Rugidos silentes

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“Holguín, equipo otrora de los más fuertes del país, pero que ha venido a menos”, esa fue la caracterización del blog Fútbol de Cuba – sitio digital de mayor cobertura futbolística de la isla – sobre Las Panteras, plantel “perpetuado” en la Segunda División.
 
A los que oímos mediante un radio Pionero el partido ante Santiago de Cuba, en enero de 2006, o vimos batirse a los holguineros contra un Cienfuegos repleto de miembros de selecciones nacionales en otra temporada, años después, nos duele que el Más Universal de Primera Categoría en la provincia haya caído hasta el último lugar de la isla.
 
Habíamos visto señales del retroceso, fuimos el lugar 15 en 2017 y el peor plantel Sub-23 en la Primera Liga Nacional de esa categoría. Pero confiábamos en que las siete semanas de preparación, los resultados aceptables en los topes y el criterio positivo de entrenadores y directivos auguraban un mejor desenlace, sin descartar el ascenso.
 
Incluso, cuando no fuimos a la espirituana Copa Yayabo, donde hubiéramos encontrado a rivales de la Liga Cubana y del occidente, y a sabiendas de que muchos muchachos del combinado habían militado en Las Panteritas, de tan mala actuación en el Sub-23, persistíamos en el optimismo.
 
Lo cierto es que a nuestros representantes no les asentó jugar en la cancha sintética de La Polar (la mayoría nunca había pisado ese tipo de superficie), allí perdieron cinco encuentros, permitiendo en cuatro tres goles al menos y una paliza, 6-0, ante La Habana. Hasta los juveniles del once Sub-20 cubano los arrollaron en el “Pedro Marrero”, 3-1… y eso es señal inequívoca de que la defensa y la portería estuvieron casi desvalidas, otrora sectores del campo donde eran referencia.
 
Marcaron ocho tantos, cinco más que en el pasado torneo, donde disputaron un desafío menos; sin embargo, la ofensiva fue evaporándose a medida que transcurrían las jornadas en la capital, sede del certamen de Ascenso. Lo rescatable de los nororientales, rodeados de rivales del Oeste en esta ocasión, fueron las cuatro dianas del delantero gibareño Ernesto “Tilla” Hernández y el duelo cerrado, 3-2, que perdieron frente al multicampeón Pinar del Río, recién ascendido.
 
Otros detalles que conoció ¡ahora! fue que a los preseleccionados de aquí se les hicieron pruebas médicas (laboratorio clínico, composición corporal y de terreno), antes de la lid, las cuales arrojaron un gran número de atletas con dificultades en esos parámetros, algo que no pudo corregirse por la inmediatez del evento, pero que trató de enmendarse a través de vitaminas, medicamentos y adecuación del plan de entrenamiento; hubo casos hasta de futbolistas con bajo peso corporal.
 
Si se sabía, anticipadamente, que la justa era en La Habana, por qué enviar al elenco en tren hacia allá, conociendo lo azarosa que es dicha travesía y el poco tiempo de recuperación del que se disponía. Este año sí hubo incorporación de jugadores de Banes a la preparación – aunque no fue constante – y, como me dijo un entendido, se fue con lo mejor existente a la Segunda División, a pesar de que quizás faltaron figuras que cumplen con el Servicio Militar Activo, abandonaron el deporte para dedicarse a otros oficios o como Kárel Mariño, concentrado en el futsal (luego de “infinidad” de campeonatos defendiendo la franela holguinera), pero esos son contratiempos que afectan a otras provincias, y así y todo se destacan.
 
¿Fueron aprovechadas las siete semanas de alistamiento? ¿Podrán las autoridades del Inder revertir los fugaces campeonatos provinciales de mayores, celebrados anualmente por pura formalidad y con escasas escuadras de los municipios? ¿Cómo es que Mayarí, segundo territorio de más cantidad de habitantes en la provincia, no aporte un solo mayaricero al combinado local? ¿Cuán efectivo es el trabajo en la Academia Provincial? ¿Será posible, algún día, que se efectúe acá un Torneo de Ascenso?

Seguramente, las respuestas a estas interrogantes abruman a los encargados del balompié en la provincia, de quienes no dudo de su vergüenza, ya que algunos la demostraron sobre el césped. Una tormenta de ideas debería formarse ahora en la atmósfera del fútbol holguinero y los truenos iniciales tendrán que recaer en un análisis de todos los factores sobre el tema. El primer campeón nacional de la región oriental no merece seguir yendo a menos.
Nelson Rodríguez Roque
Author: Nelson Rodríguez Roque
Licenciado en Estudios Socioculturales Periodista Deportivo y de temas Históricos y Políticos
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