La montaña se reformó

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Más de 100 mil familias campesinas del país fueron beneficiadas por la firma, hace seis décadas, de la Primera Ley de Reforma Agraria, promulgada en La Plata (Sierra Maestra) por el Comandante en Jefe Fidel Castro, entonces primer ministro, como una de las medidas más justas del naciente proceso revolucionario.
 
Una cantidad considerable de hombres y mujeres del campo de la serranía oriental, del hoy territorio de Holguín, recibió títulos de propiedad de tierra, que en el pasado estaba en manos de latifundistas y aparceros.
 
Los más pobres de la etapa Pseudo-republicana pudieron ser dueños de los terrenos donde, por muchos años, habían derramado su sudor, pagándoseles míseros salarios, a merced de los desalojos y el maltrato, subordinados incluso al capital extranjero, principalmente estadounidense.
 
Se abría así un nuevo período en la Historia de Cuba, pues el campesinado montañés, por ejemplo, jamás había tenido el privilegio de disponer de terrenos en los cuales sus frutos fueran para el consumo de toda la población.
 
El Gobierno Revolucionario quiso “arrancar, de la situación de miseria tradicional, a la inmensa mayoría de la población rural”. Surgirían luego las cooperativas agrícolas, colectividades laborales cuya valía consistía en trabajar juntos por varios objetivos, sin ser avasallados por ningún ricachón con ínfulas feudales, sin tener hijos famélicos y cundidos de parásitos, sin mujeres obligadas a ir a las ciudades a prostituirse, sin peligro de ser lanzados al camino real con pocas posesiones.
 
Luego vendría en esas zonas el Plan Turquino, programa de desarrollo fundado por el Consejo de Estado de Cuba el 2 de junio de 1987, con el propósito de lograr un desarrollo integral y sostenible de las zonas montañosas y de difícil acceso. Se diversificaría la agricultura, antes muy concentrada en café, cacao y frutas.
 
Hasta viandas, granos y hortalizas, en menor cuantía, se obtendrían en las montañas de los cinco municipios del este holguinero.
 
La ANAP pondría en práctica movimientos político-productivos que estimulaban el desarrollo campesino. La obtención de carne porcina, vacuna y de ganado menor constituiría otra de las tareas a acometer.
 
“El desarrollo integral de las montañas, después del triunfo revolucionario de Enero de 1959, ha constituido para Cuba una prioridad revertida en mayor calidad de vida para los montañeses y su familia”, y eso plasmó la Primera Ley de Reforma Agraria, que le dio vidas dignas a los humildes, pisoteados antes por las botas latifundistas y aparceras.
Nelson Rodríguez Roque
Author: Nelson Rodríguez Roque
Licenciado en Estudios Socioculturales Periodista Deportivo y de temas Históricos y Políticos
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