Abrir los ojos al ejemplo

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Llega el niño, de unos 4 años de edad, del Círculo Infantil y le dice a su madre: “Me dio pau pau la seño” y sin averiguado cual fue la falta del pequeño vocifera: “Deja que la vea mañana, la voy a poner como un zapato, quien se cree que es, para dañar a mi bebé”. Todo eso ocurre delante del nene. ¡Qué clase de lección de respeto le acaba de dar!

Hace un tiempo me cuenta una docente de secundaria la pelea con uno de sus estudiantes, porque no la dejaba dar clase con sus indisciplinas, “al otro día vino el padre a pedirme cuenta con tremenda guapería y malas formas y si no es por la directora de la escuela, que intervino, me mete una pela”.

Ejemplos evidentes que en cuestiones de educar a niños, adolescentes y jóvenes, en estos casos, peligrosamente la familia va por un lado y la escuela por otro. El alto nivel proteccionista entronizado en algunos padres en relación con su prole se manifiesta en una posición de mantenerse, siempre, a la defensiva ante las quejas recibidas sobre sus muchachos.

Cómo entender, entonces, que haya espacio para los progenitores de pedirles ayuda a los profesores en la formación de sus vástagos, si ellos mismos los desautorizan e irrespetan.

Está ocurriendo que muchos ascendientes se desentienden con los rendimientos y comportamiento de sus frutos y solo acuden a la institución docente, para “defender” a sus hijos de los äbusos”. Haga lo que haga el discípulo, siempre, contará con esa especie de Hércules protector y eso es muy negativo, porque se anula un importante componente especializado en la formación.

La crianza de las actuales generaciones se hace cada vez más compleja, en ella intervienen muchos factores como la situación internacional, realidad nacional, nuevas tecnologías, incidencia de los compañeros y amigos, demasiada falta de exigencia o paternalismo, más la tendencia de evitarles esfuerzos a los menores.

El dúo escuela/hogar se hace más imprescindible, ahora, porque se trata de dos fuerzas vitales unidas en un objetivo común. Subrayo que no pueden actuar sola ni desmeritarse.

Estrechar las relaciones entre ambas crea la oportunidad de un espacio, donde dirimir cualquier divergencia. Pueden discutirse las insatisfacciones y descontentos. Los padres siguen siendo el apoyo necesario de los planteles, entonces, es un gran error que asuman un rol contrario y en vez de ayudar, se conviertan en enemigos de la propia institución escolar.
Sería interesante desenredar la frase de los abuelos “Te lo entrego con nalga y todo”
 
Del decir de Rousseau: "Respetar a un niño no es decir -Qué lindo es-. Respetar a un niño es darle todas las posibilidades para que pueda ser hombre".

Juan Bosco: Tengamos muy presente que los niños de todas las edades poseen una cosa común: Cierran los oídos al consejo y abren los ojos al ejemplo"
 Hilda Pupo Salazar
Author: Hilda Pupo Salazar
Periodista especializada en temas de educación y valores. Autora de las columnas Página 8 y Trincheras de ideas.
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Comentarios  

# Maribel F.S 08-03-2018 11:42
Totalmente de acuerdo con tus criterios. Tras la conducta desajustada de nuestros muchachos hay casi siempre padres consentidores, sobre protectores y muy malos ejemplos para sus hijos. Olvidan que los hijos no estarán siempre bajo nuestras faldas, que tienen una vida social y de lo que seamos capaces de sembrar en ellos, será lo que recojamos. Muchachos malcriados e indolentes suelen ser también malos hijos.
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