La Campaña de Leonel Barzaga

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alfabetizador portadaFotos: Carlos Rafael
 
Sin saberlo, niños de 12 y hasta 16 años, hacían historia. Atravesaron lomas, desafiaron madrugadas, recorrieron kilómetros, abandonaron sus familias y se perdieron entre los bohíos, el canto de los gallos, el campo profundo, inquieto y difícil.La causa era grande. Aquel tiempo lo imponía con urgencia. Años fértiles de Revolución. Cuba y Fidel los necesitó y ellos respondieron, sin titubear. Alfabetizaron, asumieron y triunfaron.
 

A Sagua de Tánamo, municipio holguinero enclavado en la coordillera montañosa Nipe-Sagua-Baracoa, llegaron en 1961, aquellos jóvenes brigadistas , casi todos provenientes de La Habana. Una vez allí, se trasladaron hacia las zonas más intrincadas de ese territorio. Así lo prefirieron.

Leonel Barzaga Rojas no fue uno de esos habaneros. Él, como muchos otros sagüeros, se quedó en su tierra natal para cumplir con la misión de que los campesinos, los obreros humildes, los necesitados… aprendieran a leer y a escribir. Pero recuerda, por estos días históricos de diciembre, el rostro de los padres de aquellos niños de secundaria:

“Cuando llegaban esos padres a Sagua, habían guías que los trasladaban hasta donde estaban ubicados, y lo que decían eran - ´Óyeme, el orgullo que tiene la familia cuando dentro de ella hay un brigadista, es grande. Los cristales son los únicos que se rajan, para nosotros será una satisfacción inmensa que tú termines tu misión de alfabetizador y poder recibirte como un soldado que ha sido capaz de ganar una batalla´. Los padres estimulaban a sus hijos”.

Casi 40 años ha dedicado Leonel a la educación. Desde diversas posiciones, como maestro, dirigente, como escritor. Pero primero hablemos de su Campaña, la que no olvida y todavía palpa fuerte. Después, contaremos su presente.

Tiene 89 años, vividos y soñados. Habla pausado, como pensando las palabras, pero es un hombre que no le teme a su edad y al bastón que lo acompaña. Todavía, después de jubilado, va hasta las escuelas y se reúne con estudiantes y profesores. Eso, me confiesa, es lo único que le queda. Y no parará, estoy convencido.

Desde un inicio, él estuvo sentado en el jeep de las periodistas de Moa TV, que vinieron, como mi fotógrafo y yo, a reportar sobre el Acto Provincial por el Día del Educador. Allí lo capturamos, allí nos cogió un aguacero y desde allí, cuando Sagua vivía sus días de carnaval, recorrimos, apresuradamente, parte de su historia.

Le pregunto por lo más difícil de aquel tiempo de Campaña. Leonel me lo cuenta, con los ojos llorosos, como viviéndolo de nuevo. Mis pupilas se han vuelto más alertas. Y la lluvia, ahora más fuerte, continúa aferrándose.

“Cuando se enfermaba un brigadista era muy complejo, por el hecho de que había que transportarlohasta el centro de Sagua. En la recta final, existían campesinos que estaban atrasados, que podían afectar la meta que nos propusimos de acabar el día 17 de diciembre, mismo día en que fue tomada por el Ejército Rebelde y se declarara este territorio libre de analfabetismo.

“Se reubicaron, entonces, a brigadistas que ya habían terminado en su zona con sus analfabetos, y así ayudar a que todos fueran alfabetizados en la fecha propuesta”, y cumplieron.

Sobre su labor específica en aquella tarea revolucionaria apunta: “Me solicitaron venir para formar el Consejo Municipal de Alfabetización y entonces mi misión fue como representante de la Anap, con el objetivo convencer a los campesinos que se negaban a ser alfabetizados y a recibir brigadistas en su casa”.

En Sagua de Tánamo, según recuerda Leonel, “existían más de 17 mil analfabetos, y semianalfabetos de 5 mil a 6 mil.
 
Aprendían solo a firmar, y ¿solo para qué?, para cuando algún campesino tuviera que establecer un convenio comercial.A veces, no sabían lo que estaban firmando y el documento decía que su finca pasaba a nombre de otra gente”. La Campaña, ya lo dije, urgía.

Me lanza preguntas que él mismo responde. Juega con su memoria y el tiempo: “¿Acaso aquí no había talento para alcanzar el nivel universitario? Sí, había talento, lo que no había era una educación que llegara hasta los campesinos, hasta los trabajadores humildes, para que los hijos de esa gente aprendieran a leer y a escribir¿Sabes cuántos universitarios existían en Sagua del año 1902 al 1959 ? Solo 21 y hoy, después del triunfo de la Revolución, cuántos universitarios hijos de campesinos y obreros hay,cientos. Eso es una gran diferencia”.
 
alfabetizador Cartel
 
“Mi vida ha sido el trabajo de la educación”, me insiste y yo le creo, profundamente. En su camisa blanca a rayas, porta varias medallas. Dice, que en total, son 14. Trata de describirlas y nombrarlas poco a poco, y siento en su tono la satisfacción de un deber cumplido, de su consagración.

“Tengo varios reconocimientos que me hacen sentir satisfecho del trabajo que he realizado. He tenido alumnos que hoy me hacen sentir muy orgulloso, pues hice algo para que ellos llegaran hasta dónde han llegado; ingenieros, físicos nucleares, todos trabajadores de una calidad extraordinaria”.

“Siempre he dicho que Cuba es una de los pueblos más educados, instruidos y cultos de todos los pueblos de América Latina. Tiene una cultura política como no la tiene ningún otro”, expresa este maestro de generaciones.

Antes de despedirnos, le pido que me hable de su pueblo, de lo que significa haber nacido y vivido allí. “He tenido posibildades de vivir en otros lugares, pero he preferido a Sagua”, me confiesa.

Cuando vuelve a una escuela le dice a los estudiantes que aquella campaña fue la puerta que facilitó a los cubanos conocer la cultura de la educación y la instrucción. Y recuerda a Martí, cuando dijo que: “saber leer es saber andar, saber ascender es saber escribir”.

alfabetizador sagua

La lluvia no ha parado, pero nosotros tenemos que irnos. El pueblo sigue de fiesta. La gente sigue de hospitalaria. Sagua, ya de lejos, nos dice adiós, convertida en una silueta. Pero volveremos, a seguir contando historias como las de Leonel, seguir respirando la carretera y que las lomas nos escuchen.

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Jorge Suñol Robles
Author: Jorge Suñol Robles
Periodista, hasta cuando duermo. Escribo porque las palabras pueden construir caminos y describir realidades, pueden cambiar el mundo. Melómano excesivo. Cubano, de pies a cabeza.
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Comentarios  

# VENTURA CARBALLIDO PUPO 29-12-2018 06:54
Jorge Suñol Robles, me encanta la linda narrativa que sobre este compatriota has logrado; te felicito. Hombres como Leonel, forman parte de la gran historia revolucionaria de los fieles seguidores de Fidel y Raul. Me gustaria conocer las cordenadas de este gran hombre. Pudiera hacer algun proyecto con él. ayúdeme Suñol a contactar con él.
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# Jorge 04-01-2019 18:06
Gracias Ventura por su comentario. Escríbame a mi dirección electrónica : jrobles@ahora.cip.cu... Y yo le daré las coordenadas. Saludos
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