A golpe de calor

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El verano llegó “sudando la gota gorda”. Se hizo acompañar, como cada año, de rayos ultravioletas que atraviesan el cuerpo y lo ponen en estado de descongelación total; algo así como si te derritieses. Todos se quejan -y yo con ellos-, pues este “calor nuestro” no cree en ventiladores o sombra de árbol.
 
Al menos a mí me tiene irritada, sin sueño y sin apetito, porque a las 7 de la noche, luego de ingerir unos “35 mil 500” litros de agua, no siento el más mínimo deseo de “chocar” con el fogón para hacer la comida y mucho menos con el plato que surge después, huérfano de ensalada o frutas, tan digestivas en esta época del año.
 
Según los especialistas no hay de qué preocuparse. Estos ardores que nos consumen no tienen ningún récord en la actual etapa estival; incluso descartan una posible ola de calor pues la condición insular que nos caracteriza, hace improbable tales eventos, a lo cual se suma el usual refrescamiento de la atmósfera causado por las típicas lluvias de las tardes veraniegas. En fin… algunos aseguran que los lamentos se repiten porque ya nadie recuerda el termómetro del verano anterior.
 
Lo cierto es que a golpe de calor, los mecanismos de adaptación de nuestro cuerpo se activan. El mío, por ejemplo, ha incorporado a los miembros superiores o toráxicos, un utensilio bastante tradicional: el abanico. Bueno, más bien una penca.
 
Gestada y nacida en la hermana provincia de Santiago de Cuba, mi penca de cintas plásticas entretejidas, ha devenido amiga más leal, coprotagonista de cada una de mis hazañas y sobre todo, bálsamo para la canícula de mis días.
 
Sus homólogas, de yarey, en forma de corazón o decoradas con hermosos paisajes, son la versión criolla, cubanizada y reyoya de aquellos accesorios que siempre han “enfriado”, con un movimiento rítmico de muñecas, el ambiente de la Isla.
 
Cuentan que la historia del abanico es casi tan extensa y antigua como la existencia de la humanidad. Su origen no se conoce con exactitud, pero se cree que ya en la prehistoria existía -en forma de grandes hojas, asumo-.
Su nombre proviene del latín vannus y del verbo portugués abanar (que significa aventar), de ahí surge el diminutivo abanico, término no utilizado en el idioma español hasta el siglo XVI.
 
A lo largo de los siglos, multitud de países y civilizaciones lo han utilizado. En el antiguo Egipto no se veía como un mero accesorio de la vestimenta tradicional, era considerado como un símbolo de alta posición social. Los nipones, a la vez, lo empleaban para saludar, y sobre él colocaban regalos que hacían a sus familiares y conocidos. Al otro lado, en Perú, los incas tenían los abanicos tan introducidos en su sociedad que formaban parte de muchas ofrendas que realizaban a sus dioses.
 
En Cuba fue introducido durante la época de la colonia, y alcanzó su mayor auge en el siglo XIX. Los cubanos no hicimos ningún aporte significativo en la confección del producto, mas pintores criollos como Leopoldo Romañach, Armando Menocal y Esteban Chartrand, volvieron las piezas verdaderas obras de arte.
 
Así, y con el paso de los años, los abanicos han variado de tamaño, forma y materiales de fabricación, pero su acompañamiento, en las diversas regiones cálidas del planeta, continúa leal como el primer día.
 
No obstante, uno de los datos más curiosos sobre estos fieles servidores tiene que ver con el lenguaje, pues sí, a su función “refrescadora”, se le añade la gran cantidad de mensajes enigmáticos que puede transmitir desde las manos de una mujer.
 
De acuerdo con la sapiencia popular abanicarse sobre el pecho lentamente, significa que “soy soltera y no tengo novio”; abrirlo, cerrarlo y ponerlo en la mejilla, “me gustas”; apoyarlo cerrado en el corazón, “te amo con locura”; abierto tapándose parte del rostro, “todo ha concluido entre los dos” y etcétera, etcétera… etcétera.
 
Por mi parte le digo que si me ve “meneando” de forma frenética mi penquita corra hacia mí -aun cuando esté felizmente casada-. Estoy convencida que no será coqueteo. Con este golpe de calor, de seguro será un ataque de epilepsia.
Isis Sanchez Galano
Author: Isis Sanchez Galano
Licenciada en Periodismo desde 2013 y puro sentimiento hace más de dos décadas.
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Comentarios  

# VENTURA CARBALLIDO PUPO 25-07-2018 21:20
La histórica en su concepción primitiva se interpretó como una “colección y descripción de realidades del pasado que no alcanzaban a rebasar la calidad de simple noción”. En la actualidad ya es posible abordar el pasado de la sociedad considerando el conjunto de procesos en los que tienen lugar transformaciones de los objetos en marcos espaciales y temporales según ciertas tendencias y también teniendo en cuenta el “reflejo de los mencionados procesos objetivos de la sociedad en la mente de los hombres
Como los procesos históricos valoran desde las cosas más simples hasta las más complejas, Isis Sánchez Galano ; quizás sin proponérselo, relato un hecho que tiene matices de corte historiográfico. Ella salva la historia del abanico, que no tengo la menor duda de desconocimiento de muchos. En los trabajos que he tenido acceso de la autoría de esta joven periodista, me he hecho la percepción que ella siempre trata de pintar sus relatos del tema tratado poniendo un poquito de aderezo de este corte.
Para avalar lo expuesto, ella en este material referido al intenso calor, logra atrapar o salvar la memoria de tal objeto, y en tal sentido señala que ‘’ uno de los datos más curiosos sobre estos fieles servidores tiene que ver con el lenguaje, pues sí, a su función “refrescadora”, se le añade la gran cantidad de mensajes enigmáticos que puede transmitir desde las manos de una mujer.’’ Los describe; de acuerdo con la sapiencia popular abanicarse sobre el pecho lentamente, significa que “soy soltera y no tengo novio”; abrirlo, cerrarlo y ponerlo en la mejilla, “me gustas”; apoyarlo cerrado en el corazón, “te amo con locura”; abierto tapándose parte del rostro; Aunque pueda parecer una simpleza, ella ha dado una clase sobre el uso de algo que tanto a lo largo de la historia han usados, madres, abuelas, hijas, para buscar un refrescamiento necesario. La Felicito y la estimulo que sigue escribiendo particulares de la historia.
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# ISGalano 26-07-2018 11:59
Gracias por sus palabras Carballido, intentaré seguir "refrescando" mis trabajos para escribir la historia nuestra
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# yaite 30-07-2018 15:54
muy lindo y didáctico la historia del abanico.
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