La utilidad de la virtud

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jose marti 1Este 28 de enero se conmemora el aniversario 166 del natalicio del Apóstol
 
Han transcurrido 166 años desde que llegara al mundo el más universal de los cubanos. Tiempo suficiente para que su obra, extensa y fecunda, se cubra de la pátina propia del héroe y se torne difícil encontrar al hombre cuyos ojos “muy raras veces, eran vivaces, lanzaban destellos luminosos; pero nunca, nunca miraron iracundos”, que tanto impresionó al periodista Alberto Plochet.
 
A veces, intento imaginar cómo hubiera sido conocer personalmente a Martí, aunque solo fuera por una noche, como el poeta Rubén Darío, quien se encontró de pronto “entre los brazos de un hombre pequeño de cuerpo, rostro de iluminado, voz dulce y dominadora al mismo tiempo y que me decía esta única palabra: ¡Hijo!”

Crecer con Martí, como María Mantilla, a quien instruía con paciencia y cada vez que debía emprender un viaje, le dejaba preparado el itinerario de estudios para cada día durante su ausencia. “En medio de todas las agonías y preocupaciones que llevaba sobre sí, nunca le faltaba tiempo para dedicarme”, confesaría Mantilla mucho tiempo después, en 1950.

Extasiarme también con su conversación, porque según el profesor Federico Edelman, “era tal el magnetismo personal de Martí, que a pesar de su modestia característica, se captaba enseguida las más vivas simpatías de todos los que le escuchaban; era algo como un fluido que emanaba de él y que hacía que todos le escucharan con verdadero arrobamiento”.

O al menos, obtener un autógrafo suyo (reconocido periodista y poeta genial, a fin de cuentas) como el que consiguió Alfonso Mercado, hijo de Manuel, su amigo mexicano, y que decía: “Alfonso Leal: Tú quieres a toda costa, un autógrafo mío. El único autógrafo, hijo, digno de un hombre, es el que deja escrito con sus obras. Tu José Martí”.

Con tantas y tan buenas anécdotas, trato de inventarme un encuentro propio con este hombre excepcional, tal vez en su despacho de 120 Front St., o en un campamento de guerra, pero termino desistiendo y vuelvo al lugar de siempre: el viejo librero donde atesoro, en una sección especial, la esencia de Martí, desperdigada en cartas personales, artículos periodísticos, libros para niños y poemas sencillos.
 
Porque leer a Martí, no hay que dudarlo, es un acto de salvación para los que queremos creer y crear un país con todos y para el bien de todos.
 
 
Claudia Arias Espinosa
Author: Claudia Arias Espinosa
Licenciada en periodismo. Muchas ideas poco tiempo.
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# josé antonio gell noa 28-01-2019 08:19
Por: José Antonio Gell Noa*

AL MÁS UNIVERSAL DE LOS CUBANOS, AL HÉROE NACIONAL JOSÉ MARTÍ PÉREZ, DELEGADO DEL PARTIDO REVOLUCIONARIO CUBANO PARA LA INDEPENDENCIA Y ORGANIZADOR DE LA GUERRA NECESARIA INICIADA EN 1895. AUTOR INTELECTUAL DEL 26 DE JULIO DE 1953, ASALTO A LOS CUARTELES MONCADA Y CARLOS MANUEL DE CÉSPEDES PROTAGONIZADOS POR LOS JÓVENES DE LA GENERACIÓN DEL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DEL ÁPOSTOL.

AL LÍDER HISTÓRICO Y FUNDADOR DE LA REVOLUCIÓN CUBANA, COMANDANTE EN JEFE, FIDEL CASTRO RUZ, CREADOR DE LOS COMITÉS DE DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN; A SU LEGADO PARA LAS ACTUALES Y FUTURAS GENERACIONES DE CUBANOS Y CUBANAS; EJEMPLO DE FIDELIDAD Y LEALTAD A LOS PRINCIPIOS; PERENNE GUÍA DE LAS IDEAS, DE LA ACCIÓN Y LA UNIDAD Y AL PUEBLO REVOLUCIONARIO QUE CON ÉL HAN HECHO ESTA HISTORIA

