Artesanos de sensible hacer

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sarcofagos joven 1Los jóvenes son mayoría en la fábrica. / Fotos de la autora
 
Quien llega por primera vez a la Fábrica de Sarcófagos de Holguín siente escalofríos. La imagen de los ataúdes terminados y dispuestos en el centro de la nave de madera y otros con diferentes grados de fabricación estremecen, pero al observar el desenfado y la entereza con que labora el pequeño colectivo la exaltación del principio se disipa.

Parecen artesanos moldeando con sus manos y la sierra cada listón de madera que da forma a la rectangular caja mortuoria que, una vez armada, recibe la impresionante vestidura gris y blanca que le proporcionan las manos ágiles de jóvenes tapiceros.

Lo primero que llama la atención es la juventud de sus trabajadores. La edad promedio allí es de 26 años. Lo segundo es que tres de sus 32 obreros ostentan la condición de Personalidades Destacadas de la Provincia de Holguín.

Sobre esto habla con mucho orgullo William Proenza, el administrador: “Eduardo Felipe Escalona obtuvo el reconocimiento en el año 2016, Alejandro Pérez lo consiguió en el 2017 y Yoandri Velázquez nos acaba de dar ese alegrón al conquistarlo en 2018, pero no paro hasta que nuestro mural esté lleno de Personalidades, porque aquí “madera” hay para eso.
 
sarcofagos administradorWilliam Proenza, administrador

Lo anterior demuestra el temple de la gente que allí labora, una tropa de carpinteros, tapiceros, cristaleros, ayudantes y estibadores, gente que “no repara en horarios ni jornadas de descanso cuando la situación lo amerita y que sobresale como guerrillera, unida, responsable y muy comprometida con la sensible labor que realizan”, aseguró William.

Al frente del control de la calidad tienen a Marino Alarcón, el más longevo y experimentado del aserrío, como también se le conoce a la única fábrica de ataúdes de la provincia, ubicada entre la terminal del ferrocarril y uno de los tramos del río Marañón que atraviesa la calle 23 en el reparto Pueblo Nuevo. Y no es azar sino muestra de que la calidad es allí la primera divisa.

Alarcón explica que “a cada sarcófago terminado se le coloca una chapilla con los nombres del carpintero y el tapicero que lo creó para ante algún señalamiento saber a quién reclamar, lo cual garantiza que se trabaje con responsabilidad.
 
sarcofagos destacadosAlejandro Pérez, Eduardo Felipe y Yoandri Velázquez, personalidades Destacadas de la Provincia 2016, 2017 y 2018 respectivamente.

“Con los obreros conversamos mucho, no nos cansamos de explicarle lo importante que es aquí hacer las cosas bien porque es la única alternativa para no sumar malestar a los familiares de los fallecidos”, aseguró Proenza.

Según testimonios de Yoandri Velázquez, tapicero destacado, “siempre hay algún señalamiento porque Alarcón es muy exigente, pero aquí hay conciencia de que la calidad es lo principal, porque es la manera de contribuir a que el doliente quede satisfecho con nuestro trabajo”.

A la obsolescencia tecnológica –dependen de equipos con alrededor de 60 años de uso- se sobreponen a fuerza de inventivas. Eduardo Felipe, carpintero, es el cabecilla del grupo que devolvió a la producción sierras, cepillos eléctricos y un péndulo.

“Son equipos americanos, del año 1959 –explicó- y sin piezas para repuesto. Cuando llegué aquí sólo dos sierras, de cinco, estaban actas, por lo que nos dimos a la tarea de recuperarlas y lo logramos. Con estas inventivas nos presentamos en 2018 en el fórum de base de la Empresa de Comunales donde logramos Premio Relevante y en el de la provincia alcanzamos mención”.
 
sarcofagos eduardoEduardo, carpintero e innovador.

Hay estabilidad en el suministro de recursos, como la madera y el tejido, recursos empleados en la fabricación de los féretros, pero aun cuando se trata de una actividad priorizada, el cristal suele complicarse y las tachuelas no siempre son las idóneas, lo cual implica cuidado extremo para que la madera no se quebrante.

Según el administrador, cada insumo, excepto la madera que se trae verde desde Mayarí, se adquiere de otras provincias en un camión con dificultades, lo cual causa contratiempos.

Ofreció detalles sobre la producción: “Los sarcófagos se construyen con medidas estándares, de manera que no se tenga que esperar por su fabricación. Con antelación se nos comunican las características del fallecido para que cuando llegue el carro fúnebre el sarcófago esté listo. Hay ocasiones en que el fallecido no se corresponde con esas proporciones entonces sí hay que construirlo luego de que se nos comuniquen las medidas”.

El sobrecumplimiento de los planes en unidades físicas es aquí una constante durante los últimos años. En el 2018, por ejemplo, se fabricaron mil 618 sarcófagos más, de los 9 mil 642 planificados, al incrementarse las defunciones a causa del envejecimiento poblacional.

Una de las proyecciones de la fábrica es mejorar la estética de los sarcófagos para menores. “Gracias a nuestro sistema de salud –explicó William, las muertes en estas edades son pocas lo cual nos permitirá construirlos de madera tallada”.

Fabricar ataúdes más distinguidos es el sueño de no pocos en la fábrica, pero por el momento los insumos disponibles no permiten materializar esa añoranza. Construirlos de manera que la calidad no sea una causa más para el sufrimiento del doliente es allí la primera prioridad.
 
 

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