Deseo de año nuevo

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feria comentarioFoto: Visiondesdecuba
 
Aunque se trate de repetir el cuento de la buena pipa, voy a escribir sobre el tema porque yo creo en el poder de las palabras, probado por las obras literarias que escandalizaron la sociedad en su momento, la oratoria que revolucionó un país o hechos tan cotidianos como mencionar al rey de Roma y que aparezca al otro día, o hablar mal de él y que vaya pisándote los talones.

En la edición anterior, ¡ahora! publicó los precios minoristas máximos para formas de comercialización no estatal: mercados de oferta y demanda, trabajadores por cuenta propia y concurrentes autorizados por la Agricultura en los mercados o ferias.

Al día siguiente, los holguineros acudimos a la que podría calificarse como la peor feria del año y presenciamos los efectos de la palabra escrita, citada con pasión, desestimada con indiferencia.

Vendedores que no fueron y vendedores que, siendo los únicos, elevaron el precio de su mercancía. Productos malos. Productos escasos. Colas-anaconda. Incongruencias increíbles entre la lista de precios y los precios en la práctica. Inspectores y autoridades del gobierno desplegados sobre el campo de batalla. Ciudadanos indignados, preocupados, tristes. Cuentas que no dan. Eso fue la feria tras la publicación de ¡ahora!.

Lo irónico, es que varios precios minoristas máximos coincidían con los precios habituales de algunos productos, y aun así, estos últimos fueron alterados, como quien dice, “por gusto”.

Lo peor, es que la feria es la punta de un problema más allá de listas, de decomisos y suspensiones definitivas de licencias. Sus raíces se profundizan en el campo, en la gestión administrativa estatal e incluso, en lo que somos y queremos como individuos de estos tiempos.

He conocido algunos campesinos. Cuarentones en adelante, curtidos, simpáticos. Hombres que no pueden o no quieren vivir sin la tierra. Me han dicho algo así como “nosotros queremos ayudar, porque el pueblo depende de nosotros, pero tienen que ayudarnos”. Saben que contribuyen al adecuado crecimiento de los niños, la recuperación de los enfermos, el buen estado de salud de todos. Saben que, en última instancia, garantizan una condición esencial para la vida.

Por eso, sería aconsejable prestar oídos estatales a su petición. Recogerles en tiempo la cosecha. Proveerles la logística y la información necesarias.Comprarles a un precio justo, en correspondencia con las madrugadas, el desgaste físico, las carencias, la inventiva, las malcriadeces del clima, las plagas, los ladrones de ganado y los hijos que se van lejos a estudiar.

Por eso, el resto de nosotros le teme a la tierra y muchos prefieren ganar dinero fácil. En la peor feria del año había, por ejemplo, jóvenes que parecían bastante saludables revendiendo compota para niños.

Revender es una manera bastante fácil y común de ganar dinero, cuya lógica, exacerbada por el costo de la vida y la ambición, nos consume como los gusanillos a los productos de la feria si no se venden pronto. Ya nadie aspira a una ganancia del 20 por ciento, sino al doble, el triple y por qué no, hasta más.

La vida, que está cara, se tiró al pozo y los revendedores, por supuesto, también. No dejan salir el amor al prójimo ni por aquellos cuyo poder adquisitivo es apenas perceptible y hacen la fila-anaconda con bastón. Así de profundo es el pozo.

Pero hay que asomarse y pedir: vendedores que no se espanten con la lista o se burlen de ella, una línea recta entre la parcela y el comensal, la extinción de las filas-anaconda, más productos y más baratos, valor entre nosotros para trabajar la tierra… Desear en voz alta. Debatir. Porque yo creo en el poder de las palabras que pueden convertirse en acciones.
 
Palabras claves: precios, minoristas, productos, agromercado, Holguín, cuba
Meta: En la provincia de Holguín comenzaron a regir nuevos precios minoristas para formas de comercialización no estatal, sin embargo, “la vida sigue igual”.
 
 

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Comentarios  

# Ramon Angel 14-01-2019 11:58
Lo que sucede en estas ferias es penoso,pero las autoridades tienen la solucion,solo tienen que poner en practica el riguroso cumplimiento de la ley y los ciudadanos deben aprender a defender su dinero y no dejarse estafar,ser exigentes y reclamar su derecho.
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# Claudia 17-01-2019 13:00
Ramón, gracias por dejarnos su opinión. Ese es un buen punto de partida, aunque la solución del problema implica también la correcta distribución de los productos por mecanismos estatales. Saludos.
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