Por el orden y la belleza de la ciudad

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GATA T´AMO. Transcribo textualmente esas tres palabras como las veo hace ya varios meses en lugar público. El mensaje fue escrito con letras grandes, trazos casi perfectos y tinta negra. Su autor, con complejo de felino, estimo que para llegar a la altura donde está su recado amoroso deba haber utilizado una escalera, un rodillo o brocha gorda y bastante pintura.
 
Especulo que para su obra de “arte” el pintor utilizara la luz del día y a la vista de decenas de transeúntes, que constantemente circulan por la acera de atrás del Hospital “Lenin”- donde está el escrito-, en busca del Mercado Los Chinos, y otros tantos centros de servicios ubicados en el populoso reparto Lenin.
 
Por eso me asalta una interrogante: ¿Cuántas de esas personas se tomaría el trabajo de llamarle la atención al decorador de paredes? Presumo que nadie, por la escritura tan exacta y voluminosa de casi un metro de largo y 50 centímetros de alto.
 
Lamentable sucedan estos hechos y tengan por respuesta la pasividad y peor aún, la indiferencia de algunos. El atentado contra la propiedad social, la indisciplina están in crescendo, lo atestiguan paradas de ómnibus, muros, ómnibus urbanos, columnas y cuanta superficie lisa de centros públicos, entidades y organismos existen en la ciudad de Holguín cubiertos de las más disímiles marcas desde palabras obscenas y mal escritas; garabatos, mensajitos como el descrito inicialmente, rayaduras hasta símbolos indescifrables.
 
Recuerdo la tapia recién pintada de verde del círculo infantil Los Mambisitos, cómo pocos después de la reinauguración del centro algunos se deleitaron con pasar crayola de un lado a otro del muro. A esas rayas le siguieron otras y cualquier dibujo malintencionado hasta apenas hoy poder distinguirse cuál fue el color de esa superficie acicalada hace menos de un año.
 
Ahora, como por arte de magia, está apareciendo un signo de centavo con el de por ciento por casi toda la ciudad. Su o sus autores se ensañan y no dejan pared “viva” que no embarren, sin tener en cuenta la maldad de tal acción, en momentos que se trabaja por embellecer calles, parques y centros de Holguín.
 
Pero, las paradas de ómnibus son, sin dudas, el blanco principal de esos “artistas” frustrados, por no decir vándalos. Citemos a la de frente al hospital clínico quirúrgico Lucía Íñiguez Landín, convertida en un “mural”, donde no cabe ni un punto más. Días atrás un hombre allí peleaba iracundo sobre esa desidia y hasta apelaba a que se actuara duramente contra los que se cogieran in fraganti.
 
Proponía aquel holguinero que se multara al transgresor, pero con una multa que la sintiera bien su bolsillo y se le obligara realizar trabajo comunitario con la pintada de la pared que profanó y otras tantas de la comunidad. La pintura y brocha debía comprarlas, pero en caso de que fuera un menor de edad, entonces sus padres debían asumir los gastos.
 
Asentí y di y doy mi voto a la propuesta. Aunque creo que tal escarmiento debía no solo hacerse efectivo para los que emborronan paredes, sino también para los que atentan contra la propiedad de todos. Inclúyase a los que pican calles y dejan los huecos abiertos; botan basura, animales muertos y cualquier desperdicio en esquinas o plazas; orinan en lugares públicos, rompen bancos en parques, en fin a los que destruyen. Hagámoslos responsables de sus actos y que paguen por la infracción cometida.

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Comentarios  

# Marily Alejandra 09-02-2018 11:15
Estoy muy de acuerdo con su comentario y si de verdad se tomaran esas medidas, es posible que algún día tendríamos una ciudad bien cuidada y se tomaría más conciencia al respecto, este es uno de los valores que se ha perdido en la sociedad y que debemos luchar por que se retomen, por que a todos nos gusta ver la ciudad bonita y conservada, además de que nuestra ciudad es bella.
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# Jorge Alvarez 10-02-2018 07:59
Lurdes, coincido con lo planteado en el artículo incluyendo la propuesta del hombre que peleaba iracundo, pienso que independientemente de la desidia casi generalizada que existe en nuestra población y que conlleva a que los transgresores de nuestras normas de urbanidad se sientan impunes, al no recibir la llamada de atención de nadie, si existen autoridades que están facultadas legalmente (como parte de su objeto social) por velar y hacer cumplir las leyes establecidas ante tales hechos, esos no pueden hacerse "de la vista gorda", ya que está en sus funciones de trabajo y cobran por esto, esta es la primera y última barrera para los violadores, sino a dónde iremos a parar?, y pregunto: quién controla y exige que estas autoridades cumplan adecuadamente con sus funciones?, supongo que haya otros niveles que deban encargarse de esto, no me gusta comparar pero tengo referencias de que en otros países estas situaciones son excepcionales y no me parece que todo se deba al grado de conciencia de sus ciudadanos, sin restarle importancia a esta última.
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