Casi siempre a las 9 de la mañana la joven llama desde la reja, pregunta cómo amanecimos, verifica detalles y sus ojos cuentan la sonrisa detrás del tapaboca azul, pulcro, cuando respondo que estamos bien. Somos su responsabilidad, como el resto de la manzana, y va casa por casa, dialoga y convence, aunque es casi una niña.
Read more Ingratitud, la gran pena del mundo