Ibrahím Montero: Hechos, más que consignas

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delegado ctc portadaIbrahím Montero labora hace un cuarto de siglo en la EIDE holguinera
 
Algunos le dicen “Lázaro Peña”. Imagínese usted. Tiene sobre los hombros un apodo fuerte, histórico. Él lo ve desde el orgullo, desde el compromiso, como lo sintió y lo vivió en carne propia el Capitán de la clase obrera, como una credencial para representar a los suyos, darle la voz que necesitan, defender los derechos de sus trabajadores. 
 
Ibrahím Herminio Montero Laffita es de los que miran más allá de las consignas, de los incansables, de los que creen en el poder de los hechos, en la palabra del Che, de los fidelistas a muerte, de los que vibran con el coraje de Maceo. Vive y sueña con su sindicato, porque confía, insiste y gana. Se enfrenta y no teme. Se equivoca y lo asume, sigue adelante.

Desde el año 2006 es secretario general de Buró Sindical de la Escuela Integral de Deporte Escolar (EIDE) Pedro Díaz Coello. Allí empezó a trabajar, por el ´93, como profesor de inglés. Y allí se quedará, hasta que la jubilación se asome. Todavía puede dar más. Fuerzas, a sus 61 años, le sobran.

Antes de llegar a Holguín, cruzó por Sagua de Tánamo y Mayarí, cuando aún existían escuelas “provisionales”. Pero su historia comienza en Moa, donde nació este guajiro; el hombre que, tal vez, no imaginó ser delegado por segunda vez a un Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), pero que estuvo siempre en el lado de la verdad, el de su Patria.

delegado ctc 1Montero vive y sueña con su Sindicato Fotos: Carlos Rafael
 
“Es como en el deporte, cada atleta quiere participar en unos Juegos Olímpicos y ser campeón. Como dirigente sindical lo más grande es asistir a un Congreso, es un honor”, afirma, con un placer inmeso, que no cabe en su pecho.

“Tenemos problemas con el funcionamiento sindical. Ese es uno de los principales planteamientos. Queremos llevarlo allí, para ver qué hemos hecho en las escuelas que no ha dado resultado, y partir de ahí, qué tenemos que hacer”, me dice Ibrahím, convencido que el reto no es un congreso, sino continuar trabajando, dedicarse más, ser eficientes.

“El Congreso es una oportunidad para plantear los problemas, pero los problemas no pueden quedarse ahí, tienen que seguir. En cada tribuna donde se pare un dirigente tiene que plantear las dificultades y buscar las vías para solucionarlas. El trabajo del sindicato no se puede quedar estático. El dirigente tiene que lograr que cada trabajador sea miembro del sindicato, cuando se logre esto, entonces hay triunfo, hay ganancia”, añade, en este sentido.

Carteles con la frase “Sí se puede” hay en todas partes. Pero, a veces, no son más que carteles, un frío letrero que la gente no siente, no asume: “Hay un grupo de cosas que no pueden convertirse en consigna. El ´Sí se puede´ es demostrarlo.

Dijo Fidel que “solo el ejemplo personal nos dará moral para exigir”, hay que decir, pero hay que hacer y hacerlo bien. “Unidad, compromiso y victoria”, no puede ser un lema. Unidad, afirmó Raúl, es compartir el combate, los riesgos, los sacrificios, los objetivos, las ideas, las conceptos, las estrategias. Si hay esas cosas, entonces, hay unidad en el trabajo”.

“Hay centros en los que los trabajadores no se afilian. Y es porque el sindicato no trabaja. El sindicato está hecho para organizar y representar a los trabajadores. Yo soy tu sindicato, soy tu abogado. El sindicato no es, en la mayoría de los lugares, la contrapartida de la administración, contrapartida no antagónica, porque perseguimos el mismo objetivo, pero tiene que serlo. No hay por qué esperar a que venga un trabajador y me diga que algo está pasando, cuando yo lo puedo ver, descubrir.

