Oscar: Lucero del alba

  • Hits: 971
Aquel 30 de abril llegaba, precisamente, a sus 30 años. Sabía que aquel era su último cumpleaños. De donde había llegado, no regresaría jamás.
 
Dos días antes tocaron a la puerta de su apartamento del Vedado con la contraseña que solo conocía la gente del Movimiento 26 de Julio : dos toques seguidos, una pausa y luego tres golpes más. Abrió confiado. Cuando vio la policía, se mostró sereno y tranquilo. Le preguntaron si él era Oscar Lucero Moya y él le mostró su identificación con el nombre de Noel González.
 
Casi los convence, pero entre los policías había un chivato que lo conocía y lo identificó. Oscar pidió a los policías despedirse de su esposa Blanquita. Aprovechó y le echó en el bolsillo de la bata de casa un manojo de llaves de las casas que se usaban como escondite del movimiento en La Habana. La abrazó y se arrodilló para besar el vientre de tres meses de embarazo.
 
Oscar fue conducido al Buró de Investigaciones de la Policía, en las cercanías del río Almendares. Conocía a sus verdugos y sabía su destino. Su intensa actividad en la lucha clandestina contra la dictadura, lo hicieron víctima indudable si lo apresaban.
 
Confinado en la celda del calabozo No. 6 tuvo tiempo para pensar. Recordó cómo conoció desde niño a Frank País , hermano de fe y compañero de lucha. Fueron de los primeros en integrarse al Movimiento 26 de Julio en Santiago de Cuba e incorporarse a la lucha clandestina.
 
Si algo aún le entristecía, era el no haber desembarcado en el yate Granma.  El 30 de noviembre lo sorprendió en La Habana tratando de gestionarse los pasajes para México y encontrarse con Fidel.
 
GOLPES. Habían convertido su cuerpo en un amasijo de carne y sangre. A las preguntas de los nombres de los compañeros involucrados en la lucha, “echaba pa’lante” los nombres de sus compañeros muertos.
 
PREGUNTAS. No había respuestas que comprometiera al movimiento o algún compañero. Él estaba lejos, en la tierra caliente, donde encabezó un plan para fundar otro frente guerrillero en mayo de 1957 en la Sierra Cristal. La acción fracasó, pero por su experiencia en la lucha clandestina en Santiago de Cuba, se le asignó una nueva tarea: reforzar el Movimiento 26 de Julio en Holguín. Allí se convirtió en jefe del Movimiento y logra, junto a sus compañeros, ajusticiar a Fermín Cowley
 
TORTURAS. Escapa en su mente de sus torturadores y recuerda cómo ejecutaron en la capital el secuestro de Juan Manuel Fangio,  campeón mundial de automovilismo, con el objetivo de informar al mundo de la situación revolucionaria del país.
 
SANGRE. Arrastrándose entre charcos de su propia sangre, tuvo ánimo para escribir en la pared de su celda “Aún estoy vivo Mayo 18”. El 19 salía en la prensa la noticia de su muerte en un “enfrentamiento con la policía”.
CIELO Y MAR. Su cadáver fue sacado en horas de la madrugada por el río Almendares en una lanchita que utilizaban los asesinos con los cuerpos destrozados. Lo echaron al mar.
 
MARICEL. El 7 de agosto de 1958, nació Maricel. Su padre había muerto cuando ella era un embrión, pero había pedido a su esposa que, si era una niña, la nombrara Maricel, por la unión de los términos mar y cielo, metafóricamente, su sepultura y símbolo de la libertad que soñó.
Rosana Rivero Ricardo
Author: Rosana Rivero Ricardo
Rosana Rivero Ricardo. Periodista 25 horas al día. Amante de las lenguas... extranjeras, por supuesto. Escribo de todo, porque “la cultura no tiene momento fijo
Más artículos de este autor

Escribir un comentario

Comentarios  

# Susel 03-05-2018 16:43
Qué texto más tierno!!!
Responder