El renacer tras el huracán Melissa

  • Por Maribel Flamand Sánchez
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En muchos sitios la tierra permanece aún anegada, el aire huele a madera mojada. No son pocas las viviendas, sobre todo aquellas enclavadas en sitios golpeados por las inundaciones, que muestran la huella de la humedad en las paredes. Pero en la provincia se escucha el sonido de la recuperación, moto sierras y voces unidas reemplazaron el silencio sombrío que dejó a su paso el huracán Melissa. Hace apenas una semana Holguín mostraba un paisaje de postguerra: árboles arrancados de raíz, cables de electricidad y telefónicos como serpientes enrollados en el suelo, techos convertidos en escombros... Hoy es un hervidero de esperanza y manos trabajadoras.

Minutos rojos

  • Por Alionuska Vilche Blanco
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Desde mi ventana pude observar la ciudad a punto del colapso. Elegí, entonces, mirar hacia otro lado, hacia una pantalla pequeña que desplegaba una historia. Pronto apareció en ella una mujer extraña, una que no se parecía a mí, que no había visto nunca: Neisy Alpízar o La Mujer Roja o tal vez Kirenia Natasha.

Pueblo y Fidel: lucha y victoria

  • Por Rodobaldo Martínez Pérez
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Fidel y su pueblo o el pueblo y su Fidel es una interacción mágica que aún asombra al mundo, en la mayor fuerza de la Revolución cubana para encarar las cosas más imposibles y hacerlas realidades.

Un pueblo bueno

  • Por Reynaldo Zaldívar
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Hijo, no me preocupa cuánta ropa te quedó a salvo, o en qué lado del pueblo cargas el teléfono luego de tantos días sin electricidad, o si quedó intacta la bicicleta que te regalé el día de tu cumpleaños. Me inquieta (y es una pregunta que me hago a diario) cuánto bien haz hecho por otros. Sin buscar pretextos; ser bueno porque sí, porque te nazca dentro un gusto fértil de hacer el bien, de ser útil (O.C. t. 18 pág 455). Y así día tras día, sin cansarte nunca. El bienestar permanente solo se logra después de muchos años de hacer el bien (O.C. t. 18, pág 391). Hay gente que perdió todo por lo que habían luchado y me haría muy feliz verte ayudarles a recuperar, aunque sea, su esperanza.