Egoísmo

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solidaridad
 
Un anciano pide a un joven apoyarse en su hombro, para bajar unos escalones, claro que sí mi viejo, responde el muchacho, entonces el de mayor edad le comenta, se lo pregunto antes, porque el otro día me fui de caída y me arreguindé de un chico por puro instinto y sabes lo que me dijo: “Echa para allá, abuelo, que es ese toque toque entre hombres”.
 
Entre más prolifere el egoísmo, mayor será la falta de solidaridad humana, un gesto noble que supone la ayuda desinteresada, la empatía, el pensar en los demás, el respeto hacia nuestros congéneres y el tender una mano a quien no conoces.

Hay muchos ejemplos de cooperación, entre ellos, donar sangre, medicamentos o servicio a los más necesitados, extender las manos y reconfortar a quienes sufrieron pérdidas.

La solidaridad se puede mostrar de muy diferentes maneras en el día a día, incluso en pequeños gestos como ceder un asiento o el turno a un anciano, ayudar a alguien que lleva un paquete pesado, consolar a una amistad, a un conocido o a alguien desconocido.

Brindar apoyo se refiere a todos aquellos actos caracterizados por compartir y prestar colaboración material o sentimental a los demás sin esperar nada a cambio. Es un valor que busca el bien común.

A través de la solidaridad, las personas, de manera individual o grupal, prestan su apoyo y protección a todos quienes lo necesiten.
El tornado, acabado de pasar por cinco municipios de La Habana, genera muchos sentimientos de auxilio, lo mismo frontera adentro que del exterior y eso es muy reconfortante, porque sabes no estás solo con tu desgracia.

Anima bastante y da mucha confianza el tener un Gobierno humanitario y sensible que no abandona a ninguno de sus hijos, el cual, desde la misma ocurrencia de ese evento meteorológico, traza políticas en aras de una pronta recuperación. La prensa enemiga solo dice mentiras y todo lo contrario a esto.
 
Una fábula a propósito: Un hombre tenía un caballo y un asno. Un día ambos iban camino a la ciudad, el asno, sintiéndose cansado, le dijo al caballo: Toma una parte de mi carga si te interesa mi vida.

El caballo haciéndose el sordo no dijo nada al asno y este cayó al suelo, por tanta fatiga, el dueño puso todo encima del caballo,
incluso hasta el asno, y este suspirando dijo:- ¡Qué mala suerte tengo! ¡Por no haber querido cargar con un ligero fardo ahora tengo
que llevarlo todo.

La moraleja es: Cada vez que no tiendes tu mano para ayudar a tu prójimo, sin que lo notes en ese momento, te estás perjudicando a ti mismo.
 
 
 Hilda Pupo Salazar
Author: Hilda Pupo Salazar
Periodista especializada en temas de educación y valores. Autora de las columnas Página 8 y Trincheras de ideas.
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Comentarios  

# José Montes Manduley 13-02-2019 21:53
No solo esto sucede en la calle, HASTA CUANDO se va a permitir que en los ómnibus de transportación estatales como privados los ancianos, impedidos físicos, embarazadas y mujeres con niño no tengan el derecho de sentarse, pues si revisa la mayoria de los omnibus estos ya no cuentan con la devida señalización que los identifica y sus conductores no le llaman la atención a personas inescrupulosas que se hacen los desentendidos para no ofrecer el asiento. Pienso que se debe regular mediante una Ley esta obligación y los medios de difución masiva trabajar más en esto, Exigirle a la dirección del MITRANS sobre este tema es algo que se tiene que tratar con urgencia.
ESPERO E STE COMENTARIO SEA UN MOTIVO PARA UN PROXIMO TRABAJO EN LA PRENSA ESCRITA.
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