Él no puede renunciar a ese placer que conoce hace tantos años. Es capaz de hacerlo en la cama, el sillón, un auto, la playa, el ómnibus. Ahora puede incluso disfrutarlo con la luz encendida y también apagada. Le encantan los momentos previos, de ir descubriendo cada parte, lo seduce la expectativa y le fascina la sensación contradictoria del final al que ansía llegar para propiciar un nuevo comienzo, en un ciclo infinito de éxtasis, casi siempre privado.
Read more ¿Letra muerta?