“El sindicato tiene que ser fuerte, organizado, útil, creíble, necesario, protagónico, dinámico, comprometido. Un sindicato con voz y criterio propio, con autoridad y prestigio ganado con tu trabajo. Un sindicato que se vincule estrechamente con los trabajadores y que escuche sus planteamientos”, sostiene desde su experiencia.

Le pregunto luego sobre los jóvenes, de cómo integrarlos en esta labor permanente: “En la motivación radica todo. Hay que demostarle a la juventud qué importancia tiene ser dirigente sindical, qué posibilidades tiene, para que luego ellos mismos digan ´yo quiero ser dirigente´, no porque nadie se lo exiga. Ahí es donde está el error, en la exigencia. Los mismos jóvenes que éramos ayer, míranos aquí, echando pa´alante”.

delegado ctc 2"Como dirigente sindical lo más grande es asistir a un Congreso, es un honor”,
 
Ibrahím me confiesa que lo más difícil en su camino sindical ha sido aprender, por eso se autosupera cada día, no se detiene: “Me he sentido realizado, tanto en el trabajo, como en mi vida.

Como profesor tengo la satisfacción que a veces me topo a alguien en la calle que me abraza y me besa, alumnos míos que hoy son médicos, ingenieros. Eso de que te saluden te hace bien, es porque te quieren, te estiman, te recuerdan”.

Entonces, me cuenta de sus momentos tristes, de cuándo perdió su madre, el golpe más duro, de cuando ella le decía: “Este es tu país, nunca te vayas”, de ahí su sentido de lo que vale la Patria, de ahí que en medio de la conversación me recalque, que a pesar de no haber pisado suelos extranjeros, esta tierra lo hace feliz y aquí, en su Isla, quiere vivir, con su gente.

Cinco años atrás, este hombre sintió dolor, un dolor por el que casi muere, por el que lloró. Me enseña la herida de la operación, la marca que le recuerdan esos días donde los médicos no le daban esperanza. “Me dijeron que me quedaba en el salón, pero uno se va cuando tiene que irse y no cuando dice otra gente”. Nada más cierto.

Y quiero saber sobre su Isla, cómo la siente: “Quisiera ver a mi Cuba como fue la Cuba de los años ´60. Con ese fervor revolucionario que había en las calles. Se llamaba a la gente a movilizaciones y se iba con deseo, se dedicaban.

“La gente no tiene miedo hablar. Hay quien dice verdad, hay quien dice mentiras, pero hay verdades que hay que oírlas, hay gente que no son ejemplo y tienen que serlo. Se ha ido creando un indvisualismo, mucha gente piensa en el yo y no en el nosotros. Tú no eres revolucionario por título, tú eres revolucionario por tu actuación”.

Este hombre quiere un sindicato, como dijera Marx, que respete y haga respetar al trabajador: “Un sindicato que pueda mirar el sol de frente, porque ose clavar sus pupilas, sin temor a la ceguera”.Y recuera con contundencia aquella frase del filósofo José Ingenieros. Así lo quiere construir, cada día.

“Nice to meet you”, le digo, ya al final. “Nice to meet you too”, me responde, cortésmente. Algo en inglés había que añadir. De fondo, una bandera cubana, un concierto de pregones, un retrato de Lázaro Peña, el real; mi fotógrafo que lo escucha y es cómplice de todo. Ibrahím está seguro que esto no cogerá otro camino, que este, su proyecto, el de todos los cubanos, no puede cambiar sus esencias.
 
 
Jorge Suñol Robles
Author: Jorge Suñol Robles
Periodista, hasta cuando duermo. Escribo porque las palabras pueden construir caminos y describir realidades, pueden cambiar el mundo. Melómano excesivo. Cubano, de pies a cabeza.
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Comentarios  

# yunier 27-01-2019 21:34
excelente como profesor dado q fui alumno de el en mi etapa de atleta en la eide. de paso familia primo por parte madre. felicitaciones abrazo.
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