-José Martí: Antimperialista. El Partido Revolucionario Cubano y los hombres de buena voluntad

Desde 1868, hasta nuestros días, han transcurridos más de 150 años de lucha por la libertad de Cuba. Cintio Vitier lo expresa:

…Lo propio de los guías naturales del hombre, la esencia común en todos ellos, reside en su convicción de que la vida y la historia tienen sentido, en la doble acepción de significado y dirección hacia una conquistable plenitud humana. Los credos pueden diferir, los caminos pueden separarse, pero a la larga los que Martí llamara en el primer artículo de las Bases del Partido Revolucionario Cubano, con su frecuente lenguaje bíblico, los “hombres de buena voluntad”, se juntan hombro con hombro en la lucha secular, áspera y dolorosa, por una liberación y justicia crecientes.

En esta premisa se funda la Revolución iniciada por Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1968, y si Martí es el “autor intelectual” de su última etapa –no como personalidad aislada sino como vocero de la “masa adolorida” que él dijo era “el verdadero jefe de las revoluciones”– es, ante todo, porque en él se articula el sentido, la organicidad y la dirección progresiva y ascendente –por muchas que sean sus vicisitudes, retrocesos y altibajos– de toda nuestra historia.

La frustración de los objetivos reales de la guerra del 95 por la intervención norteamericana, hizo pensar a la generación cuyo máximo líder fue Mella, que el único modo de echar a andar de nuevo la historia cubana, y de insertarla en la historia universal, era asumir, desde la interpretación de la historia más avanzada de su tiempo, el legado martiano.

Esa misma convicción –con mayor o menor conocimiento del marxismo– animó a la llamada Generación del Centenario, a Fidel Castro y a sus jóvenes compañeros asaltantes al Moncada, a los fundadores del Movimiento 26 de Julio, a los expedicionarios del Granma y a los héroes y mártires de la Sierra y el llano.

Esa convicción es la columna vertebral de la Revolución porque lo que Martí nos legó no fue sólo, con ser tanto, un ideario personal en el que culminaron las más originales y creativas corrientes de nuestro siglo XIX, sino nuestra historia misma, desde los fundadores hasta el más lejano futuro imaginable.

Y cuando decimos esto no estamos pensando que Martí llevó a cabo una artificiosa y falaz “lectura teleológica” I de nuestra historia, la cual nos ha sido impuesta por la Revolución como una especie de superchería o fanatismo nacionalista, sino que su deslumbrante y humilde genio consistió en coincidir de tal modo con las más profundas aspiraciones de lo mejor del pueblo cubano, que tuvo el derecho de sentir, pensar y hablar en su nombre, como su más lúcido vocero y enviado a todas las gentes, que es lo que en verdad significa “apóstol”, y por eso así lo llamaron, con supremo instinto popular, primero que nadie, los obreros cubanos y puertorriqueños en Tampa y Cayo Hueso (…)

El 18 de mayo de 1895, en su carta inconclusa a Manuel Mercado, Martí, desde el Campamento de Dos Ríos; horas antes de caer de cara al sol, le expresaba “…ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber –puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo– de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.

“En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin”. … “Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas: y mi honda es la de David”. … “Pero he de tener más autoridad en mí, o de saber quién la tiene, antes de obrar o aconsejar. Acabo de llegar. Puede aún tardar dos meses, si ha de ser real y estable, la constitución de nuestro gobierno, útil y sencillo…” “… seguimos camino al centro de la Isla, a deponer yo, ante la revolución que he hecho alzar, la autoridad que la emigración me dio, y se acató adentro, y debe renovar, conforme a su estado nuevo, una asamblea de delegados del pueblo cubano visible, de los revolucionarios en armas.”

Martí fundó el Partido Revolucionario Cubano, para unir a todos los cubanos de buena voluntad y llevar a cabo la guerra necesaria y la independencia de la Patria del yugo español. La guerra ganada por los mambises cubanos y usurpada por el gobierno imperialista de los Estados Unidos de Norteamérica, que implantó el 20 de mayo de 1902, un gobierno neocolonial y la Enmienda Platt, mediante la cual le otorgaba derecho a intervenir en todos los asuntos internos de Cuba, reafirmaba la valoración de nuestro Apóstol sobre su concepción antiimperialista.

