Lidiar con el estrés
- Por Rodobaldo Martínez Pérez
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La cotidianidad de la vida presiona cada vez más, entonces aparece el estrés como una respuesta natural al cambio, retos y amenazas que aguijonea desde el mismo despertar.
Si eliges la negatividad no es el estrés el que se apodera de ti, sino tu reacción, por eso debes optar por estrategias eficaces para minimizar su impacto y encontrar alivio en el acelerado día a día.
Es normal sentir estrés, periódicamente, como una reacción natural a la constante incertidumbre por el cambiante entorno que puede acelerar tu ritmo cardíaco, problemas digestivos o conflictos respiratorios, tal vez como síntomas mentales y emocionales como la irritabilidad, conflictos para la concentración y trastornos del sueño.
En términos evolutivos, el estrés cumple una función protectora al desencadenar tu respuesta de lucha o huida ante lo inesperado, que acrecienta tus mecanismos para reaccionar. Sin embargo, a menudo, hay quienes experimentan estrés en situaciones no amenazantes.
Por eso, gestionar los síntomas del estrés de forma eficaz es crucial para mantener la concentración, mejorar el rendimiento y prevenir los estados crónicos.
Podemos aconsejarte que mantengas una mentalidad positiva, por complejos que sean los acontecimientos, tratar que tus metas sean equilibradas, siempre es decisivo tener una red de apoyo sólida, ser sincero para reconocer tus errores, por duros que sean.
Es importante defender un estilo de vida saludable, aprender de las experiencias pretéritas, no dejarte conducir por la inmediatez y recibir cada día con elevado amor propio, sentido del humor y reír para reducir estrés, estabilizar el estado de ánimo, con una agraciada comunicación que inspiran la creatividad y te ayudan a mantener el optimismo en tus metas, independientemente de las actuales incertidumbres.
Podemos incorporar ahora el Mindfulness o atención plena, es una práctica de meditación que consiste en adiestrar la mente para concentrarte en el momento presente, sin juzgar. Es una técnica que puede ayudar a reducir el estrés, mejorar la concentración y el bienestar emocional.
Si logras controlar tu estrés, evitas ansiedad, depresión, irritabilidad e incluso síntomas físicos como dolores de cabeza, fatigas y recuperar el control de tus emociones, desarrollar la importante resiliencia y mejorar la calidad de vida en general.
Recuerda practicar la respiración profunda, consolidar la autoaceptación, límites y rutinas saludables, reforzar las conexiones sociales, mantén tu gratitud, estar físicamente activo y vincularte, cada vez que puedas, a la naturaleza, conserva tu sentido del humor hasta en los momentos más enmarañados y defiende tu sueño de calidad.
Consejos de ¡ahora!: Se agradecido, rodéate de amigos, familiares y de otras personas que sumen, disfruta el presente, deja de estar anclado en el pasado o temerle al futuro, suelta lo que no puedas controlar, recuerda que no consigues vigilar todo en esta vida, haz lo que te acerque a tus sueños, se constante en tus propósitos, cuida tu inteligencia emocional, tu autoestima, sé constantemente positivo, quiérete siempre, reduce los sentimientos de estrés y depresión, además de mejorar tu ánimo.
Reflexionemos con Hans Selye, director del Instituto de Medicina y Cirugía Experimental de la Universidad de Montreal: “No es el estrés lo que nos mata, sino nuestra reacción ante él”; y Fred Rogers, escritor estadounidense: “En momentos de estrés, lo mejor que podemos hacer los unos por los otros es escuchar con nuestros oídos y nuestros corazones y tener la seguridad de que nuestras preguntas son tan importantes como nuestras respuestas”.
