Club de Amigos en Guardalavaca

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El complejo Club Amigo Atlántico Guardalavaca celebra el aniversario 17 de conformación del Primero al 3 de mayo, resultado de la unión de los hoteles Guardalavaca, Villa Turey y Atlántico.
 
Sin embargo, la principal condición de este complejo es la calidad de su colectivo laboral, que convierte en realidad su nombre y hace de esta instalación holguinera un verdadero club de amigos, así lo confirman dos de sus trabajadores.
 
Para Gerardo Lafitta, jefe de cocina, sus 25 años en este centro turístico han sido de crecimiento técnico y personal, pues la entrega diaria de 12 a 14 horas de trabajo le permitió, desde su entrada en 1994 cuando era apenas un estudiante, formarse como chef con un hábil desempeño en todas las especialidades.
 
“El trabajo no es fácil. Al inicio tuve que fregar bastantes platos y limpiar pisos, pero mi desempeño y cualidades como cocinero fueron recompensadas con un curso de Cocina Internacional en México, para en 1997 obtener el puesto de Segundo jefe de cocina del otrora hotel Guardalavaca”.
 
“Ahora mismo es muy difícil el trabajo; sin embargo, nos sobreponemos a dificultades para que las ofertas no mermen en calidad con innovaciones y el empleo algunas veces subestimados, que ahora tiene muchísima aceptación por nuestros clientes”.
 
Fotos: Carlos RafaelPara Laffita cada menú a preparar es un reto. Fotos: Carlos Rafael
 
Lafitta reconoce, también, que el proceso de diseñar el menú para restaurantes especializados y para el comedor obrero es más eficiente y certero, máxime cuando se cuenta con un equipo como el del Complejo, con trabajadores de hasta 40 años de trayectoria y muchos jóvenes deseosos de aprender.
 
“Esta combinación y la renovación es lo que nos ha permitido que la gastronomía del Club Amigo llegue a estos 17 años con un nivel alto, medido desde la exquisita preparación de cada uno de los platos hasta su presentación y comprobado en las encuestas realizadas recientemente”, afirmó.
 
“Mi mayor satisfacción es que ningún cliente tenga queja de los platos presentados. Al leer lo escrito por los clientes en las encuestas me lleno de sano orgullo y regocijo, pues demuestra que vamos por buen camino. Esa es una manera más de animarme hacer mi trabajo bien”.
 
Su lealtad hacia este centro, extensión del hogar por el tiempo y amor dedicado y los gratos recuerdos, se hace palpable al preguntarle por qué continúa allí: “He podido irme para cualquier otro hotel, de hecho han venido a buscarme, pero aquí es donde nació el chef, dio sus primeros y creció. No puedo irme a otro lugar”.
 
Un sentimiento que también comparte Leandro Rodríguez, carismático dependiente de esa instalación hotelera, quien asegura que los trabajadores de ahí se distinguen por la rapidez con que prestan el servicio, la calidez humana, cordialidad y porque son amigos de los clientes.
 
Leandro se cataloga como “un simple vendedor licenciado en derecho”; sin embargo, su trayectoria es ejemplo de superación dentro del sector turístico, pues ha pasado por diversos oficios entre ellos ropero, cristalero, dependiente gastronómico y ahora vendedor en un carro móvil de cigarros, tabacos, ron, vino, cervezas y otros productos.
 
Los viernes en cada edición del Carnaval Turístico, que tiene por escenario Guardalavaca, se le puede encontrar en el boulevard ofertando bocaditos de cerdo asado o una apetitosa ensalada fría, propuesta gastronómica que se agota enseguida, pues la mayoría se doblega ante el carisma de este vendedor nato del reparto Vista Alegre, de la ciudad de Holguín.
 
Con la mano en el pecho asegura que la mayor credencial y garantía de calidad de este Complejo radica en el colectivo de trabajadores, razón que le mantiene unido a este centro y considera su mayor satisfacción.
 
Como Gerardo y Leandro, el Club Amigo Atlántico Guardalavaca, tiene a muchísimos obreros, quienes brindan lo mejor de sí en cada jornada para que el visitante sienta esta instalación como “su casa, lejos de casa”.
 

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