Creciendo entre hormonas

  • Hits: 77

anticonceptivos 01Foto: Televisión Camagüey

Sarah tenía 16 años cuando decidió colocarse un implante subdérmico. En la consulta le explicaron que era un método eficaz, de larga duración y reversible. Lo que no esperaba era que, meses después, la ausencia de menstruación la llenara de dudas. La falta de información clara convirtió un procedimiento médico habitual en una experiencia marcada por la incertidumbre.

Los anticonceptivos hormonales comenzaron a desarrollarse científicamente a mediados del siglo XX y marcaron un punto de inflexión en la historia de la salud reproductiva. La primera píldora anticonceptiva fue aprobada en 1960 en Estados Unidos, tras años de investigaciones endocrinológicas que demostraron que la combinación de estrógeno y progestina podía inhibir la ovulación. Desde entonces, estos métodos han evolucionado en formulación y dosificación. En Cuba, se integraron al sistema nacional de salud en la segunda mitad del siglo XX como parte de las políticas de planificación familiar, lo que permitió su incorporación progresiva a la atención primaria y el acceso gratuito dentro del sistema público.

Actualmente, existen diversos métodos anticonceptivos que se clasifican en hormonales, de barrera, intrauterinos y definitivos. Entre los hormonales se encuentran las píldoras, inyectables, parches, anillos vaginales e implantes subdérmicos. Dentro de los métodos de barrera, el condón masculino y femenino es uno de los más antiguos y continúa siendo el único que ofrece doble protección: previene el embarazo y reduce el riesgo de infecciones de transmisión sexual (ITS). También existen dispositivos intrauterinos (DIU), tanto hormonales como de cobre, y métodos permanentes como la ligadura de trompas y la vasectomía.

No obstante, el uso de anticonceptivos hormonales puede provocar efectos secundarios que deben explicarse con claridad antes de iniciar el método. Entre los más frecuentes se encuentran alteraciones del patrón de sangrado, náuseas, cefalea, sensibilidad mamaria y cambios de humor, especialmente durante los primeros meses de adaptación. La ausencia de menstruación, común en métodos de solo progestina, no representa un daño cuando se ha descartado embarazo, aunque puede generar ansiedad si no existe información adecuada.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el embarazo en la adolescencia continúa siendo un problema de salud pública a nivel mundial, asociado a mayores riesgos de complicaciones maternas y neonatales. La entidad subraya que el acceso a métodos anticonceptivos eficaces, junto con educación sexual basada en evidencia, es clave para reducir estos riesgos y garantizar que las decisiones reproductivas se tomen de manera informada y responsable. La prevención no depende únicamente de la disponibilidad del método, sino también de la calidad de la orientación y el seguimiento profesional.

anticonceptivos 02

Las estadísticas más recientes confirman que la maternidad adolescente persiste como un desafío en el país. De acuerdo con el Anuario Demográfico 2024 de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), en Cuba se registraron 71 mil 358 nacimientos, de los cuales aproximadamente el 16,7 por ciento correspondieron a madres menores de 20 años. Además, más de 11 mil 900 nacimientos fueron de adolescentes entre 15 y 19 años, y más de 300 de madres menores de 15 años. Estas cifras evidencian que, aunque la natalidad general ha disminuido, el embarazo adolescente sigue representando un reto significativo para la salud pública.

El uso de anticonceptivos hormonales ha transformado la manera en que las mujeres planifican su vida reproductiva; sin embargo, su impacto no debe analizarse de forma superficial. Detrás de cada método existen beneficios, posibles efectos secundarios y decisiones que requieren información verificada. La enseñanza es clara: la autonomía comienza con el conocimiento. Informarse en fuentes oficiales, consultar al personal de salud y comprender cómo actúan las hormonas en el cuerpo permite decidir con responsabilidad y seguridad. La prevención no es solo evitar un embarazo; es proteger la salud integral.

Artículo relacionado:

Embarazo en la adolescencia: asignatura pendiente


Escribir un comentario