Periodista atrapado por la Historia

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Foto: CubadebateWilmer Rodríguez Fernández, durante la presentación del libro Ahí viene Fidel en La Habana. Foto: Cubadebate
 
A él es difícil que algún cubano no lo conozca. Hace una década “irrumpe” en nuestros hogares sin pedir permiso. Casi siempre lo hace a partir de las 8 de la noche para contarnos un suceso de trascendencia en la vida de los de la Isla o recordarnos pasajes de la historia patria de la manera más particular, a su manera.
 

Por eso para este guajiro nacido y criado en el poblado matancero de Alacranes-como él se presenta-devenido en profesional del periodismo, su principal objetivo, en cada trabajo publicado es mostrar a los protagonistas como hombres y mujeres con virtudes y defectos, como son o fueron, para así hacerlos creíbles y atrapar a los televidentes con cada una de las historias.

Así se lo propuso el reportero del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, Wilmer Rodríguez Fernández desde julio de 2010, cuando salió, por primera vez, a través de las pantallas de Cuba Visión con una serie de reportajes sobre el asalto al Cuartel Moncada, llamado Testigos del 26, y no ha claudicado en su compromiso hasta ahora, como bien reconoció hace algunos días a su paso por Holguín.

Hasta acá llegó para presentar su libro Ahí viene Fidel, escrito “a cuatro manos, dos pensamientos, pero a un solo corazón”, como siempre dice cuando se le pregunta sobre el texto, concebido junto a la también joven periodista Yunet López Ricardo, su compañera en la vida, después de haber formado parte de los profesionales de la prensa participantes en la Caravana de la Libertad, que trasladara las cenizas del Comandante de Jefe desde La Habana hasta Santiago de Cuba.

Lo vimos terminada aquella actividad. Y aunque acostumbrado a esos tipos de eventos, por haber participado en muchos otros escenarios del país con el mismo propósito, lo notamos consternado. Todavía su rostro reflejaba estremecimiento por la visita al Sitio Histórico de Birán, donde “está la raíz de la familia Castro Ruz. Allí donde naciera, correteara y viviera Fidel”, además porque el auditorio era muy especial: jóvenes estudiantes de la carrera de Medicina de todas las Universidades del país, a los cuales no solo les habló de su experiencia como periodista en el cortejo fúnebre sino también de la vida, de la sobrevida del Líder Histórico de la Revolución y “ellos sintieron la energía del lugar y yo me emocioné”.

Recordó que debajo del algarrobo del patio no pocos de aquellos muchachos lloraron y evocaron a Fidel desde la distancia de esos casi tres años de su partida. Lo imaginaron en aquel espacio inmenso, donde la vegetación se torna más verde y la casa de Lina y Don Ángel y otras construcciones del lugar ejercen un fuerte magnetismo sobre todo el que asiste allí.

Con Wilmer resulta cómodo conversar, lo hace de manera fluida y campechana, sin tapujos. A pesar de su juventud maravilla la madurez de pensamiento y cómo a pesar de los pocos años en la profesión ha logrado una abultada hoja profesional enriquecida en Cuba no solo con el diarismo, sino también con trabajos de corte documental sobre temas históricos, además su experiencia de corresponsal de la televisión cubana en la República Bolivariana de Venezuela y en Ecuador, en el período 2014 y 2016 y, como autor de libros, precisamente sobre el título que lo trajo a Holguín comenzó el tiempo de preguntas y respuestas.

¿Cómo llegas a la integrar la Caravana?

Ese triste privilegio me tocó sin tener ninguna información a priori. Llegué a la Redacción y el jefe me dijo: Te vas mañana en el cortejo fúnebre para darle cobertura para la Televisión a través del teléfono. Y así lo hicimos. Temprano en el mañana del 30 de noviembre de 2016 nos montamos en un camión junto a unos 15 colegas, entre periodistas, camarógrafos y fotorreporteros de varios medios nacionales, para narrarle a Cuba, lo que la misma Cuba iba protagonizando durante la despedida a Fidel al paso de la Caravana de La Habana hasta Santiago de Cuba.

Fueron cinco días con cuatro noches de muchas impresiones por toda la Carretera Central. Así durante los mil 125 kilómetros recorridosnos convertimos en testigos de un hecho inédito: ver millones de personas salir a darle el último adiós al invicto Comandante.

Al rememorar hoy esas jornadas no puedo decir qué lugar en específico me impactó más, porque en cada poblado, asentamiento o ciudad siempre se encontraban detalles, cosas impactantes. El pueblo lo aclamaba igual que cuando él llegaba a un centro laboral, una escuela o estaba en una tribuna. Eran miles, miles de personas llorando a Fidel, quien después de muerto seguía convocando a su pueblo y su pueblo acudía espontáneamente. Nunca había visto a tantos hombres, mujeres y niños llorar.

Aquí en Holguín la gente corriófuerte un tramo largo detrás de la caravana, como si quisieran no verlo partir. En Las Tunas fueron decenas de palomas echadas a volar las que acompañaron la caravana. Por Ciego de Ávila vimos a monjitas subidas al techo aledaño de una iglesia para ver pasar a Fidel.

Los santeros se arrodillaban, para honrar a Fidel. Niños que no lo conocieron aclamaban al hombre de verde olivo. Y todo eso que se hizo fue una demostración espontánea del sentimiento de un pueblo hacia su Líder.

