Tolerancia cero

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Dicen que entra a tu vida de imprevisto, silenciosa, amigable. Le gusta la sangre joven, quizás por rebelde y atrevida. Dicen que por momentos, te llena de placer, te ofrece lo nunca vivido, te lleva a otra “galaxia”. Provoca que te desconectes de tu cuerpo y pierdas el control de tu mente. Es muy tentadora, adictiva y te seduce su “poder”.

Por eso, muchos recurren a ella una y otra vez. Es demasiado la adicción. Y sin darse cuenta, les consume todo su tiempo, su espacio, su vida. Eso dicen de ella, con un mismo nombre pero diferentes apellidos, y al final, en la mayoría de los casos, termina la relación con un “hasta nunca”.

Droga es una de las palabras más pronunciadas en este siglo, y aunque su origen puede ser antiguo, lo cierto es que vivimos en tiempos donde el narcotráfico no solo ha invadido regiones, sino también películas, series y telenovelas.

Pero más allá de la pequeña y gran pantallas, en lo social, el consumo de drogas se ha expandido por el mundo, y aunque afecta a unos países más que a otros, pocos escapan de este fenómeno.

En Cuba, su influencia no es de gran impacto, sin embargo, aumentan los riesgos debido a la condición geográfica del territorio, al ser un país de tránsito donde recalan bultos de drogas; a la existencia de rutas de narcotráfico cercanas y al incrementarse el número de viajeros que visitan el país, según informó Darío Delgado, Fiscal General de la República, durante una intervención en el Parlamento cubano el pasado año.

Pero esto, no significa que debamos estar ajenos a situaciones que, en toda la geografía cubana, se puedan relacionar con el tráfico, consumo y tenencia de drogas, conductas que afectan, sobre todo, a adolescentes y jóvenes.

Sin embargo, las consecuencias de su consumo no distinguen entre edad, sexo ni color de piel. Especialistas aluden a efectos negativos como desajustes neuroquímicos en el cerebro, sobre todo a nivel funcional, relacionados con la motivación, memoria y control cognitivo; alteración del humor, problemas cardiovasculares y respiratorios, debilitamiento del sistema inmune, disfunción eréctil tanto aguda como prolongada, ansiedad e insomnio, defectos en el embarazo, trastornos psicológicos y hasta la muerte.

A esto, se le une el aislamiento y las conductas antisociales, los problemas en el ámbito familiar, la separación del hogar y la pérdida de amistades e incluso del trabajo. Situaciones que, a largo plazo, complejizan la vida de las personas adictas a cualquier tipo de droga, y en muchos casos, se les dificulta “volver a la realidad”.

Por ello, nuestro país aplica una política de tolerancia cero, lo que ha permitido que el consumo “derrochado” de drogas no se apodere de la cotidianidad de los cubanos. No obstante, se han detectado varios hechos y penalizados a las personas involucradas.

Según el informe Comportamiento de las actividades de las drogas en la República de Cuba. Principales resultados en su enfrentamiento (2015-primer semestre de 2016), expuesto en el sitio web de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, las drogas introducidas desde el exterior por la vía aérea, la sustracción de los paquetes que arriban a las costas y las siembras de cannabis, continúan siendo por ese orden, las fuentes de suministro del mercado interno cubano.

Por ejemplo, en el primer semestre de 2016 fueron operados 591 casos procediéndose a la detención de 722 personas y la ocupación de 75.89 kg de drogas (marihuana 57.64 kg, cocaína 18.17 kg, cannabinoides sintéticos 0.04 kg, crack 0.03 kg y hachís 0.04 kg).

En la estrategia del país para frenar la propagación de estas sustancias, se involucran diferentes organismos como Salud Pública, Ministerio del Interior, Educación, Agricultura, Turismo, Tribunales, Fiscalías y otros. Resulta también imprescindible la preparación y cooperación de los pobladores de la franja costera, los que se organizan en los Destacamentos Mirando al Mar, dirigidos por los Comité de Defensa de la Revolución.

Pero esto es tarea de todos. Nos queda involucrarnos más en este problema y tratar de frenarlo, pues las drogas no son “cosa de muchachos”, son realmente algo serio. No podemos permitir, que el futuro de esta sociedad, se manche con actitudes que en vez de alumbrar, apagan la mente de muchos.
 
 
María Caridad Martínez Peregrín
Author: María Caridad Martínez Peregrín
Licenciada en Periodismo y futura Máster en Historia y Cultura. Me gusta el deporte y la cultura, pero escribo más sobre industrias, alimentos y el comercio. Además de periodista, aveces me transformo en gastronómica y actriz adolescente.
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Comentarios  

# 10GO 22-02-2018 08:15
Tema interesante el que has tratado muy bueno tocar esos aspectos ya que hoy en dia no podemos estar ajenos de que aqui en cuba no hay esas cosas, solo queda el trabajo diario en concientisar a las personas de que el consumo de drogas no es el mejor camino
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