El libertador naranja

  • Hits: 218

venezuela com 01Caricaturas: Ares

El verdadero hedor no emana de la pólvora gastada en Caracas para secuestrar a Nicolás Maduro, sino de los pasillos del Departamento de Justicia en Washington. Allí, entre legajos de acusaciones fabricadas y mapas petroleros, se teje la más reciente farsa del imperio.

Los documentos hablan por sí mismos. Como revela The New York Times en su edición del 5 de enero de 2026, el Departamento de Justicia estadounidense ha tenido que retroceder vergonzosamente en su narrativa central. El "Cartel de los Soles", esa entelequia presentada durante meses como una poderosa organización narcotraficante liderada por Nicolás Maduro Moros, ha sido desmontada por sus propios creadores.

La verdad, como siempre, es la primera víctima. La acusación de 2020 mencionaba 32 veces este cartel fantasma; la nueva apenas dos. ¿Cómo se sostiene entonces la "justicia" que escolta a Maduro esposado por los pasillos de un tribunal neoyorquino?

La verdadera lista de cargos: 303.000 millones de barriles

venezuela com 02

Mientras la farsa judicial avanza, Donald Trump desenmascara la verdadera motivación con la crudeza de un pirata moderno. "Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, gasten miles de millones de dólares y arreglen la infraestructura petrolera", declaró el mandatario, según reporta la BBC. La confesión es completa: se trata del petróleo, siempre del petróleo.

Los números cantan solitos: Venezuela posee aproximadamente 303.000 millones de barriles de reservas probadas, la mayor del planeta. Pero la producción ha caído a apenas 860.000 barriles diarios, menos de un tercio de lo que era hace una década, según datos de la Agencia Internacional de Energía, citados por la BBC. El imperio no soporta ver tanta riqueza fuera de su control, especialmente cuando se encuentra en lo que considera su "patio trasero". ¿Recuerdan aquella frase de "América para los Americanos"? Si no entendieron quienes eran los americanos ahí, pregúntenle a Trump.

Expertos señalan que la operación es más compleja de lo que Trump imagina. La infraestructura petrolera venezolana requiere "decenas de miles de millones de dólares y potencialmente una década" para recuperarse. Pero la codicia imperial es miope: "La desconexión entre la administración Trump y lo que realmente está sucediendo en el mundo del petróleo, así como lo que desean las empresas estadounidenses, es enorme", sentencia Lorne Stockman de Oil Change International.

Manual del intervencionismo

venezuela com 03

El guion es viejo, desgastado por el uso en tantos escenarios. Estados Unidos ha intervenido abiertamente en más de 80 países desde su fundación, según recuentos históricos documentados. En América Latina sola, la lista es larga y sangrienta: Guatemala (1954), Chile (1973), Granada (1983), Panamá (1989)... siempre con el mismo libreto: acusaciones fabricadas, supuestas amenazas a la "seguridad nacional" o a la "democracia", y luego la intervención para instalar gobiernos dóciles.

Ahora le toca a Venezuela. La operación sigue el patrón Irak (2003): acusaciones falsas (armas de destrucción masiva entonces, cartel de drogas ahora) seguidas de invasión y control de recursos. Como señala el investigador Rory Johnston a WIRED, Trump concibe la geopolítica "casi como si el mundo fuera un tablero de Catán: secuestras al presidente de Venezuela y automáticamente controlas todo el petróleo".

La lucha ha de continuar

venezuela com 04

El presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, se encuentra ahora preso en territorio enemigo, sujeto a una "justicia" que ya demostró su parcialidad al inventar los cargos. Como bien señala el análisis de RTVC, el término "Cartel de los Soles" fue replicado acríticamente por diversas agencias estadounidenses sin investigaciones independientes que lo sustentaran.

El daño, sin embargo, ya está infligido. La operación mediático-judicial cumplió su objetivo: crear la cortina de humo necesaria para justificar la ingerencia. Como afirma Jeremy McDermott de InSight Crime, citado por The New York Times, la inclusión del líder del Tren de Aragua como co-conspirador de Maduro "refleja la retórica del presidente Trump" pero es engañosa. La verdad es lo de menos cuando se trata de construir relatos imperiales.

A Venezuela solo le queda resistir. Impedir que su gobierno se convierta en títere de los intereses petroleros estadounidenses. Defender la soberanía nacional y exigir el retorno de su presidente legítimo. El camino será largo y difícil.

El emperador naranja

venezuela com 05

El intelectual Luis Toledo Sander compartió el 17 de diciembre de 2025 en su perfil de Facebook esta joya de sarcasmo:

"Venezuela no tiene perdón. Fabricó túneles y poderosas turbinas para trasvasar en secreto (por debajo de la tierra y del mar) el petróleo de los Estados Unidos hasta las gigantescas cisternas ocultas que ella abrió en su subsuelo. Y algo similar hizo con el agua potable, las tierras raras y otros recursos estadounidenses. Menos mal que ya el listo de Trump lo descubrió todo."

Culpar a la víctima del robo que se pretende cometer contra ella es una técnica que, si bien es ancestral, no deja de parecer ridícula, pero que lamentablemente sigue ganando adeptos. En esta inversión grotesca de la realidad, Venezuela no sería la nación soberana cuyos recursos codicia el imperio, sino una ladrona que ha sustraído lo que nunca fue suyo.

Mientras tanto, las redes se inundan de opiniones a favor o en contra de la situación. Unos defienden el derecho de los pueblos a la libre determinación de sus actos, sin la intromisión de terceros. Otros aclaman una masificación de las estrellas de Estados Unidos por los "terrenos oprimidos de América": Donald Trump (o quienquiera que esté de turno) con una capa superpoderosa, liberando a los pueblos de quienes las oprimen o acercan al comunismo. Me quiero quedar con la opinión del fotógrafo Kaloian Santos Cabrera, quien nos dejó una nota que nos hace recordar que la verdad se aleja de los colores monocromáticos:

"La humanidad acaba de retroceder siglos con el ataque de Trump a Venezuela — y hay quienes, ahora mismo, lo festejan. Volvimos a la lógica de los emperadores romanos: el circo de la codicia. Te puede gustar o no Maduro, pero algo está claro: no es Maduro, ni la dictadura, ni el narcotráfico, ni fue por libertad, ni por democracia, y mucho menos por derechos humanos. Fue por petróleo. Y a quienes celebran, al menos háganse cargo: cuando al ‘emperador’ —ese dictador naranja— se le antoje, también puede ir por ustedes. Venezuela podrá ser ‘libre’ de Maduro pero no de Trump".


Escribir un comentario