Holguín: feísmo arquitectónico vs. la ciudad que queremos

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urbanismoFoto: Alexis del Toro
 
Lo feo como categoría estética tiene una función simbólica, comunicativa e intencional en las manifestaciones del arte y/o expresiones de la cultura, pero en el caso de la arquitectura tiene una peculiar forma de manifestarse: el feísmo, fenómeno reconocido en espacios europeos y cuya concreción es cuestionable por su impacto en el urbanismo.
 
Al respecto, Raúl Figueredo Reyes, arquitecto, especialista de proyectos de la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba (Unaicc) y profesor auxiliar del departamento de Construcciones de la Universidad de Holguín, dialoga con ahora.cu
 
¿A qué se denomina feísmo arquitectónico?

Es un proceso de expresión que, desde el punto de vista estético, emplea la población para diseñar su vivienda. En el caso específico de Cuba, se usa para expresar el poder o los resultados que se han alcanzado en alguna esfera de la vida.

Hace unos años, en una bienal de La Habana se trataba el tema, pero con un término muy sugerente: “la casa de éxito”, que era la del deportista, el músico, el cuentapropista que tuvo una buena situación económica y quiso expresar todo su poder de una forma muy particular.
 
La arquitectura siempre ha sido una forma de expresión del status quo y las relaciones de poder en la sociedad, pero no siempre esto se atempera ni a las tendencias contemporáneas, ni la armonía o la coherencia en las ciudades.

Tampoco refleja las mejores prácticas de lo que se hace en el territorio. Generalmente estas son expresiones de la arquitectura que están muy asociadas a una inspiración del individuo. Es muy espontáneo, sin asesoramiento: alguien quiere destacar su vivienda, expresar sus necesidades en ella y toma elementos de cualquier lugar, con cualquier forma de hacer y las coloca en su casa, dando como resultado algo muy incoherente.

Aunque existen ejemplos que recogen excelentes soluciones, adecuadas al espacio en que se construyen y nada tienen que ver con el feísmo.
 
Desde el punto de vista social o académico, ¿es censurable esta forma de expresión?

Sí, porque se produce una diversidad tan grande que es totalmente incoherente. Esto no quiere decir que lo diverso no pueda ser coherente porque en ello puede haber unidad, pero esa forma de tomar elementos de distintas tipologías y reunirlos en una sola vivienda, hacen ver la ciudad totalmente fea. Estas expresiones descalifican la arquitectura y el espacio urbano.
 
¿Hay algún marco regulatorio que controle estas cuestiones?

Las regulaciones urbanas pueden, por ejemplo, fijar alturas o el porciento de terreno a ocupar en la parcela, pero dejan muy abierta a la espontaneidad, la forma en la que se construye. Quizás en el centro histórico esto es más controlado, porque además de las regulaciones urbanas, debe cumplirse con las patrimoniales, pero en la actualidad, excelentes obras arquitectónicas se pueden perder porque las regulaciones no abarcan cómo normar las expresiones estéticas de las modificaciones necesarias.
 
¿No es posible considerar estas edificaciones como manifestaciones de arquitectura vernácula?

Ese concepto va más hacia la sencillez, es una expresión primitiva, como la Casa del Teniente a gobernador.

El problema del feísmo va más lejos, no es solo la expresión formal, podemos encontrar hoy en la ciudad un edificio único con tres funciones y lo pintan de cinco colores. Abarca, además de la utilización de los colores, el empleo de códigos de otros tipos de arquitectura, como usar en un edificio moderno una balaustrada del neoclásico.

También es un signo la alineación dispar de las edificaciones o las viviendas o las obras en general que nunca se terminan.

Muchas de las manifestaciones de este fenómeno responden a modismos importados de la cultura kitch. La reproducción mimética de elementos ajenos, hacen que dañemos nuestra arquitectura, nuestro urbanismo.

Lo hace igualmente el uso indiscriminado de un material, por ejemplo, se puede usar una piedra natural para dar cierta terminación, pero no podemos hacerlo por modismo o imitación acrítica.

Hay que entender que no es solo el exterior, también el interior de espacios públicos puede ser portador de feísmo.
 
¿A qué responde esta otra tendencia en la arquitectura local y cubana que puede identificarse como “inmovilismo o quietismo arquitectónico”?

Creo que ese inmovilismo responde y está muy vinculado con que el arquitecto cubano no tiene la posibilidad de participar en la evolución de la ciudad. Por ejemplo, el Arquitecto de la Comunidad, un programa con muy buenas intenciones, se ha ido desvirtuando hacia la burocratización de procesos legales.
 
