Juegos

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Me asombró ver hace unos días a un niño de 2 años llegar a casa e ir automáticamente hacia la computadora, encenderla y comenzar a ver una serie infantil. Quizás en estos tiempos de ordenadores, celulares y tabletas, pudiera parecer algo normal, pero es preocupante percibir cómo se pierde con los años el verdadero valor del juego.
 
El juego siempre ha sido el momento donde los seres humanos hemos interactuado entre sí, sobre todo, los niños. Para ellos, constituye el primer intercambio e interacción social con otros de su generación, pero también con la sociedad en que vive.

En la actualidad, el desarrollo tecnológico a nivel mundial ha propiciado que las “pantallas” lleguen desde edades muy tempranas a los niños, lo que, en alguna medida, ha provocado que estos le dediquen menos tiempo al juego interactivo y más a las atracciones de televisores, computadoras, celulares y tabletas.

Cuba no escapa del fenómeno. Hoy se escucha en algunas familias cubanas que tienen posibilidades de adquirir dispositivos electrónicos por determinadas vías, que estos serán el obsequio de los pequeños el día del cumpleaños, Día de los Reyes o Día de los Niños.

Cada vez se escucha menos hablar de regalar camiones, soldaditos, muñecas, peluches, juego de tasas o de peluquería, por solo citar algunos. Y la verdad, que los niños se sienten más atraídos por las “pantallas” que por los juguetes.

Si bien es cierto que los dispositivos no son nada baratos, los precios de los juguetes no se quedan atrás. En cada fecha importante para un niño, padre, madre u otros miembros de la familia se vuelven más magos que Merlín, cazan una rebaja de último momento o dedican salarios y ahorros para complacer al pequeño.

Muchos padres desconocen que jugar con sus hijos o llevarlos a jugar con otros niños, es imprescindible para su desarrollo individual, y asumen los dispositivos tecnológicos como un “tranquilizante” para los pequeños, algo que a simple vista parece ser intrascendente. Y pudiera serlo, si no fuera por las consecuencias que provocan en los infantes, cuando se abusa de las “pantallas” en los primeros años de vida y por muchas horas al día.

Un estudio de la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda que la televisión y otros medios digitales de entretenimiento deben ser evitados en bebés y niños menores de dos años, pues el cerebro se desarrolla rápidamente durante esta primera etapa, y los niños aprenden mejor de las interacciones con personas que con “pantallas”.

Para los que superan esta edad, la AAP recomienda crear en el hogar zonas libres de “pantallas” y limitar su exposición total a un máximo de una o dos horas al día, siempre que el contenido sea de calidad y adecuado a su edad. Es importante para los niños aprovechar su tiempo en juegos al aire libre, lectura, aficiones y uso de su imaginación en situaciones de juego interactivo.

El tiempo empleado por los infantes frente a la televisión, videojuegos, smartphones y ordenadores, se ha incrementado notablemente. Numerosos estudios revelan que esta tendencia tiene un fuerte impacto negativo en el desarrollo cognitivo de niños y adolescentes. Las áreas afectadas incluyen, en particular, resultados académicos, lenguaje, atención, sueño y conductas agresivas.

Es cierto que no podemos negar el desarrollo. Los dispositivos tecnológicos son del gusto de las mayorías, sobre todo para los niños, que encuentran en ellos atracciones diversas, y además, pueden ofrecer entretenimiento pero también conocimiento.

Pero no debemos permitir que se apoderen de nuestras vidas y hagan desaparecer la esencia del juego, como un espacio de interacción con la familia y los amigos, sobre todo en la niñez. ¿Quién dice que jugar a “las escondidas” o a “las palmetas” es menos entretenido que bañar a la gatica Ángela o vestir a una princesa de Disney?

Simplemente, tenemos que mirar más allá de la superficie y no dejarnos arrastrar por “los tiempos de ahora”. Los padres y las instituciones educativas deben potenciar el intercambio familiar y escolar, donde el juego en grupos, sin tecnología incluida, sea la mayor atracción.

No es hacerle la guerra a las “pantallas”, es encontrar otras maneras de que nuestros niños y niñas se sientan atraídos por los juegos, sin tener que recurrir a un dispositivo electrónico. Nuestra cotidianidad merece ser escenario de esparcimiento y algarabía de los más pequeños de casa, matizada con juegos de carreras, pelotas, carritos, bolas y aceras pintadas al estilo del “pon”. Solo espero, que aún no sea demasiado tarde.
María Caridad Martínez Peregrín
Author: María Caridad Martínez Peregrín
Licenciada en Periodismo y futura Máster en Historia y Cultura. Me gusta el deporte y la cultura, pero escribo más sobre industrias, alimentos y el comercio. Además de periodista, aveces me transformo en gastronómica y actriz adolescente.
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Comentarios  

# AlexFC 11-03-2018 09:54
Exelente articulo. Tu opinion es igual que la mia. Recuerdo mis entretenimientos en mi infancia y no tiene q ver en nada con los niños de hoy dia. Yo cuando regresaba de la escuela lo primero q hacia era ver los muñequitos de la TV y despues buscaba un amigo para jugar a los carritos y nos entreteníamos con cualquier cosa. Pero hoy, los niños estan llenos de tecnologia y no le dan importancia a juguetes o simplemente lo hacen cuando sus tablet o telefonos estan cargando. Me gusta mucho este tema, hay mucho que hablar sobre esto. Saludos
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