Segundas partes, ¿buenas o malas?

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No, no hablaré sobre el programa de televisión Bailando en Cuba 2, que ha tomado como slogan este dicho del refranero popular. En este comentario me referiré al sinsabor que deja visitar por segunda ocasión algunos lugares recién inaugurados, donde la experiencia es totalmente distinta al de la primera vez.
Recientemente, con el fin de impulsar el desarrollo local en la provincia, se ha abierto un sinnúmero de centros gastronómicos, recreativos y culturales para el disfrute de quienes viven o visitan la Ciudad de los Parques.
Las inversiones para remodelar o construir esos espacios han sido sumamente altas, pero se acometen para ofrecer una opción más a las planificaciones familiares o personales.
 
Quien acude poco después de la apertura de algunos de esos lugares experimenta una sensación de confort sui géneris, al no estar acostumbrados a la cálida y eficaz atención de dependientes, a la calidad y variedad de ofertas o a la ambientación y cuidado de determinados establecimientos.
 
Sin embargo, al trascurrir un determinado tiempo parece que un huracán hubiera arrasado con todo lo que una vez satisfizo al cliente. Ejemplos hay muchos, aquí les expondré solo algunos como botón de muestra.
 
Elisa comentaba hace unos días su decepción al repetir en el restaurante El Bucán, perteneciente al complejo El Mesón y ubicado en la parte superior de la pizzería Roma. “Ya habíamos estado allí, y a pesar de que los precios son un poco altos para el salario promedio de un trabajador decidimos regresar porque nos gustó mucho la oferta”, explicaba la joven maestra de primaria en una parada de ómnibus.
 
“Pero, ¡qué va! al volver para celebrar el cumpleaños de mi mamá era todo diferente: las brochetas frías y poco cocinadas, no las habían pasado por la parrilla como la otra vez, el servicio lento y la atención dejaba mucho que desear”, explicaba con la decepción reflejada en el rostro.
 
En el bar D’ Tapas y Barra, del mismo Complejo, la situación apunta a lo mismo. Allí he acudido en varias ocasiones en busca del queso Favorito, del que tanto había oído hablar y constituir una de las exclusividades de la unidad, según informaron.
 
Al “Favorito” solo lo he visto en la Carta. Mientras que la cortesía, jovialidad y profesionalidad puso un sello de garantía solo en la primera visita, pues en las siguientes fue todo lo contrario: dependientes comiendo frente a la ventanilla por donde se despachan los platos; demora al pedir y servir la orden; los dados de queso competían con trozos de hielo para ver cuál es más frío; música alta, hasta el punto de molestar, y sin ninguna relación con este tipo de restaurante.
 
Algo así sucede hoy con la tienda Modas Praga, a la que por motivos de trabajo asistimos a su reapertura. Fue gratificante observar ese día la gentileza y prestancia de dependientas, cajeras, jefes de piso hasta de porteros, los que ahora apenas miran al cliente o les responden con una oración completa ante determinada inquietud acerca de algún producto, a solo dos meses de la reinauguración.
 
La organización interior de muchos de estos establecimientos comerciales se ha quedado atrás, parecen verdaderos almacenes llenos de cajas en los pasillos por donde es difícil transitar, como en El Encanto.
 
Otro caso que figura en esta interminable lista es el Punto de Venta de Frutas Selectas del Mercado Garayalde. Desde hace ya mucho, sus cestas expositoras (cajas de cartón) permanecen vacías la mayoría de los días de la semana. Solo en los anaqueles se muestran “orgullosos” unos pocos sobres de condimentos y raras veces latas de conservas.
 
Tanto en este, como otros muchos establecimientos, paradójicamente, cuando se anuncian “visitas sorpresas”, por arte de magia (o de la gestión a conveniencia) aparece lo que regularmente no hay.
 
No obstante, hay centros como el restaurante “El Mayarí”, que después de su reapertura mantiene las buenas referencias en cuanto a la calidad en la elaboración de platos, precios y el esmero por satisfacer a quienes optan por pasar allí un rato agradable.
 
Entonces, cabe preguntarse, ¿por qué la diferencia entre un lugar y otro? Es acaso ¿problema de sentido de pertenencia con el trabajo que eligen desempeñar o es poco control y fiscalización de cómo marcha un determinado proyecto?
 
Tal vez, sea el consabido dicho de que “trate como trate o venda lo que venda recibirán el mismo salario”.
Una premisa de la ética profesional del Comercio es que “un cliente es el elemento más importante a tener en cuenta en cualquier negocio”, por lo tanto no lo maltratemos, hagámosle pasar un rato agradable para convidarlo a volver y, siempre que lo haga recuerde porqué los eligió.
 
Joaquín Sabina en la magnífica canción “Peces de ciudad”, dice que “Al lugar donde has sido feliz / no debieras tratar de volver” (verso parafraseado del poeta español Félix Grande), yo, por mi parte, persistiré en contradecirlo y regresaré, para demostrar que aún, todo, no está perdido.

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Comentarios  

# Ventura Carballido Pupo 05-03-2018 05:22
Buen trabajo de la autora. El periodismo Critico es el que adora el soberano. la felicito y la estimúlo a que siga por esa senda, que es la que agradece, Fidel, Raúl, Machado Ventura, Luis Antonio Torres Iribar, este ultimo que tanto a batallado por los servicios a la poblacion holguinero.
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