¿Qué hago? ¿Le doy con la sombrilla o el tacón del zapato?, ¡No, qué va! Necesitaría un parasol diario o perdería la sandalia. Ya sé, le diré que no me moleste más. Uff… ¿y si se alborota? ¡Qué grosero! Siento como si sus ojos y voz me tocaran el cuerpo. ¡Madre mía! Ahora sí, no me quedo callada. ¡Señor, déjeme en paz o grito!
Read more Acoso