Hasta 1959, el primero de enero de la victoria, la seudo república y los gobiernos títeres, corruptos y dictatoriales, lacayos del imperialismo norteamericano, tuvieron siempre en las clases y capas más desposeídas y explotadas del pueblo y en el pensamiento más avanzado de líderes como Mella, Baliño, Guiteras y Chivas, entre otros, encendida la llama de la lucha por la libertad de Cuba y por librarnos del monstruo vecino del norte como señalara Martí.

-Fidel Castro Ruz: El asalto al cuartel Moncada y La Historia me Absolverá. Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro
En el discurso de Fidel Castro, en conmemoración del XX aniversario del ataque al cuartel Moncada, efectuado en el antiguo cuartel convertido hoy en escuela, en Santiago de Cuba, Oriente, el 26 de julio de 1973, valoró: Sin la prédica luminosa de José Martí, sin el ejemplo vigoroso y la obra inmortal de Céspedes, Agramonte, Gómez, Maceo y tantos hombres legendarios de las luchas pasadas; sin los extraordinarios descubrimientos científicos de Marx y Engels; sin la genial interpretación de Lenin y su portentosa hazaña histórica, no se habría concebido un 26 de Julio.
Martí nos enseñó su ardiente patriotismo, su amor apasionado a la libertad, la dignidad y el decoro del hombre, su repudio al despotismo y su fe ilimitada en el pueblo. En su prédica revolucionaria estaba el fundamento moral y la legitimidad histórica de nuestra acción armada. Por eso dijimos que él fue el autor intelectual del 26 de Julio.
Céspedes nos dio el sublime ejemplo de iniciar con un puñado de hombres, cuando las condiciones estaban maduras, una guerra que duró 10 años.
Agramonte, Maceo, Gómez y demás próceres de nuestras luchas por la independencia, nos mostraron el coraje y el espíritu combativo de nuestro pueblo, la guerra irregular y las posibilidades de adaptar las formas de lucha armada popular a la topografía del terreno y a la superioridad numérica y en armas del enemigo.
Era necesario formar de nuevo el Ejército Mambí. Pero la Revolución ahora ya no podía tener el mismo contenido que en 1868 y 1895. Había transcurrido más de medio siglo. A la cuestión de la soberanía popular y nacional se añadía con toda su fuerza el problema social. Si la Revolución de 1868 fue iniciada por la clase terrateniente y proseguida en 1895 fundamentalmente por las masas campesinas, en 1953 ya existía una clase obrera; a ella, portadora de una ideología revolucionaria, en estrecha alianza con los campesinos y las capas medias de nuestra población, correspondía el lugar cimero y el carácter de la nueva Revolución.
¿Qué aportó el marxismo a nuestro acervo revolucionario en aquel entonces? El concepto clasista de la sociedad dividida entre explotadores y explotados; la concepción materialista de la historia; las relaciones burguesas de producción como la última forma antagónica del proceso de producción social; el advenimiento inevitable de una sociedad sin clases, como consecuencia del desarrollo de las fuerzas productivas en el capitalismo y de la revolución social.
Que "el gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa". Que "los obreros modernos no viven sino a condición de encontrar trabajo, y lo encuentran únicamente mientras su trabajo acrecienta el capital". Que "una vez que el obrero ha sufrido la explotación del fabricante y ha recibido su salario en metálico, se convierte en víctima de los otros elementos de la burguesía: el casero, el tendero, el prestamista, etcétera". Que "la burguesía produce ante todo sus propios sepultureros", que es la clase obrera.
El núcleo fundamental de dirigentes de nuestro movimiento que, en medio de intensa actividad, buscábamos tiempo para estudiar a Marx, Engels y Lenin, veía en el marxismo-leninismo la única concepción racional y científica de la Revolución y el único medio de comprender con toda claridad la situación de nuestro propio país. 4
El Dr. Fidel Castro Ruz; ante el hecho de que el 10 de marzo de 1952, Fulgencio Batista, diera un golpe de estado y pisoteara la Constitución de la República y la hiciera añicos, derrocando el Gobierno Constitucional y estableciendo un régimen dictatorial de facto y al no existir por parte de los partidos tradicionales la política de eliminar el estado de cosas existente en el país; organizó y lideró un movimiento revolucionario, que el 26 de julio de 1953 asaltara los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, para combatir con las armas por la libertad de Cuba.

