos embarazosos, como el pasaje que dio nombre al son que lo inmortalizó e hizo que Faustino no fuera más su nombre, sino El Guayabero, sitio de donde tuvo que poner “pies en polvorosa por andar de zalamero con una linda trigueña, esposa de un cabo de la guardia rural”. “Trigueñita del alma no me niegues tu amor… en Guayabero mamá me quieren dar…” , dicen estrofas de la canción que lo lanzó a la fama en su propia voz y otras como la de Pacho Alonso''. Comparto estas consideraciones porque estas son cosas de la história que no debemos olvidar. Gracias por el trabajo y por enfocarte sobre un grande de la cultura holguinera, cubana y universal.
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