Giros

  • Por Jorge Suñol Robles
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No, no es el clásico de Fito Páez. Otra vez con el mismo recurso de la cancioncita, dirán mis lectores, pero yo le recuerdo que para escribir estos apuntes debo prender la música a todo lo que da, y apagar el mundo, para no sangrar, para que sea un acto rápido, aunque la ausencia,luego, se extienda por más de 800 kilómetros, y no pueda respirar a miles de gente, aunque añore recorrer y oler cada parque de esta ciudad engreída, pero mía, de esta ciudad, con un color, un rostro, una cultura, como ninguna. Mucha gente lo ha vivido, lo vive. 

Un Faro de un siglo y medio

  • Por Rosana Rivero Ricardo
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En septiembre de 2008 el Faro de Lucrecia volvió a ser noticia. Estoico, inamovible, soportó los aires huracanados de Ike que entró, precisamente, por Cabo de Lucrecia, en el municipio de Banes, de la provincia de Holguín. Allí, besando el Atlántico, entre la breña y los arrecifes, se hace camino desafiando al tiempo, en la zona que es conocida como “el cementerio de los vivos”.

Omnipresente Bloqueo

  • Por Yanela Ruiz González
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Anda husmeando a ver donde más puede inocular su veneno. Ya atacó a empresas comercializadoras de medicamentos y tecnologías con lo que impidió la llegada de fármacos y equipos vitales a la Isla a tiempo, irrumpió en cuanto centro de trabajo hay en Cuba y como si fuera poco, se metió con los transportadores de combustible. Cada día aparece una nueva empresa sancionada o amenazada por comercializar con el Caimán.

Fidel nos enseñó el Sí de puede

  • Por Rodobaldo Martínez Pérez
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Ante la difícil contingencia energética que vive el país, por el presente endurecimiento del criminal cerco comercial, económico y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba, desde el 7 de febrero de 1962, no solo cabe la frase de Juan Almeida: “aquí no se rinde nadie”, también el Sí se puede de que siempre caracterizó a Fidel.

(Trans)formando

  • Por Liset Prego Díaz
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Caminas entre ellos y ves sus reacciones. Podrías haberte habituado a la mirada de reproche, al asco, al temor en la mirada de un extraño. Porque tú no eres tú, sino otra, otro, clásico ejemplo de un ser atrapado en el cuerpo erróneo.