“La Historia Me Absolverá”, discurso de alegato de Fidel Castro ante el Tribunal de Urgencia de Santiago de Cuba, en ocasión del juicio a que fue sometido por haber dirigido el ataque al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, es uno de los textos fundamentales para comprender la Revolución Cubana.

En su alegato, Fidel Castro señala:

…De igual modo se prohibió que llegaran a mis manos los libros de Martí; parece que la censura de la prisión los consideró demasiado subversivos. ¿O será porque yo dije que Martí era el autor intelectual del 26 de julio? Se impidió, además, que trajese a este juicio ninguna obra de consulta sobre cualquier otra materia. ¡No importa en absoluto! Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro y en el pensamiento las nobles ideas de todos los hombres que han defendido la libertad de los pueblos. (…)

Dije que las segundas razones en que se basaba nuestra posibilidad de éxito eran de orden social ¿Por qué teníamos la seguridad de contar con el pueblo? Cuando hablamos de pueblo no entendemos por tal a los sectores acomodados y conservadores de la nación, a los que viene bien cualquier régimen de opresión, cualquier dictadura, cualquier despotismo, postrándose ante el amo de turno hasta romperse la frente contra el suelo. (…)”

El 2 de diciembre de 1956, con la consigna lanzada por Fidel Castro desde Méjico de que serían libres o mártires, arribaba junto a 82 expedicionarios el yate “Granma” a la playa Las Coloradas, en el Oriente de Cuba, desarrollando en las montañas de la Sierra Maestra y en el llano, desde su inicio, la lucha armada, que culminó el primero de enero de 1959.

-Primero de enero de 1959. Triunfo de la Revolución Cubana. Agresiones a nuestro país por parte del imperialismo norteamericano y la contrarrevolución interna. Acciones y medidas revolucionarias. Respuestas contundentes de la clase obrera, trabajadores y el pueblo.

…Por primera vez en nuestra historia el poder pasa a manos del pueblo, representado por el Ejército Rebelde y su dirección revolucionaria. Se inicia una profunda Revolución social. Huye el tirano Batista y su camarilla. El pueblo, pleno de entusiasmo se lanza a las calles. Ante los intentos del imperialismo de frustrar la victoria a través de un golpe de Estado, Fidel, desde Santiago de Cuba, imparte instrucciones:

“…El pueblo de Cuba y los trabajadores deben inmediatamente prepararse para que el día 2 de enero se inicie en todo el país la huelga general apoyando a las armas revolucionarias, y garantizando la victoria total de la Revolución …¡Revolución sí; golpe militar No! (…) La clase obrera y el pueblo en general respondieron enérgicamente al llamado de Fidel. El país quedó virtualmente paralizado, La ofensiva decisiva del Ejército Rebelde, junto a la huelga general, hicieron fracasar los intentos de la reacción por conservar el poder político. Triunfa la huelga general revolucionaria y se establece en todo el país el nuevo poder revolucionario.

“A su llegada a La Habana, Fidel Castro, en acto de recibimiento efectuado en el Campamento de Columbia señalaba “…que ya la tiranía de Batista había sido derrotada. Lo más difícil que quedaba por hacer: Asegurar los postulados de la Revolución. La tarea de la paz es una de las tareas más urgentes de la Revolución. La paz con libertad, justicia y derechos para todos. Paz sin tiranía ni censura”. (…)

Desde el mismo inicio del proceso revolucionario, comienza la prensa norteamericana su campaña difamatoria de la Revolución Cubana y se desarrollan las agresiones de todo tipo contra Cuba, la reacción conspira y se arman en los Estados Unidos de Norteamérica sin ser molestada por el Buró Federal de Investigaciones. La contrarrevolución interna apoyada por el gobierno norteamericano ejecuta sabotajes contra todo tipo de instalaciones industriales, quema de cañaverales, de tiendas, asesinatos a revolucionarios, milicianos, y planes de atentado contra los principales dirigentes, provocaciones y agresiones desde la base naval norteamericana de Guantánamo, ocupada contra la voluntad del pueblo, entre otras.

