Organizaciones y sus congresos

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Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) celebrarán en septiembre del año 2018 y en enero y marzo de 2019, respectivamente, sus Congresos, en un contexto en el cual la renovación y las nuevas formas de hacer tocan a la puerta.
 
Estas son las más grandes organizaciones de masas del país caribeño y de una forma u otra aglutinan a la mayor parte de la población cubana. La magna cita de cada una de ellas tendrá lugar en momentos cuando en Cuba sucederán importantes cambios requeridos de decisivo apoyo, principalmente de ellas, a fin de conservar y hacer perdurar la obra revolucionaria.
 
Los Congresos resultan esenciales para revaluar el funcionamiento interno, la proyección hacia la base y el entorno en el que se insertan y también, reformular objetivos en el nuevo período de trabajo.
 
Los que se avecinan, si se aprovechan bien, resultarían una especie de consulta médica para atender la lozanía perdida y la apatía que se esparce como virus entre sus afiliados.
 
Una mirada crítica a la trayectoria de estas organizaciones pudiera determinar cuándo aparecieron los primeros síntomas. Quizás el más recurrente ha sido el paulatino distanciamiento de las direcciones municipales y provinciales con la base, lo cual, sin dudas, es uno de los motivos de que transiten por caminos separados.
 
Si bien en los anteriores Congresos fue menester centrar el debate en tópicos del momento, como la inclusión de la mujer a la sociedad cubana, la superación de los obreros o prevenir atentados terroristas, como lo hizo los CDR en sus inicios; los que siguen deben ir más a enfrentar de golpe y curar la desmotivación y la falta de sentido de pertenencia que padecen sus miembros a sus respectivas organizaciones.
 
En la clausura del VIII Congreso de los Comités de Defensa de la Revolución en el año 2013, Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del Partido y Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, exhortó a la contextualización de los modos de operar de esa organización, pero bien que sirve como llamado de atención a las otras.
 
“Los tiempos han cambiado, los CDR y las tareas también, porque después de más de 50 años, el país, su gente, las condiciones, necesariamente son otras. Los nuevos problemas demandan nuevos métodos y formas para enfrentarlos y encontrar la posible solución, por ello la Organización tiene que actualizarse”.
 
¿Cómo recuperar la motivación de todos o casi todos sus miembros? ¿Cómo lograr que su membrecía se sienta parte de una organización que en verdad los represente? ¿Cómo salirse del rutinario cobro mensual de la cotización y e ir más allá hasta calar la conciencia de cada uno de sus afiliados para que de manera consciente, participe, aporte ideas e iniciativas?
 
Son “cómo”, que si se analizan con una conciencia autocrítica sin miedo a herir susceptibilidades ayudarían a contrarrestar el declive representacional que tienen estas quincuagenarias organizaciones en las nuevas generaciones.
 
Es por eso que los cónclaves, más que espacios destinados a repetir logros alcanzados o a criticar lo que ya todos sabemos anda mal, deben inyectar el antídoto que las renueve y enfoque su radio de acción hacia las revoluciones que mueven hoy a la contemporaneidad cubana.
 
Machado Ventura, en el cierre del VIII Congreso de la FMC, reflexionaba sobre una serie de principios válidos para “toda organización y dirigente que actúe en contacto directo y cotidiano con la población”.

Partía de que el trabajo ideológico en la base no se limite a redundar lo dicho por las instancias superiores, es “en una palabra: conversar, eso es lo verdaderamente es eficaz”.
 
Repetir consignas o frases “encierra el grave riesgo de generar tedio o peor aún, de transmitir a quienes nos escuchan la sensación de que les habla alguien superficial o que sencillamente les está haciendo perder un tiempo que estamos en el deber de respetar”.
 
Sobre la utilidad de las reuniones indicó que estas sólo se deben citar “cuando sean realmente necesarias y útiles, ni tampoco extenderlas de manera innecesaria”.

Entonces, si la máxima dirección del país señaló estos desaciertos tan proliferados en los distintos niveles de jerarquía de las organizaciones y que tanto alejan a las masas de las estructuras que las representan, ¿por qué no hemos podido suplirlos?
 
Toda etapa en la vida tiene sus altas y bajas, pero ya es hora de que nuestras organizaciones se levanten de nuevo. La esencia que permitió o posibilitó su creación sirva de impulso para construir la que el presente y el futuro precisan, con la base de las ideas fundacionales de Fidel, Vilma y Lázaro.
 
Cuba cambia, la sociedad y el mundo también. Por lo tanto, los CDR, la CTC y FMC deben avanzar hacia adelante, pero ojo, hacerlo juntos, como un sistema y por el mismo camino.
 
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Comentarios  

# ecarbonell 22-03-2018 11:36
Luly, te has referido a un tema muy polémico en la actualidad. Un análisis sobre esto necesitaría espacio y tiempo. Por lo tanto me referiré a uno de los aspectos que han incidido en la situación que con acierto evaluaste. Me refiero a la representación de sus integrantes que han logrado estas y otras organizaciones.
Considero que está entre las causas fundamentales de el practicamente nulo funcionamiento de estas y otras organizaciones, lo que condiciona la perdida de su capacidad para movilizar. Los cubanos que integramos las organizaciones que en los primeros años de la revolución acumularon tan rica historia, no vemos en los pronunciamientos de sus dirigentes reflejadas nuestras preocupaciones.
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