El Vivo toma la tierra ajena, la divide en parcelas y la vende al Ingenuo. Aquel llega en la noche con su casa a cuestas y al amanecer, lo que antes fuera un descampado, alberga a una familia en una precariedad punzante. La necesidad y el descontrol, la jugarreta y el delito levantando techos y paredes en los márgenes de la ciudad son realidades con las que lidian cada día desde la Dirección Provincial de Planificación Física en Holguín.