La Revolución a partir del triunfo de Enero, comenzó a aplicar el Programa del Moncada, nacionaliza e interviene las grandes empresas extranjeras y de la oligarquía nacional, las cuales le venían haciendo el juego al enemigo externo, dando respuesta de forma inmediata con el apoyo decisivo de todo el pueblo, incorporado a ella junto al Gobierno Revolucionario, a cada una de las agresiones del imperialismo de que era objeto cada día en el terreno, económico, político, ideológico y militar.

Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) constituidos por Fidel Castro junto al pueblo el 28 de septiembre de 1960, ya en abril de 1961, y antes de la agresión yanqui por Playa Girón, esta organización y sus miembros estaban participando en la Campaña de Alfabetización y en la primera zafra azucarera del pueblo; igualmente, trabajaban en la recogida de materias primas, coadyuvando a la campaña de ahorro, y daban los primeros pasos en la ayuda a la Defensa Civil. El día 15 de abril, son bombardeados por aviones mercenarios los aeropuertos de Santiago de Cuba y San Antonio de los Baños, y el campo de la Fuerza Aérea Revolucionaria en La Habana. El día 16 El Comandante Fidel Castro despide el duelo en La Habana de las víctimas de los cobardes bombardeos a nuestros aeropuertos, y proclama en el acto el carácter socialista de nuestra Revolución. Se declara el Estado de Alerta. Frente al pueblo, armado y enardecido, plantea: “Compañeros obreros y campesinos, esta es una Revolución socialista y democrática, de los humildes y para los humildes. Y por esta Revolución estamos dispuestos a dar la vida”.

El 19 de abril de 1960, En el comunicado No. 4, firmado por el Comandante Fidel Castro Ruz se informa que “(...) fuerzas del Ejército Rebelde y de las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR) tomaron por asalto las últimas posiciones que las fuerzas mercenarias invasoras habían ocupado en el territorio nacional”.

Al júbilo por la victoria alcanzada en Girón, se unió el orgullo de formar parte de este pequeño país, que se había crecido como gigante al ver peligrar su libertad.

En las arenas victoriosas de Girón el pueblo armado, vistiendo los gloriosos uniformes del Ejército Rebelde, la Policía Nacional y las Milicias Nacionales Revolucionarias, propinó al imperialismo norteamericano una de las más grandes derrotas militares sufridas en su historia y la primera en América Latina.

Armando Hart Dávalos, en el artículo “Cómo alcanzar la invulnerabilidad ideológica”, del 28 de febrero de 2008, expresaba:

“…Se impone, por tanto, reivindicar el pensamiento de Marx, Engels, Lenin, Che Guevara, Martí y de todos los grandes pensadores de la Historia Universal. Hoy se abre paso como una verdad irrefutable que el legado intelectual de José Martí constituye un referente ético y político del futuro al que aspiramos para las generaciones venideras y que, con la cultura que representan Martí y Fidel se pueden encontrar los caminos del socialismo en Cuba y en el mundo.”

Que “Nada nos enseñará mejor a comprender lo que es una revolución, nada nos enseñará mejor a comprender el proceso que constituye una revolución, nada nos enseñará mejor a entender qué quiere decir revolución que el análisis de la historia de nuestro país, que el estudio de la historia de nuestro pueblo y de las raíces revolucionarias de nuestro pueblo”, para saber quiénes somos y hacia dónde vamos.

Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura del Segundo Período Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 22 de diciembre de 2018, señaló: (…) “El que hoy despedimos quedará en nuestra memoria nacional como el año en que una nueva generación, de manera gradual y paulatina, en clara expresión de continuidad, comenzó a asumir tareas principales de dirección, con la suerte de mantener la guía de la Generación Histórica, en particular del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba. (....)
“En fecha tan entrañable como el 24 de febrero, a 124 años del reinicio de la contienda independentista dirigida por el Héroe Nacional José Martí, los cubanos de estos tiempos, fieles a las tradiciones de luchas, acudiremos a las urnas a aprobar la Constitución, como expresión de firmeza, lealtad al legado del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, el compañero Fidel Castro, y diremos con nuestro voto: Sí a la Revolución, a la soberanía e independencia de la Patria, a la unidad. Sí por el socialismo y por el compromiso con los héroes y mártires en los más de 150 años de luchas por la libertad. (…)”

En el discurso del Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, en el Acto político cultural por el aniversario 60 del triunfo de la Revolución Cubana, celebrado el martes 1 de enero de 2019, en Santiago de Cuba, expresó: “(…) Solo deseo añadir la seguridad de que una vez más nuestro noble y aguerrido pueblo demostrará el 24 de febrero en las urnas el respaldo mayoritario a su Revolución y el Socialismo, ratificando la Constitución en el año en que conmemoraremos el aniversario 150 de la primera Carta Magna de Cuba, aprobada en Guáimaro por los iniciadores de la guerra por la independencia.
“Tras 60 años de luchas, sacrificios, esfuerzos y victorias, vemos un país libre, independiente y dueño de su destino. Al imaginar el mañana, la obra realizada nos permite vislumbrar un porvenir digno y próspero para la Patria.

“Teniendo en cuenta la heroica historia de lucha de los cubanos, en nombre de nuestro pueblo, con total optimismo y confianza en el futuro, puedo exclamar:

¡Viva por siempre la Revolución Cubana!”

En el discurso pronunciado por José Martí en el Liceo Cubano, Tampa, el 26 de noviembre de 1891, conocido con el nombre de “Con todos y para el bien de todos”, expresó el concepto que rige la construcción de nuestra sociedad martiana y socialista: “… yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

A 128 años de aquel precepto Martiano, a 69 de aquellos hechos históricos importantes de la declaración del Carácter Socialista de la Revolución y 43 años transcurridos de la Constitución de la República de Cuba, adoptada por referéndum popular en 1976 por más del 97% de la población que declaró que Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, así como las reformas de 1978, 1992 y 2002, hoy el pueblo cubano se prepara para con su voto decir Sí a la Constitución de la República de Cuba, que el próximo 24 de febrero será sometido a Referéndum y que expresa, entre otros principios, en el “PREÁMBULO:

NOSOTROS, EL PUEBLO DE CUBA, inspirados en el heroísmo y patriotismo de los que lucharon por una Patria libre, independiente, soberana, democrática, de justicia social y solidaridad humana, forjada en el sacrificio de nuestros antecesores;

CONVENCIDOS de que Cuba no volverá jamás al capitalismo como régimen sustentado en la explotación del hombre por el hombre, y que solo en el socialismo y en el comunismo el ser humano alcanza su dignidad plena;

CONSCIENTES de que la unidad nacional y el liderazgo del Partido Comunista de Cuba, nacido de la voluntad unitaria de las organizaciones que contribuyeron decisivamente al triunfo de la Revolución y legitimado por el pueblo, constituyen pilares fundamentales y garantías de nuestro orden político, económico y social;

IDENTIFICADOS con los postulados expuestos en el concepto de Revolución, expresado por nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz el 1ro de mayo del año 2000;

DECLARAMOS nuestra voluntad de que la ley de leyes de la República esté presidida por este profundo anhelo, al fin logrado, de José Martí: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”;

ADOPTAMOS por nuestro voto libre y secreto, mediante referendo popular, a ciento cincuenta años de nuestra primera Constitución mambisa, aprobada en Guáimaro el 10 de abril de 1869, la siguiente CONSTITUCIÓN. (…)”

*Historiador. Miembro de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba y de la Sociedad Cultural José Martí.
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