¡Ay, horarios!

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En la “buena” cola de los ahumados en el mercado Garayalde escuché a una joven de bata blanca intercambiar palabras con una de las revendedoras habituales del lugar. Uno de los asuntos estaba relacionado con que esos productos los sacaban a la venta en un horario cuando la mayoría de los trabajadores no podía comprarlos, por estar en su centro laboral.
 
La “obrera” con plaza fija en ese departamento, sin ser plantilla de allí, le espetó fieramente que ese no era su problema. “Claro, tú problema sería si fuera al contrario”, ripostó la muchacha, lo cual fue suficiente para que aquella casi se comiera, literalmente, a la otra.

Pensé en interceder, pues compartía la misma opinión de la doctora; mas, opté por el silencio, pues la contrincante, además, de tener una boca “santa”, me triplicaba en altura, peso y experiencia en chanchullos de cola, y eso, hay que tenerlo en cuenta en estas lides.

No obstante, desde mi “ring” pretendo defender esa preocupación que no solo inquieta a la joven trabajadora, sino también, a la gran mayoría de los que sus horarios rara vez coincide con la apertura o cierre de un establecimiento comercial y menos aún con el momento cuando se sacan a la venta productos de alta demanda o de primera necesidad, alimentos, los de aseo personal u otros rebajados.

Los horarios de servicio de la casi totalidad de las unidades estatales tienen a muchos en jaque constantemente. Si usted trabaja de lunes a viernes de ocho de la mañana a cuatro o cinco de la tarde de la tarde y los sábados hasta el mediodía dispone de muy pocas oportunidades para ir de compras o acudir a un centro de prestación servicios, pero si lo hace es violando la disciplina laboral al abandonar su puesto para ir al mercado, al taller de reparación de equipos electrodomésticos, al banco, a la terminal a sacar un pasaje y a otros tantos lugares con similar hora de cierre y apertura al suyo. Tal vez pudiera argüirse que para garantizar la comida de la semana está el domingo, pero, ¿cuál día se destina entonces al descanso, preparar la ropa de la semana o simplemente llevar a los niños al parque?

Algunas personas intentan utilizar el tiempo regulado al almuerzo para realizar determinadas diligencias; sin embargo ese, en no pocos casos, es insuficiente para realizar una cola y también en muchas ocasiones coincide que al lugar al que requiere asistir cierra al mediodía, como el mercado de la calle Mártires o El Mambí, en la ciudad de Holguín o igualmente resulta que los trabajadores de esos centros salen con el mismo propósito durante ese lapso.

Hace unos días la tienda La Luz de Yara era el único local donde había paquetes de pollo. Al mediodía la cola era kilométrica y solo se pesaba y cobraba en una sola caja, porque, según informaba una de las trabajadoras que “cuidan” los estantes, “el muchacho está almorzando”.

Fueron 45 minutos invertidos innecesariamente por falta de coordinación y previsión en una unidad que se reconcibiera el departamento de los cárnicos para hacerlo más funcional después de una reparación general.
Otro asunto que hoy afecta y crea no pocos inconvenientes son los incumplimientos de horario por los días de la técnica, los inventarios, la fumigación, y otras tantas trabas, que ponen al cliente en un estado de estrés, imposible de mitigar ni con la línea completa de Homeopatía, el yoga o el tai chi.

Por otra parte están las llamadas unidades de servicio 24 horas, cantidad de tiempo ficticio, pues en la práctica pocas lo cumplen, unas porque cuando no les falta el agua, apenas tienen productos para ofertar y otras por los interminables cambios de turno, como es el caso del Punto de Venta de Palmares ubicado frente al Hospital Lenin, que a las 7:00 am y pm tiene programados los cuadres de caja de más de una hora, por lo cual interrumpen la atención a los clientes, clientes que como se sabe, en su casi totalidad, busca jugos, refrescos y otros productos para llevarle a enfermos.

Y precisamente, en esos horarios ninguna de las otras unidades de los alrededores está abierta, solo el bazar de los cuentapropistas.

El tema de los horarios tiene muchas aristas, es un asunto complejo requerido de un análisis más afondo por los responsables de hacer cumplir lo establecido y de adecuarlos a las necesidades de la mayoría, para hacernos la vida un poco más fácil.

Es también otros de los asuntos puntuales a tener presente a los encargados de hacer cumplir lo establecido en la Protección al Consumidor, que no vale solo con repetir esas palabras mil veces, sino hacerla valer en todo su potencial y ámbitos que explica la Resolución aprobada a inicios de junio.

La confrontación de horarios, la mala gestión de los recursos humanos y materiales avisan la urgencia de cambiar prácticas y mentalidades en esos lugares, donde el cliente o consumidor aún no es lo primero.
 
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Comentarios  

# Anónimo 15-06-2018 13:04
Excelente artículo, la zozobra con los establecimientos comerciales es constante, y no solo en cuanto a la comida, si tienes suerte de ir en el horario en que están abiertos (sobre todo TRD) si llevas bolso no puedes entrar, la tienda carece de un departamento para ello y tampoco te ofrecen aunque sea una jabita de nilon. Y la lista de males en este sentido puede ser muyyyy larga.
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# Anónimo 15-06-2018 13:06
De hecho sería bueno que otros u otras periodistas se acercaran a este tipo de problemáticas que suceden en toda Cuba. Gracias a esta periodista.
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# Pepe 19-06-2018 20:35
Excelente trabajo, el problema de los horarios de atención al público es asignatura suspensa y de arrastre para las administraciones ( a todos los niveles) Las acciones encaminadas a establecer horarios que no coincidan con el de los centros de trabajo han caído en desuso por varios motivos que van desde el desabastecimiento (programado o de propósito, para desestimular la demanda en esos horarios) la falta de disciplina en los puestos de trabajo (de los clientes que se ausentan en horario laboral para salir a resolver problemas personales) y por dejadez y falta de exigencia de las gerencias en las tiendas recaudadoras de divisa, fundamentalmente.
Respecto a los cuadres de cajas, las experiencias de los cuentapropistas pueden contar, pues no he visto a ninguno cerrando el horario para "cuadrar la caja" y no tienen faltantes ni sobrantes, también los exigentes inspectores los obligan a mantener una higiene y limpieza superior a los centros estatales y no cierran por un "día de la técnica" Creo que hay que experiencias para estudiar y mejorar los servicios con horarios más amigables con el trabajador
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# carloslg 22-06-2018 07:41
Definitivamente amiga, como siempre digo yo frente al mercado Numa en Ave Libertadores, este sistema de las empresas de comercio y servicios NO ESTA DISE'NADO para los trabajadores estatales. Excelente su comentario amiga.
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