Martí en las entrañas

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En enero de 1880 llega José Martí a Nueva York, Estados Unidos. Pronto descubre los grises de aquel país, que lo había deslumbrado en un inicio  y nos lega su ideario antiimperialista.
Una de esas manchas fue el carácter invasor de tal territorio, por lo cual alerta a Cuba y la América y otra lo erróneo de ponerse de espalda al resto de las naciones,  con su proceder equivocado, como “una lección inequívoca de que Estados Unidos va por un lado y el mundo por otro”.
En tal frase caben  varios actos actuales, frutos de la presente política del Imperio, bajo la administración de Donald Trump,  la cual aísla, cada vez, más a ese territorio por algunas de sus determinaciones totalmente inexplicables.
Una de esas acciones ocurre el pasado Octubre, cuando en la ONU  votan contra el bloqueo yanqui contra Cuba. En la sala principal del organismo internacional, con 191 países a favor de archipiélago frente a las negativas del Norte e Israel,  acentua la soledad del gobierno norteamericano.
También, el sentimiento martiano resulta congruente con la insólita decisión de EE. UU de   retirarse del Acuerdo de Paris, un protocolo de los estados, para rechazar el cambio climático a través de un comportamiento racional.
Entre los principales responsables del cambio climático, llamado por Trump “invento chino” está Estados Unidos por sus emanaciones a la atmósfera, por tanto, su postura resulta peligrosa.
La primera potencia mundial contribuye  próxima al 15 por ciento de las emisiones de carbono mundiales,  además es una fuente significativa de financiamiento y de tecnología en países subdesarrollados que llevan adelante esfuerzos para luchar contra la subida de las temperaturas.
La salida del compromiso entorpece que el resto del mundo alcance las metas en el marco del pacto: mantener el alza de la temperatura global por debajo de los 2ºC.
  Los países  firmantes del acuerdo se comprometen a reducir sus emisiones de carbono, además de limitar la cantidad de gases de efecto invernadero emitidos por la actividad humana a niveles que puedan absorber naturalmente los árboles, el suelo y los océanos, comenzando, en algún punto, entre los años 2050 y 2100.
Acordaron  revisar, cada cinco años, la contribución de cada país a recortar las emisiones de carbono y permitir a los países ricos ayudar a las naciones más pobres con "financiación climática" para adaptarse al cambio climático y cambiar a las energías renovables
Otro  de esos actos inexplicable es la determinación de Estados Unidos de retirarse de la UNESCO, caso insólito, que acentúa un proceder ignorante del presidente, quien, con su política de: “Los norteamericanos primero” es como si dijera: los demás no me importan
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura,   (Unesco),  nace el 16 de noviembre de 1945 con el objetivo de contribuir a la paz y a la seguridad en el mundo, mediante la educación, la ciencia, la cultura y las comunicaciones.  Estados Unidos figura entre los fundadores. Y qué decir de la decisión de trasladar a Jerusalén la embajada en Israel.

 Hilda Pupo Salazar
Author: Hilda Pupo Salazar
Periodista especializada en temas de educación y valores. Autora de las columnas Página 8 y Trincheras de ideas.
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