Vistos estos factores y su impacto en la realidad ¿qué se debe hacer ante el aparente reinado del feísmo y otras tendencias nocivas?

Es tan valioso lograr habitabilidad en la vivienda como darle más protagonismo al arquitecto. Porque existe mucho intrusismo profesional. Personas sin calificación para ejercer esta actividad se están inmiscuyendo.

Hoy la arquitectura de la ciudad no está en manos de los arquitectos sino de albañiles, constructores que te quieren decir como debes hacer tu casa

¿Por qué los arquitectos no pueden trabajar el diseño de vivienda? ¿Por qué el diseño de una casa debe estar restringido a un pequeño grupo de personas? Es un gran dilema que existe.
 
Creo que la relación cliente-arquitecto ideal, debe ser aquella en la que escucho todas sus demandas, formales, funcionales, de presupuesto, pero soy el especialista y puedo asesorarle, sugerirle, indicarle qué puede ser mejor para vivir, sin imponer. A partir de un estudio detallado entre el cliente y yo y podemos juntos construir la solución. Así la ciudad y su vivienda pueden ser mucho mejores, porque a nadie se le ocurriría ir a decirle a un médico:

-Píqueme por aquí, que es lo correcto.

No obstante, está surgiendo un cambio en la arquitectura cubana. Los jóvenes están haciendo otras cosas y ello no quiere decir que en la empresa estatal que diseña no se hagan cosas buenas o diferentes, pero esos profesionales jóvenes que trabajan al margen de la empresa estatal, están haciendo buenas cosas porque tienen libertad creativa y cuentan con más financiamiento.

Si pretendemos mejorar la situación tenemos que educar. Debe ser un proceso de formación de valores estéticos en el ciudadano. Hay que dar más protagonismo al arquitecto dentro de la sociedad. Tenemos que regular la concepción formal de la vivienda que es la mayor parte de la ciudad. Hay que prestar atención a la ética de los profesionales. Solo entonces se podrá ganar la épica batalla de la ciudad que queremos contra el feísmo.
 
 
Liset Prego Díaz.
Author: Liset Prego Díaz.
Yo vivo de preguntar… porque saber no puede ser lujo. Esta periodista muestra la cotidiana realidad, como la percibe o la siente, trastocada quizá por un vicio de graficar las vivencias como vistas con unos particulares lentes
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Comentarios  

# Salvador 11-12-2018 15:19
Interesante trabajo, pero qué hay del desarrollo urbano en sí? Holguín es una ciudad que crece bajo los cánones urbanos de hace 100 años, con callejuelas estrechas, sin áreas verdes y de forma extensiva ocupando terrenos agrícolas o semiagrícolas. Las áreas verdes escasean por todas partes y no se ha emprendido ningún programa en respuesta a los daños de los huracanes Ike y Sandy, que fueron los que más daños produjeron a las áreas verdes de la ciudad.
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# YOLANDA ARBESUN 12-12-2018 09:53
EXCELENTE REFLEXION
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# Liset Prego 13-12-2018 14:06
Salvador, tiene usted razón, el inmovilismo arquitectónico no puede ser la norma, debe crecer la ciudad sin dejar de crecer en lo verde, el urbanismo integral debe ir encaminado a recuperar aristas como el paisajismo, a plantearse soluciones que respeten el patrimonio pero que permitan la evolución de los inmuebles
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# Julio C. Salazar R 08-01-2019 16:51
Lo diverso es lo que hace mucho mas rica a una cultura, sea cual fuere sus fronteras. A veces la vision de aldea no nos hace ver los edificios que ya existen, o el no acceso a otras visiones de un fenomeno nos hacen decir que no a un proyecto. Es muy interesante leer algo sobre esto, pero, alguien se ha preguntado como resolver lo de hacer más con menos en las construcciones de viviendas, cuantas cosas feas, con mala terminacion, sin garantias estan hechas y nos han sido dadas como gratuidades, sin ninguna o poca calidad. Pienso que tener un acercamiento a lo ya hecho en otros entornos, digo nacionales, nos permitira evaluar un proyecto como valido. Sino, solo miren la comunidad de Santa Marta, cercana al polo de Varadero, y veran proyectos de mucha calidad en lo diverso, con mucho capital pero novedoso en todos sus elementos. Solo lo desconocido nos hace ver lo nuevo como "feo".
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