Fiel a la obra martiana

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Foto: Eduardo Aballe / Estudiante de PeriodismoFoto: Eduardo Aballe / Estudiante de Periodismo
 
La descubrí en un acto cuando recibió el reconocimiento La Estrella Martiana. Ya había oído hablar de ella. Aproveché la ocasión para concertar la entrevista. Emocionada, asintió. El día que conversamos la encontré trajinando como en cada jornada. Son muchas las responsabilidades que Ana Cepena Martínez asume con toda la voluntad del mundo y sin asomo de estrés, porque “para todo hay tiempo, si uno se planifica y organiza la vida”.
A partir de esta sentencia y su trayectoria, supe que a Ana Cepena, una mujer sencilla y profundamente comprometida, perfectamente se le ajusta la frase martiana “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”.
 
Conjugar las labores de maestra, profesora, cargos de dirección, metodóloga, estudios, la comunidad, organizaciones políticas a las que pertenece y sobre todo, la familia, hace que su nombre sea reconocido en distintos escenarios de esta provincia.
 
Merecedora de disímiles condecoraciones tanto del sector educacional como de las organizaciones de masas e instituciones donde ha prestado servicios, Ana ostenta también la condición de Hija Ilustre de la Ciudad de Holguín.
 
Comenzó muy joven en el sector de la Educación, fruto de un curso emergente o plan de maestros en la calle. Desde entonces cuarenta y siete años en este ramo llevan su impronta y el sereno ímpetu de una mujer todoterreno, que no encuentra obstáculos si de trabajo se trata.
 
“Mis inicios en la vida laboral se remontan a la escuela primaria Loynaz Hechavarría, ubicada en el municipio de Holguín, donde me desempeñé también como guía base de pioneros. Poco tiempo después la Unión de Jóvenes Comunistas me dio la misión de asumir la subdirección del antiguo Distrito urbano de Cristino Naranjo, antes de la división político-administrativa, el cual abarcaba cuatro escuelas primarias”, comenta.
 
¿Desde entonces estuvo ligada a la ocupación de cargos y al trabajo con los pioneros?
 
-Dirigí el Círculo de pioneros Dagoberto San Field, un centro pequeño, donde fundamentalmente se realizaban actividades culturales con el Instructor de danza Berrillo, muy conocido en Holguín. Fuimos Vanguardia Nacional y participamos en el XI Festival mundial de la Juventud y los estudiantes.
 
Luego desde la dirección municipal de Educación atendí la actividad de pioneros. La preparación que obtuve me permitió elevar mi nivel cultural y poder influir con mayores conocimientos en las posteriores tareas, como la dirección del Palacio de Pioneros, siempre vinculado a las escuelas y a la obra martiana, de donde nos nutrimos para realizar las actividades con los niños.
 
¿Cómo llega a Marti?
 
-Desde muy joven me motivé a investigar su obra, muy ligada a mi carrera. Soy admiradora fiel de su ideario y pienso que cada maestro debe serlo, porque en él se recogen todos los valores que desde nuestra profesión podemos formar. No por gusto fue la inspiración de la Generación del Centenario y Fidel, nuestro Comandante, su principal discípulo. Por eso creo que Martí es una figura muy importante a trabajar en nuestras aulas. Él nos enseñó el patriotismo, el amor a la naturaleza, el decoro, la cultura, es el ejemplo de hombre íntegro, así queremos que sean nuestros niños y jóvenes.
 
Su nombre es una referencia en muchos escenarios. ¿Por qué?
 
-Cuando oriento algo soy la primera en cumplir. Obrar con el ejemplo personal es lo que permite ganarnos el amor, respeto y admiración de los que nos rodean. La relación interpersonal, comunicación y el estímulo son muy importantes.
 
