Tecnología agrícola beneficia cosecha en campos holguineros

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Yuraguana 1Foto: Carlos Rafael
 
Lo que ocurre actualmente en los terrenos del polo productivo holguinero “La Yuraguana” en materia de modernización del equipamiento tecnológico es la materialización de los propósitos del Estado Cubano por humanizar el trabajo agrícola, a la par que se incrementa la producción de alimentos y se solucionan las dificultades inherentes a la carencia de fuerza de trabajo para estas labores.

A las dos mil 168 hectáreas dedicadas a cultivos varios, de las cinco mil 908.9 hectáreas con que cuenta la empresa, comenzaron a llegar sembradoras, cosechadoras y fertilizadoras moderna tecnología, capaces de hacer en sólo una jornada lo que 30 o 40 hombres en varios días de trabajo, todo ello gracias al resultado del Proyecto de Desarrollo Rural Cooperativo (PRODECOR) para la región oriental del país caribeño.

Virgilio Díaz Velázquez, usufructuario de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Eduardo Chivás, beneficiado con estas maquinarias, ponderó la llegada de estos equipos, como la “BAYATUSA”, la cual le permite sembrar hasta seis hectáreas de maíz en una sola jornada.

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“Este proyecto nos favorece en todo, porque no sólo nos ayudan con las máquinas, también con el fertilizante y los sistemas riego. Estoy realmente satisfecho, aquí somos muy pocos hombres y vea cuánto se rinde en el trabajo”, aseguró Virgilio, en cuyos terrenos, además de maíz se cultivan boniato, frijoles y tabaco.

En las fincas de la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) Diosdado Samón también se respira satisfacción en quienes desde allí se afanan en contribuir para que el país erogue cada vez menos dinero en adquirir lo que las tierras pueden producir.

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Leonardo Betancourt, administrador, y Gerardo Cudina, jefe de producción, demostraron como la siembra mecanizada les permitió, a solo cuatro días de iniciada la campaña de primavera, tener sembrado el 40 por ciento de los terrenos dedicados a granos.

José Pedro Batista, obrero agrícola, explicó que antes de la llegada de las máquinas, para sembrar era necesario traer al campo a la familia y los vecinos por la carencia de fuerza de trabajo. “Hasta hace poco –cuenta-en la fertilización intervenían 20 o 30 hombres, con los sacos al hombro y el fertilizante se regaba con las manos.

Con la máquina apenas se requieren 3 o 4 obreros porque la máquina lo hace prácticamente todo. Cuando llegan las cosechas hay que ver cómo el frijol sale desgranadito”.

PRODECOR, una bendición para la agricultura cubana, está auspiciado por el Fondo Internacional para el Desarrollo de la ONU y se destina básicamente a proveer de equipamiento nuevo e insumos para el trabajo agrícola. Comenzó a ejecutarse en el 2014 por el Ministerio de la Agricultura, con el objetivo de impulsar la producción de alimentos, principal mente de granos, así como el desarrollo rural en 18 municipios de Las Tunas, Holguín, Granma y Santiago de Cuba.
 
 

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