Dulcero por azar

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panadero maestroEl Maestro Dulcero Andrés Montaña Rodríguez, posee una rica trayectoria laboral que avalan sus múltiples condecoraciones. Foto: Alexis del Toro
 
Entre sus perspectivas nunca estuvo ser dulcero, y menos que alcanzaría la categoría de Maestro. Nació en un monte de la provincia de Las Tunas, Palmarito de Bartle. Andar entre los animales, atenderlos, ayudar a los abuelos a desherbar era su universo, por eso alguna vez soñó con ser médico veterinario.

Fue su padre quien le deshizo este anhelo. Era militar y quiso que el mayor de sus muchachos siguiera su camino. A los 17 años ingresó al Servicio Militar que cumplió en África. Estuvo en Angola y en Congo Brazzaville, en el 1980. Cuando regresó, dos años después, Fidel lo recibió en La Habana, fue la primera vez que lo tuvo tan cerca. Luego ingresó al Ministerio del Interior (Minint), hasta el año 90 cuando se licenció como oficial.

A partir de entonces comenzó la rica historia laboral de Andrés Montaña Rodríguez (1962): “Cuando regresé de África mi familia se había trasladado para Holguín. Luego de licenciarme comencé a trabajar en la panadería La Guerrillera, como administrador. Después vine, como jefe de almacén, para la dulcería La Nueva, donde laboro desde hace 28 años.

“En el año 1997 pasé un curso y me gradué como Técnico en Alimentos. Quisieron que administrara la dulcería pero no acepté, preferí la vida de obrero, enrolarme en las actividades sindicales. Entre los años 2003-2004 se retira el Maestro de la dulcería y yo asumí esa posición. Le agradezco a compañeros como Raúl, Sergio Velázquez y Carlos Camejo, ellos me ensañaron”.

La lista de agradecimientos es mayor, pero es necesario dispensarla. Motiva hablar sobre aquellas tareas sindicales entre las que Montaña se sentía rey: “En la dulcería comenzaron las movilizaciones para las zafras, 12 en total, hasta el 2002. Formé parte de la brigada Pedro Marrero, del sindicato de la Alimentación. Por mis rendimientos me decían la combinada holguinera.

“También integré el contingente de la División Mambisa creado para contribuir con la producción de alimentos. En el polo productivo Limoncito formé parte de la brigada donde estuvo también el hoy presidente de Cuba, el compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

“Fui el jefe del contingente creado para apoyar la fabricación de libros para Venezuela. El secretario del Partido en la provincia en aquel entonces, Jorge Luis Sierra, me dio esa tarea. Cada sindicato enviaba 20 hombres por día. Entrábamos al Combinado de Periódicos a las nueve de la noche y salíamos a las tres o las cuatro de la madrugada, durante cinco meses. Hermosa contribución de más de 10 millones de libros para ese país hermano.

“El pasado 29 de abril, recién llegado de La Habana, donde recibí la Orden Lázaro Peña de Primer Grado, me incorporé a la campaña contra el mosquito aedes aegypti en áreas del policlínico René Ávila, de allí no querían que me fuera. La gente aprecia mi trabajo porque me gusta trabajar y hacerlo bien”.

Animoso, extrovertido, bonachón son cualidades que acompañan a este hombre que conserva como trofeos valiosos recuerdos de las veces que estrechó las manos del Líder Histórico de la Revolución Cubana: “Cuando Holguín ganó la sede del 26 de Julio por primera vez, en el año 1996, estuve en la tribuna de la Plaza de la Revolución Calixto García y tuve el honor de saludarlo. En el año 2004 en el salón de protocolo El Laguito en La Habana y en otra ocasión en Santiago de Cuba”.

Momentos imborrables son también su presencia en la Plaza de la Revolución José Martí, en la capital, durante los desfiles por el Primero de Mayo los años 2004, 2015 y ahora en el 2019, luego de recibir alguna de sus medallas o condecoraciones: “He sido Vanguardia Nacional por 20 años. En el 1996 fue la primera vez y en el 1997 gané la medalla de Hazaña Laboral.

“Recientemente recibí la 60 Aniversario de las FAR, tengo las de Combatiente Internacionalista de Primera y Segunda Clase, la Octubre Rojo, Cuba-Angola, Jesús Menéndez, Pedro Marrero del SNTIA, los sellos como donante de sangre, hasta ahora 187 donaciones, y también las ordenes Lázaro Peña de I, II y III grados… Haber participado en el VI y VII congresos del SNTIA, en una ocasión como delegado directo, es también un estímulo importante”.

La calidad es el ABC en cada jornada: “Les digo a mis trabajadores que mientras preparan los dulces piensen que se los comerán sus hijos o sus nietos. Para ser un buen dulcero lo primero es ser honesto con el oficio, tienes que respetarlo. La calidad humana de los trabajadores también cuenta. En la dulcería somos una gran familia. Fuimos Vanguardias Nacionales durante 14 años y ahora llevamos 3 como Destacados. Es la más productiva de la provincia y este año la única que cumple con todos sus parámetros”.

A pesar de sus jornadas extendidas, algunas las comienza a las cinco de la madrugada y no sabe cuándo la concluye porque es secretario del núcleo del Partido de la empresa y atiende a 21 militantes dispersos entre las diferentes dulcerías de la ciudad de Holguín, encuentra tiempo para corresponderle a sus electores del reparto La Aduana, donde reside.

“Desde el año 2008 soy delegado de circunscripción. Atiendo a mi población todos los días, en la calle, donde nos encontremos. Tengo resultados que las personas agradecen porque tienen que ver con soluciones importantes para sus vidas”.

Asegura Montaña que tiene ahora la misión fundamental de formar a sus hijos. Un varón de 11 años que quiere ser médico y la niña de 10 años. Aun así encuentra tiempo para disfrutar de su deporte preferido –la pelota- la cual practicó en Las Tunas, como escolar, y durante su paso por el Minint y responder como Jefe de Comunicaciones de un batallón de las Milicias de Tropas Territoriales.

Puede ser el colmo de un dulcero, pero no le gustan estos alimentos ricos en azúcar y como para corroborar aquello de que en casa del herrero cuchillo de palo, los dulces de los cumpleaños de sus hijos y el de su boda los elaboró su colega Carlitos.
 

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