El incremento de la conectividad en Cuba supone una disponibilidad de líneas y acceso a millares de individuos con mayor o menor noción de las dinámicas que se mueven en las redes.
La urgencia de normas que pauten, más allá del sentido común, la conducta en dichos espacios, es cada vez más evidente. Pero la constante evolución de las tecnologías, vivir en la era de la información, la presencia de dispositivos digitales en casi cada situación o locación de la vida es una realidad que cambia más rápidamente que nuestra propia capacidad de regular, desde lo legal, el comportamiento de los usuarios. Y desde lo familiar, el de nuestros hijos.
Si bien es difícil hacer entender en los espacios cotidianos fuera del universo virtual, que algunas prácticas naturalizadas como normales son en verdad actos de acoso, más complejo puede resultar hacer ver a quienes se exponen o llevan a cabo tales acciones, cómo ciertos comportamientos en internet son realmente hechos de ciberacoso.Debemos entender que nuestros hijos están expuestos siempre que estén conectados y entender las consecuencias pues ser agredido a través de los medios electrónicos, como en cualquier contexto cotidiano, puede ser generador de estrés, ansiedad, depresión, pérdida de la autoestima y ya en algunos casos, ha conducido al suicidio.
No es gratuita la preocupación, pues la noción de riesgo puede evitar la exposición al daño. Muchas veces los adultos que permiten a niños y adolescentes el uso indiscriminado y sin coto de celulares o computadoras, desconocen cómo los abusadores llegan hasta sus víctimas a través de las redes sociales, y casi cualquier vía de interacción disponible en el ciberespacio.
Esta forma de abuso psicológico puede llegar adoptar diversas formas, como falsas acusaciones o publicaciones que implican al acosado. El perpetrador recopila información a través de amigos y conocidos, puede suplantar la identidad, robar fotos, videos, datos personales. Violar la intimidad de su víctima, y como no requiere estar cerca para causar daño y se vale del anonimato en muchas ocasiones, genera sensación de indefensión y frustración en quien recibe los ataques. Es sabido que los acosadores suelen escoger muy bien a sus víctimas.
Los más jóvenes no son los únicos expuestos, pero sí los más vulnerables, de ahí que sea perentorio estar atentos, ser observadores, no ser ingenuos, ser cautos con lo que se comparte en las redes y con quién, preparar a los menores para identificar a un agresor en estos espacios, porque a veces, ese o esa niña, adolescente, joven que suponen tranquilo y seguro porque está en la casa solo frente a la pantalla, puede estar enfrentando un dolor muy hondo y secreto, a la vista de todos, pero sin ser notado.Manual para padres impacientes es un podcast coproducido entre el periódico ¡ahora!, Radio Holguín y Cubadebate, y presentado por la periodista holguinera Liset Prego.
Fotos: ArchivoEl 4 de marzo de 1960, La Habana amaneció invernal y tranquila. Parecía un día despejado, a juzgar por las fotografías de la fecha, donde aparecen escenarios bien detallados. A las 3:10 de la tarde la explosión estremeció el suelo y el cielo se oscureció…
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Deportistas cubanos en el barco Cerro Pelado
El 10 de junio de 1966 el mundo conoció la declaración de la digna delegación cubana desde su barco Cerro Pelado, que navegaba por las aguas del mar Caribe con el propósito de llegar a San Juan, Puerto Rico, para competir en los X Juegos Centroamericanos y del Caribe, lo cual Estados Unidos trataba de impedir.
Read more Aquella proeza del Cerro PeladoPágina 176 de 1554