Violencia verbal

  • Hits: 1679
vilencia opinion
 
El vocablo violencia enseguida nos trae a la mente piñazos, golpes o sangre, pero existe un tipo de agresión que puede ser tan dolorosa como la física, la verbal.

Proferir palabras groseras y ofensivas es la forma más obvia de este tipo de violencia, pero no la única manifestación de la misma; más bien el maltrato verbal incluye vocablos denigrantes dirigidas hacia la otra persona, lo cual socava la autoestima y genera un doble perjuicio: el daño personal por parte de quien la recibe y el menoscabo a la relación que existe entre ambos.

Lo mismo en el seno del hogar, el trabajo, el barrio, una cola o sitios de prestaciones de servicios suceden los maltratos de palabras y las víctimas sufren esos ataques, muchas veces en silencio, sumisos y acostumbrados a recibir malos tratamientos sin chistar, que, incluso puede ser hasta una mala mirada, mueca o sonidos de los labios.
 
Ejemplos de tales discusiones ocurren en la casa, cuando padres e hijos o viceversa se insultan sin freno, los nietos apabullan a sus abuelos y otros consanguíneos entran al ring oral. La convivencia se hace insoportable, porque nadie respeta el espacio ajeno, trata de imponerse a la fuerza y convierte esa unión familiar en alambres de púas.

Hasta la justicia debe involucrarse en tales desafueros, como el lamentable caso de progenitores, quienes renuncian a su vivienda en vida y, la otorgan a sus descendientes, después éstos, con poder conferido, no los quieren más en el hogar o les hacen la vida imposible.

Si ello sucede en un centro de trabajo, con conflicto entre compañeros o los jefes y subalternos, fluye un contexto ensombrecedor, en contra del mismo proceso productivo y la felicidad individual.
 
Son, también, casos de presión psicológica no solo vociferar a otros, sino no mostrar interés ante una queja o hacer de oídos sordos ante un planteamiento requerido de respuesta.

Reflexione con la siguiente anécdota Un viejo ermitaño con fama de sabio, tenía también fama de que a pesar de su edad, todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.

Cierta tarde un joven, conocido por su falta de escrúpulos, apareció por allí. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación y retó al anciano, quien aceptó el desafío de fajarse de palabras con el muchacho.

Fueron todos a la plaza del pueblo y el de menos edad empezó a insultar al viejo maestro. Le arrojo piedras, le escupió a la cara y
le gritó todo tipo de insultos. Durante horas hizo todo lo posible por provocarlo, pero permaneció impasible y reflexionó ¿Cuando alguien te trae un regalo y tu no lo aceptas, a quien pertenece?

La respuesta es, a quien intentó entregarlo. El sabio dijo Pues lo mismo pasa con la envidia, la rabia y los insultos, cuando no son
aceptados continúan perteneciendo a quien los traía consigo.

Dicho de una manera: “Lo que Pepe dice de Juan, dice mas de Pepe que de Juan”.
 
 
 Hilda Pupo Salazar
Author: Hilda Pupo Salazar
Periodista especializada en temas de educación y valores. Autora de las columnas Página 8 y Trincheras de ideas.
Más artículos de este autor

Escribir un comentario