Lecciones del 2017

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Le he dado veintisiete vueltas al sol y es maravilloso ver que sigo mi vida como una adolescente cuando la dejan ir sola por primera vez a una fiesta: frenética, bailadora, gritando. A veces no tengo remedio, pero las cosas no se dan siempre como planeamos, ¿verdad?, así que trato disfrutar el viaje y aplaudir las diferencias que nos hacen únicos.
Adoro a los que me acompañan -esto lo corroboré por más de dos décadas consecutivas-. He cambiado de reparto, ropa y zapatos, pero mis amigos son mi constante. No importa si están lejos o cerca, ellos -los que se saben nombrados-, siempre me están esperando. Porque los grandes frutos obtenidos no son por sortilegio de seres iluminados, ni obras unipersonales, muy por el contrario, son el resultado del apoyo y la confianza de ese puñado de gente que te quiere.
Confieso que las tareas hogareñas me quedan grandes: no se lavar y limpiar el mismo día -a pesar de que mis congéneres lo hacen ver fácil-; odio la cola en los mercados, las cuentas económicas para “sobrevivir” la semana y las libras de más que me ha “retribuido” la cocina. Mas, ¡no hay como el techo propio! Punto.
No puedo decir que por mi profesión me he “encasillado”, cada día descubro diversos y fantásticos matices; sin embargo, cuando concluye la jornada laboral, me siento más puesta a prueba que cuando en duodécimo grado, inexperta y soñadora, elegí este oficio, al que muchos llaman “el mejor del mundo”.
El Periodismo me ha hecho analizar noticias que estremecen, porque es como si algunos caminaran dando “Trump-adas” a cada paso: “Estados Unidos se retira del Acuerdo de París”; “El mandatario de la Casa Blanca reconoce a Jerusalén como capital de Israel”; “Se recrudece el bloqueo contra Cuba”...
Otras, simplemente, te devuelven la esperanza: “Venezuela sigue firme en la construcción de su futuro”; “Inauguran viviendas en Holguín para damnificados por el huracán Irma”…
Este año reconfirmé una certeza y una postura de vida: “haz lo que las tripas te pidan”, pues, sin hacer caso a lo que digan, chatear en Facebook es divertidísimo -¡que viva Zuckerberg!-; ningún trago da el placer de una cerveza fría y aunque muuuuuuuuchas me parecen lo peor, las canciones de reggaetón me encantan.
Reafirmé, también, que uno controla muy poco su destino: el amor puede llegar inesperadamente; esa persona que creías tan indiferente a ti, puede ofrecerte momentos inefables, o una acción, tan simple como tocar un anillo, puede trastocarlo todo.
Lo cierto es que puedes planificar hasta las comillas, pero al final es la vida la que se encarga de que esos proyectos se cumplan o no. Esto me ha hecho padecer, porque - y que den fe mis conocidos- me gusta organizar las cosas y, a veces, no puedo. Lo positivo es que una vez que te dejas llevar por la corriente, siempre hay algo que surge y te sorprende. Por ello, es válido transitar con buena onda, pues la energía que se le suelta al universo, es la que se te devuelve.
En fin... fue un año de crecer y avanzar, espero que hacia el lugar correcto. Soy una persona más fuerte y confiada. Tengo una familia hermosa que venero. Y estoy orgullosa de eso. Además, tú y yo…nosotros, seguimos cultivando primaveras.
Isis-Sanchez-Galano
Author: Isis-Sanchez-Galano
Licenciada en Periodismo desde 2013 y puro sentimiento hace más de dos décadas.
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Comentarios  

# Rolando 08-01-2018 15:48
Isis Buenas tardes y feliz año nuevo. A que te refieres cuando dices y puro sentimiento hace más de dos décadas. Con el mayor respeto hacia tu persona pero eres una trigueña muy pero que muy bella y seductora. Cordialmente, Rolando
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