¿Cuándo surge la idea de escribir un libro sobre esa experiencia?

En ese trayecto se me fueron remolinando en el pensamiento muchas ideas hasta llegar el cuestionamiento de que ese hecho tan descomunal o nunca antes ni visto o narrado se fuera a perder, olvidar detalles con los años. Porque el tiempo se los lleva de la memoria.

Siempre he lamentado mucho no encontrar un libro de sepelios importantes en la vida de este país, como el del Generalísimo Máximo Gómez, Jesús Menéndez o más recientemente el traslado de las cenizas del Che desde La Habana hasta Santa Clara. No hay tradición en Cuba de hacer esos tipos de textos.

Al llegar a casa y compartir con Yunet mis impresiones, ella dice: Tienes que escribir un libro, y le corrijo: No, vamos a escribirlo. Ella es una periodista muy talentosa ytiene la sensibilidad de la poesía y de ser mujer; de ahí la espiritualidad lograda en ese volumen, donde yo le aporto los detalles de lo visto en las calles y lugares por los cuales pasamos o nos detuvimos. De lo que le hacía cada pueblo a Fidel en su adiós a la eternidad.

Nos sentamos los dos a escribir y en el primer día vieron la luz 20 cuartillas, las cuales llamé la columna vertebral de Ahí viene Fidel. Después nos dimos a la tarea de investigar, conversar con muchas personas, a partir de que esta Caravana fue en dirección contraria a la de 1959 y en el libro vamos contando pasajes de aquella y de la de 2016.

Entrevistamos a organizadores del cortejo y de las honras fúnebres, a los que llevaron sobre sus hombros las cenizas y a otras personas con participación importante alrededor de lo ocurrido en esos tristes días de 2016. Todo ello está contado en 17 crónicas de viaje y más de 100 fotografías.

En dos meses y unas semanas terminamos. Fue escribirlo y después corroborar fechas, hechos hasta volver a entrevistar a personas y comprobar lo que sentía la gente, porque como periodista cuando el viaje quería bajarme del camión para saber que decía y sentía ese pueblo a nuestro paso. Por eso una semana después retornamos a buscar esas historias. No quisimos dar solo la visión de quien iba en el camión, sino también de lo que sentía la gente, porque la noticia iba quedando en ese pueblo que agitaba banderas, fotos del Comandante y gritaba Ahí viene Fidel, por eso el título.

¿Por qué esa inclinación tuya hacia la historia?

La historia es una forma de enseñarnos, qué pasó o pasará y siempre me aproximo a ella para saber, comprender el presente y señalarnos el futuro. Hoy es oportuno decirlesa los cubanos que esta pequeñísima Isla cuenta con una historia extraordinaria, con grandes hombresy mujeres en todos los sectores de la sociedad de la talla de Felipe Poey, Félix Varela, Carlos J. Finlay o Fidel.

Ahora lo importante o atractivo es de cómo seamos capaces de relatarla, sin muelas o adjetivos grandilocuentes que tanto daño hacen a la historia. Trato, por lo regular, bajar a esas figuras de las estatuas de bronce o mármol y ponerlas a caminar junto a nosotros, tales como fueron,con virtudes y sus defectos.

¿Cuáles caminos recorre ahora mismo Wilmer?

Terminamos un documental sobre Las Marianas, esas mujeres extraordinarias de la Sierra Maestra, donde estuvieron junto a Fidel y combatieron en el llano también. Por ejemplo, acá participaron en la toma de la presa y tras caer herido Eddy Suñol, asume el mando Teté Puebla.

Hay un libro de Las Marianas próximo a salir, con la perspectiva humana de las mujeres en la guerra, vistas desde el plano espiritual y con un enfoque muy humano.

Hay otros propósitos, sobre todo relacionados con el tema Fidel. A los jóvenes hay que decirles, relatarles, quién es realmente el Líder Histórico de la Revolución. Algunas veces creemos conocerlo y todavía desconocemos mucho de la profundidad humana de este hombre que cambió la historia de este país.

Hay un documental en preparación con vista a publicarse en el aniversario 60 de la desaparición física del Comandante Camilo Cienfuegos. En este audiovisual se aborda quién fue y qué hizoel guerrillero en los 10 meses vividos después del Triunfo de la Revolución.

Nos acercaremos al Camilo del ´59, el hombre de mayor graduación, rango político y militar que menos vive la Revolución. Esto se lo debemos a los jóvenes para que conozcan quién fue Señor de la Vanguardia, al cual crecimos queriéndolo y con la esperanza de que apareciese.

Estos propósitos vendrán a complementar nuestro trabajo reporteril en el sistema de la televisión cubana, donde no atiendo temáticas específicas, porque cuando llegué al medio estaba ¨repartido el mundo¨ y no quise quitarle nada a nadie, por eso hago lo que me manden y otras cosas por iniciativa propia, lo cual no me ha traído ningún conflicto.

En la vida personal, familiar de Wilmer se gesta ahora mismo un proyecto de gran envergadura…

(Risas) Sí, Yunet tiene siete meses de embarazo y el parto está anunciado para el mes de julio. El ultrasonido reveló que nuestro hijo es varón. Lo llamaremos Camilo, nombre que lo llevó un hombre valiente y de mucha nobleza y fuerza.

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