Enredados en la hojarasca

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En el día a día son incontables las hazañas que tienen por protagonistas a los trabajadores de la Salud en cualquier centro, de un extremo a otro de la provincia y de las cuales pudieran escribirse cientos de cuartillas; sin embargo, no son pocos los lugares en los que algunos se enredan en hojarascas.

Nadie dudaría en reconocer las cientos de vidas salvadas cada año con historias extraordinarias, de cómo cada vez es mayor la esperanza de vida al nacer, de las maratónicas consultas en consultorios, policlínicos y hospitales sin pensar en horarios, el calor o llevarse un bocado a la boca; de las complicadas intervenciones quirúrgicas en salones de operaciones, en fin de esa labor diaria en situaciones difíciles, que siempre tiene detrás a muchas batas blancas.

Y, sí, esas heroicidades se conocen y la gran mayoría de la población las siente, palpa y alaba el sacrificio, pero lo que nadie puede entender cómo una obra tan humana y de alto sacrificio se vea empañada, no pocas veces, por la falta de comunicación precisa y oportuna, una mala información o respuesta incorrecta a un paciente; actitudes irreverentes, salidas facilistas a problemas objetivos hasta por negligencias de administrativos o trabajadores.

¿Qué podría justificar en un policlínico u hospital, que personas después de pernoctar delante del laboratorio clínico para realizarse determinados análisis cuando abran el ventanillo les informen que no recibirán muestras por falta de agua destilada? Puede que no haya un reactivo por las razones bien conocidas por todos o que tampoco exista ese vital líquido tratado, pero porqué no dejaron escrito en un papel que no se iba a prestar este u otro servicio.

¿Cómo dejar de atender a un paciente en una consulta estomatológica, por la sencilla razón de que sea su primera vez y para lograr sentarse en el sillón antes debe presentar un hago constar del médico de familia de su consultorio de que es paciente de esa área? ¿No es suficiente el carné de identidad donde está escrita la dirección exacta de esa persona, para conocer a dónde pertenece?

¿Por qué se han preestablecido horarios anacrónicos y días específicos para recoger los frascos para los urocultivos en los hospitales provinciales, sin tenerse en cuenta la lejanía de esos lugares ni que muchos de los necesitados de los pomos son personas enfermas o trabajadores que deben dejar de ir al trabajo o salir o llegar antes para enfrentarse a una cola para lograr uno de esos recipientes estériles?

¿Quién o quiénes determinaron dejar de recoger los frascos en las farmacias o a través de los CDR, aunque lo más cuestionable es que en el Dispensarial haya que llevarlos para preparar cualquier fórmula desde el pequeño para el suero fisiológico hasta el grande donde envasar Permanganato de potasio o no existe un solo jarabe anticatarral en días, a pesar del alza en las infecciones respiratorias?

¿Por qué es tan difícil conseguir una silla de ruedas o camilla en cualquier hospital para trasladar un paciente, la cama para el ingreso del enfermo que está en el Cuerpo de Guardia, el esfigmo en la consulta hasta el sillón del acompañante en el cubículo?

¿Cómo entender que se le sugiera al paciente busque la manera de hacerse un ultrasonido, una Resonancia Magnética, Tomografía Computarizada, Rayos X o un simple análisis o que le den un turno para dentro de 15 días o un mes para algunos de estos medios diagnósticos y por arte de magia él lo consiga para ahora mismo?

¿Por qué prohibir que una ambulancia traslade una urgencia de un policlínico de una comunidad intrincada a un hospital municipal?

Los porqués o los cómo podrían seguir, apenas son algunos de los recibidos en La Columna de los Lectores de la cual salimos para reflexionar sobre estos dificultades que hoy entorpecen o empañan una de las obras más bella de la Revolución. Vale reconocer que pocas están relacionadas con la calidad médica, errores en diagnósticos u otras que pongan en duda la profesionalidad y preparación de galenos, personal de enfermería o de los técnicos, la gran mayoría gira alrededor de problemas subjetivos, hojarascas a las que estamos llamados todos a cortar de raíz.
 

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Comentarios  

# #Inés González 27-01-2018 13:20
¡Cuánta razón tiene Ud. Lourdes en su comentario! Es tan triste y decepcionante comprobar cómo uno de los mayores logros de la Revolución se empaña tan fácilmente. Es duro, porque para obtener esa Salud gratuita y disponible a toda la población muchas madres quedaron sin hijos, esposas se convirtieron en viudas e hijos en huérfanos. Hay otros casos, que Ud no menciona, que son iguales de dolorosos como las césareas que se pagan, los doctores y enfermeras que maltratan, la falta de agua en los cubículos, el desvío de medicamentos y muchos más. A nuestros dirigentes mucho ojo y mano dura para aquellos que ensucian tanto ese tesoro por el que murieron tantos cubanos.
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