Rumor malsano

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Rumor malsano
 
Un lector cuenta toda la repercusión negativa, en su estabilidad emocional, el haberse visto enredado en un chisme en su centro laboral: “Lo más triste es que quienes me conocen saben que soy incapaz de hacerlo, pero se sumaron a esos comentarios dañinos”. Muy a propósito la frase: “No te preocupes por lo que hablen de ti, recuerda que el árbol que da más frutos es al que le tiran más piedras”.

Esas habladurías infundadas, lamentablemente, ponen denso el ambiente de trabajo, rompe la unidad, la paz, tranquilidad, y el calumniado baja sus rendimientos, con un pésimo ánimo. La murmuración es una actividad humana consistente en hablar de alguien o algo, tan bien como mal, aunque generalmente de forma desfavorable, sin que la persona, en cuestión, esté presente.

El mecanismo suele funcionar siempre igual: un trabajador, con mucho tiempo libre y habilidades para ello, comienza a difundirlo, siempre que exista buen caldo de cultivo. Los embustes son comúnmente inventados y los compañeros ingenuos lo esparcen hasta que llega a los oídos de quienes deciden ignorarlo o cortar tajantemente con el mal deseo.
 
Las características más notorias de los chismosos son: Inseguros, les gusta indagar más en los otros que en sí mismo, no le agrada hablar de sus problemas, carga con frustraciones., son envidiosos, con malignos celos y sienten la necesidad de identificarse con lo que hacen los otros.

Además, casi siempre suelen ser sensibles a la opinión ajena, poseen tiempo libre, son ladinos y saben tejer las informaciones para sus objetivos. Se clasifican en diferentes formas: Los mediocres son aquellos que, debido a su incapacidad para ascender a posiciones mejores en lo material, en lo social y hasta en lo político utilizan la mentira para ganar un lugar más alto.

Los envidiosos utilizan el chisme para dañar moral o materialmente, porque les produce pesar o tristeza saber que otros tengan méritos, mientras los falsos ocultan sus verdaderos sentimientos e identidad, utilizan, habitualmente, la patraña para pervertir o disfrazar la verdad con el fin de supuestos beneficios o en perjuicio de otros.

Mientras que los malvados saben el mal ocasionado a la persona de quienes hablan, pero no les preocupa consecuencias negativas. Otros rasgos son: Investigan todo lo que ocurre, para ir a informarlo después, son jactanciosos, ven solo lo negativo en las personas y utilizan la adulación a modo de congraciarse.

Podemos reflexionar con estas verdades. Para Napoleón Bonaparte: “La envidia es una declaración de inferioridad, mientras para Francisco de Quevedo:” La envidia es tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
 
 Hilda Pupo Salazar
Author: Hilda Pupo Salazar
Periodista especializada en temas de educación y valores. Autora de las columnas Página 8 y Trincheras de ideas.
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Comentarios  

# VENTURA CARBALLIDO PUPO 10-06-2019 12:09
Aunque he aprendido a que los que sufran sean los que usan las miserias humanas para dañar; comparto con la autora que los ‘’malvados saben el mal ocasionado a la persona de quienes hablan, pero no les preocupa consecuencias negativas. ‘’Otros rasgos son: Investigan todo lo que ocurre, para ir a informarlo después, son jactanciosos, ven solo lo negativo en las personas y utilizan la adulación a modo de congraciarse’’. Otras prácticas se manifiestan en los que sufren ante los éxitos que concretan otros. Denigran, deploran ante tercero y antes dirigentes para afectar moralmente con aquellos que tienen animosidades. Dan informaciones falsas aprovechando los llamados anónimos. Todo eso es una realidad paródica en una población con educación, pero que les falta cultura. Lo más grave es el uso del rumor y las bolas con fines contrarrevolucionario. Son los que quieren amilanar a la gente, con informaciones imaginativas preñadas de irrealidades. EL RUMOR Y LAS BOLAS ES ARMA DEL ENEMIGO. Gracias a Hilda; usted centrando catedra en contenidos que se necesita, en nuestra sociedad.
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