Aunque tuve una vida activa en cargos de dirección en los diferentes centros nunca me desvinculé de la docencia ni del estudio, pues primero me hice maestra Primaria y luego profesora de Secundaria Básica. Recibí las clases por encuentro. Por trabajar con los pioneros me dieron la oportunidad de hacer la Licenciatura en Historia y Ciencias Sociales y por último la Maestría en Ciencias de la Educación. Todo ello me ha dado la oportunidad de transitar por diferentes puestos laborales y en esos lugares he dejado parte de mí.
 
El casi medio siglo de trabajo lo ha conjugado con otras responsabilidades en la sociedad…
 
-Fui diputada a la Asamblea Nacional en la Tercera Legislatura. Hace más de 25 años soy la presidenta del CDR no. 6, zona 291 del Reparto Ramón Quintana y participo activamente en mi delegación y bloque de la FMC. También soy activista de la escuela municipal del Partido, donde imparto temas a los orientadores políticos. Recientemente participé en la preparación de los delegados y atiendo un colegio electoral en mi circunscripción.
 
Y de su etapa como docente frente al aula qué satisfacciones le quedan?
 
En primer lugar el poder trabajar con los estudiantes y la familia y ver logros. Si algo marcó mi vida laboral fue el tiempo que permanecí y transité en diferentes puestos en la secundaria básica Juan José Fornet Piña, desde el aula, la cátedra hasta la dirección del centro. La compenetración con los muchachos y la confianza que les transmití, la participación junto a ellos en escuelas al campo y acampadas, donde también iba con mi hijo de cuatro años en aquel entonces, son recuerdos inolvidables.
 
Desde su experiencia ¿qué importancia le atribuye al conocimiento de la Historia en los momentos actuales?
 
Constituye una prioridad por varios motivos. Para crear una cultura política en los maestros primero debemos formarles una cultura histórica para conocer las raíces. Cuando se domina la historia se conoce de verdad cómo transitaron las generaciones de cubanos desde los mambises hasta nuestros días. Transmitir esos valores y conocimientos a los jóvenes, principalmente a través de la obra martiana y el pensamiento del Comandante Fidel, nos hará ganar en convicciones y la batalla que impone el mundo contemporáneo en relación con nuestras ideas y proyecto social socialista.
 
Pienso que tenemos muchos estudiantes patriotas y eso no podemos dejarlo perder. La evidencia está en su interés por investigar los temas que dejamos en tareas, en su participación en eventos martianos y en los desfiles y actos, de los que siempre estoy pendiente en mi municipio, pues es una de las actividades que tengo a cargo. Niego totalmente cuando dicen que la generación de hoy está perdida. Somos los responsables de educarlos y en eso juega un rol importante el maestro y profesor. Por eso su preparación es lo primordial y hacia ahí hay que dirigir el trabajo para alcanzar mejores resultados.
 
Pero también la familia tiene su cuota de responsabilidad en la construcción de las nuevas generaciones…
 
Cada centro educativo, hogar y barrio es una escuela de educar valores. En esta difícil tarea de la formación el papel de la familia tiene especial importancia. Su vínculo con las escuelas es vital para poder obtener resultados en la educación. Sabemos que no está a la altura deseada, pero trabajamos en el empeño de mejorar y en ese camino anda también el Tercer Perfeccionamiento del sistema de Enseñanza en Cuba.
 
¿Qué le queda a Ana Cepena por realizar en su vida?
 
Soy una eterna inconforme. Seguir impulsando a todo el que me rodea en aras de avanzar más en la preparación del personal docente, a través de la preparación metodológica, atender las diferencias, el apadrinamiento de los de mayor experiencia a los que empiezan noveles como lo hicimos nosotros alguna vez. Perfeccionar todo lo que se requiera hasta verlo materializado en el aprendizaje y formación de los estudiantes.
Yanela Ruiz González
Author: Yanela Ruiz González
Lic. en Estudios Socioculturales, periodista de la Casa editora ¡Ahora! Especializada en temas de Educación y Educación Superior Fan de las redes sociales
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