La pasión y constancia rinden sus frutos en el cerro El Padrón

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finca NINEFotos del autor
 
Uno de los cerros de El Padrón, en el municipio de Gibara, “respira” piedras. Su topografía hace pensar que la agricultura en ese paraje de la localidad de Velasco, es imposible.

No obstante, con su máxima de que “el hombre tiene que ponerle amor a lo que hace y llenarse de valor para enfrentar los problemas”, el campesino Cándido Sánchez, conocido como “Nine”, echa por tierra la idea inicial.

“Nine” (72 años) y su esposa, María Peña (66), atienden una finca de aproximadamente, una caballería, donde predominan frutales, aunque tiene plantas medicinales, viandas, entre otras, cuya sumatoria ronda las 32 variedades.

Además, crían ovinos, caprinos, cerdos, aves de corral, équidos y ganado vacuno. Su espacio agrícola ostenta la categoría Cuarta Corona, otorgada por el Grupo Nacional de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar, la más alta existente y primera de su tipo entregada en la provincia.
 
finca NINE TRABAJANDO

Este productor, asociado a la cooperativa Pedro Díaz Coello, ha tenido que ingeniárselas cuando una mata no puede sembrarse, debido a la cantidad de piedras del terreno, y la ha reubicado. “Hasta ahora he movido 11 mil 027 carretas de piedras, que significan una longitud de dos kilómetros y medio. Esa faena la he cumplido en los últimos 14 años”, enfatiza.

Las barreras rocosas que ha creado son con el fin de que, cuando ocurra un evento climatológico, este no arrastre la tierra.
 
finca MARÍA
 
El cerro está dividido en 17 parcelas. Esclarece que “aquí se dan muy bien el fongo (plátano burro), coco, aguacate, mango y otras plantaciones, siempre que le apliques, correctamente, por ejemplo, las técnicas de conservación del suelo. La materia orgánica la elaboramos a partir de procesar desechos de los animales; incluso, estos se alimentan de nuestras producciones”.

María, aparte de ayudarlo, se dedica al fomento de plantas medicinales, mayormente. A base de estas últimas, elabora una gran cantidad de jarabes, uno de ellos empleado para que las mujeres sean más fértiles, de ahí que en la zona le “achaquen” la responsabilidad de muchos nacimientos.
 
finca nine 2

“Cuando en una finca solo trabaja una persona se dan problemas, por eso siempre estoy dando una mano. Tengo que atender a mi esposo, porque si no cómo va a tener fuerzas. Sembrar acá ha llevado sacrificios, pero los resultados los hemos podido disfrutar”, manifiesta ella.

Ahora, desarrollan un cafetal, que ya ha dado frutos. También impulsan las plantas ornamentales. Viven de lo que cosechan, lo que les ha traído beneficios económicos. Desafían el régimen de secano con un reservorio artesanal, creado, según ellos, para “cosechar agua”.

Se sienten orgullosos de sus dos hijos, ambos también entregados a las tareas de campo, y uno de ellos, Ingeniero Agrónomo. La descendencia seguirá sus ejemplos, ya que uno de los nietos es Técnico Agrónomo.

De “Nine” y María las piedras no quieren saber. Estos les han cogido la medida. Sin embargo, la agricultura les agradece que la hayan desarrollado a “carreta limpia”.
 
Nelson Rodríguez Roque
Author: Nelson Rodríguez Roque
Licenciado en Estudios Socioculturales Periodista Deportivo y de temas Históricos y Políticos
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